MARÍA DEL PINO NARANJO MARRERO  

   Buenas noches:

   Sean todos bienvenidos a este acto tan importante: es una alegría para mí sentirme tan arropada, ver tantas caras amigas y conocidas. Es un orgullo y una responsabilidad que hayan contado conmigo como pregonera de nuestras entrañables fiestas patronales de San Isidro Labrador y Santa María de la Cabeza.

   Quiero dar las gracias por todo el cariño, felicitaciones, palabras como: te lo mereces, y yo quiero decirles que si me lo he merecido es gracias a los amigos que un día decidimos asumir las fiestas, sin ellos hoy no estaría yo aquí, es de bien nacido ser agradecido.

  En esta noche, y por todos esos motivos, deseo compartir con ustedes algunas de mis vivencias de estas nuestras fiestas y todo ello visto desde algunas de las etapas de mi vida.

  Recuerdo buenos años de fiestas que han ido cambiando según los tiempos (pero no por eso mejores ni peores). Se arrancaba con las verbenas, que se celebraban en la Plaza, se cerraba con palmeras o tablones, y se controlaba la entrada, pues los menores no podíamos entrar. Cómo han cambiado las cosas con el tiempo, ahora, cuando los adultos nos vamos a dormir los jóvenes están preparándose para salir de fiesta.

  La izada de bandera, repique de campanas, la tirada de voladores, el pasacalle, con los papahuevos y cabezudos, eran momentos que no podía faltar, y que aún retengo en la retina, y  en la memoria.

  En el Círculo de Labradores, se realizaban charlas, coloquios sobre distintos temas: salud, alimentación, deportes, medioambiente...terminando casi siempre con la actuación de algún grupo musical.

  La víspera del día grande de nuestras fiestas, participábamos como alumnos del colegio, en la ofrenda de flores y frutos, que se realizaba en la Plaza. Igual que actualmente, se sacaban las imágenes de los Patronos. Los niños con pantalón bermudas y lazo, y las niñas falda larga y pañuelo, cada grupo de clase con su color.

  El sábado de la Fiesta Principal, desde primera hora, por los altavoces que se instalaban para la ocasión, se escuchaba música y se anunciaban los actos que se habían preparado con ilusión y participación de los colectivos del pueblo. Durante los sábados y domingos, se dedicaban canciones a las parejas y otras personas.

  Tras la Romería, en la Noche Folclórica, en la que diferentes grupos nos alegraban con su música y temas de nuestras tradiciones, se finalizaba, a las doce, con el volcán de fuegos artificiales. se daba paso al día grande de nuestras fiestas con la verbena, la cual duraba hasta la madrugada.

  Ya en día grande, el domingo, la diana con la banda de cornetas y tambores. Por la maña, muy temprano, subíamos a la azotea de mi casa, viviendo en El Hornillo, para verlos y escucharlos. Nos hacía mucha ilusión, verles bajar por la avenida Pedro Morales Déniz. al no estar los edificios que tenemos hoy en día, el sonido rebotaba en el barranco.¡Qué recuerdos!

   Luego tocaba ponernos guapos y guapas, ese día se estrenaba ropa y zapatos.

  La Feria de Ganado, con animales de toda clase, y de todos los rincones de la isla. Se hacía en el barranco, en el conocido como el "solar de Sanabria" y se daban premios en diferentes categorías. Qué agradable: empezábamos a saludar a los vecinos y conocidos, así como a personas que hacía tiempo que no veíamos, algunos de ellos visitantes que, año tras año, venía a nuestras fiestas.

  a las doce del mediodía, asistíamos a la función religiosa y seguidamente a la procesión. Luego veíamos desfilar, delante de las imágenes de nuestros Patronos, a los ganadores de la Feria de Ganado.

  Ya, en el almuerzo, nunca faltaba algún familiar o conocido, que venía para las fiestas, y se nos unía, aunque sea para un cortadito. En mi casa, con la familia que no vivían en el pueblo, disfrutábamos de la función, procesión y luego compartíamos el almuerzo, tertulia y merienda.

  Por la tarde de este Día Grande, teníamos la Lucha Canaria, en la cancha del Colegio Viejo, luego la carrera de caballos desde el Camposón hasta la casa de Carmita Suárez. Había años que este día principal acababa con el concierto de la Banda Municipal de Arucas.

  El día después, lunes, todavía en la etapa del colegio, ese día no teníamos clase (¿a quién no le gusta un puente, y más un lunes?. Después de todo lo vivido en días anteriores).

  A la caída de la tarde de este lunes, las simpáticas y divertidas  carreras de burros, que iban desde la vuelta de Trasmontaña hasta la plaza del pueblo, frente a la iglesia, pasando por donde lo que hoy es la avenida de Manolo Ortega.

  La  Gira a Trasmontaña, era el martes después de la Fiesta Principal. Los vecinos se organizaban poniendo música y papahuevos. Y el sábado siguiente, la Gira era en el Lomo Espino, con juegos infantiles, asadero de sardinas...

  Durante la semana grande, nos divertíamos con los cochitos de choque, que se colocaban en el cruce, junto al Círculo de Labradores, y fue en el año 1980 en el que conocía a mi novio, que hoy es mi marido, Nano.

  Aunque no lo crean, ya en esa época había fotocall, en este caso el burrito de trapo. ¿Quién no tiene una foto como esta o parecida?. Gracias a ellas he podido hacer un recorrido por mi memoria y me han ayudado a hacer este pregón.

  En la época en la que me ha tocado participar en la organización de las fiestas, el grupo de animación pastoral, viendo que se acercaban las fechas del mes de mayo y no se presentaba nadie para formar la comisión, nos liamos la manta a la cabeza y, siempre apoyados por los párrocos que han pasado por nuestra parroquia, nos planteamos que podríamos hacer algo al respecto. A veces, como presidenta y otras como colaboradora.

  Fueron diez los años en los que recuperamos y procuramos mantener muchos de estos actos.

  Por recordar y mencionar algunos: carreras de cintas en la calle San Isidro, junto al local donde se colocaba el arco de las fiestas. También juegos infantiles y tradicionales, carreras de sacos, el teje o la candonga, comer la manzana sin ayuda de las manos y con ayuda del hombro, concurso de postres, con mucha participación, todos ellos en el parque Moisés Pérez. Incorporando otros nuevos, como el inicio de las fiestas con una gran paella; enriqueciendo así el acto de izada de la bandera.

   La procesión de la Virgen de Fátima, que iba hasta El Hornillo. O la subida a la montaña el día 3 de mayo, Día de la Cruz.

  La Diana Floreada, en la que los vecinos se ataviaban para vestir con temas alegóricos para dicho acto. Las Escalas en Hi-FI, o festivales, obras de teatro, espectáculos de magia...

  Los partidos de fútbol de solteras contra casadas. El concurso de presentación de Mascotas, llegando a aparecer hasta caballos en el evento.

  Aprovecho para agradecer, de manera especial a nuestras familias, que nos apoyaron y respaldaron, por las horas dedicadas para poder sacar un sencillo y humilde programa de actos que hacíamos desde la buena voluntad y de corazón. Hay que estar dentro para ver lo que esto cuesta.

  Son muchos los esfuerzos: administrativos, físicos, compromisos personales,..pero llenos de anécdotas, vivencias que quedarán en el recuerdo.

    Animo a la Comisión actual y, les felicito y agradezco también a ellos el esfuerzo y trabajo que todo esto conlleva.

  Por unas fiestas de todos y para todos, en honor a nuestros Patronos y por nuestra comunidad de Montaña Cardones.

¡VIVA SAN ISIDRO!
¡VIVA SANTA MARÍA DE LA CABEZA 2019!
¡VIVA NUESTRO PUEBLO!
¡FELICES FIESTAS!

Fotos cedidas por la Comisión de Fiestas