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Las semanas
pasan y la obra de la zona Camino del Matadero-Rodríguez Codorniú sigue empantanada, quieta parada, olvidada de
todos, mirando con descaro al viandante, sin justificación
administrativa alguna que aclare la razón del prolongado
retraso, mostrando la fealdad de su vallado de
provisionalidad enquistada en el tiempo y el triste rostro
de evidentes molestias sumadas cada día sin que, al parecer,
los gestores de la municipalidad se enteren.
Unos por otros, pasándose la pelota y la papa caliente, la casa sin
arreglar y culpando a las circunstancias, que suelen ser
esas señoras, las circunstancias, de infinita paciencia y
aguante, capaces de tapar incompetencias y de
difuminar responsabilidades. ¡Ya, ya! |