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TONALIDADES
Por ANTONIO CERPA |
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«EL COLEGA»
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- ¡Chachooooo….! ¡Cherpa tío!
¡Cuanto tiempo!... soy yo, Sergio, “el colega”… ¿no te
acuerdas? Del colegio, de sexto pa´rriba…
Al
principio me costó reconocerlo, lo delataba su voz, ahora algo más
rota y quebrada y aquellos inconfundibles ojos azules, pero ya no
era ni la sombra del chiquillo con el que compartía travesuras
juveniles, calvo, desdentado, su delgado cuerpo delataba los
bárbaros estragos que las drogas se habían cobrado en él, tenía mi
misma edad pero la vida le había pasado una factura que se traducía
en una vejez cruelmente precoz.
- Las he pasado
canutas tío… pero ahora me estoy quitando de esto… ¿tienes pa un
bocata?
Le invite a
un bar cercano –en ese no que el mierda del dueño no me deja
entrar- y nos fuimos a otro.
-
Chacho Cherpa, no has
cambiado nada… güeno… las canas y estás más gordo, un poco más gordo
si que estás jodio… pero la cara es la misma… joer.
Sabía que
quería ser cortés y amable conmigo, aunque su falta de tacto era
evidente, yo también mentí y le dije que “no había cambiado mucho”.
-
Te leía en el arucasdigital ese que escribes, por el ordenata
del centro, cuando me curaba, jo… como te enrollas tío.
¿Si?- me
atreví a preguntarle -¿te gusta como escribo? – y ante mi
pregunta, con la boca llena de un surtido y gordo bocata de ternera
con queso, Sergio, “el colega”, volvió a dar muestras de su
aplastante sinceridad.
-¿Qué si me
gusta?... que va tío, ni de coña, digo que te enrollas como una
persiana… ¿lo tuyo no era pintar, dibujar y esas cosas?... leí
algunos por que te conocía, pero la verdad es que no entendí ni
papa…
Apuré mi cubata de
ron de La Aldea amarillo con tónica, a ver si se bajaba el mal
trago- eso me pasa por preguntar… y arriba me toca pagar, bueno
todo sea por los viejos tiempos y etc.…- pero al verme
impasible, intentando demostrar que su comentario no me había
afectado lo más mínimo “el colega” se lanzó con su vertiente de
critica literaria y se cebó despachándose a gusto cual erudito de
las letras.
-Pareces que
siempre estás enfuruñao, tanto meterte con los políticos, mándalos a
la puñeta, total pal caso que te hacen… ¿no ves que a esa panda de
inútiles no les importa na ni nadie que no sean ellos mismos?... van
a lo que van… a llenarse el buche y punto… a ellos les importa un
carajo si yo reviento de jaco, si el otro se va pal paro y no tiene
que comer, si a la vecina se le rompió la cañería o si te da un
infarto de tanto cabrearte con ellos… ¡no sacas naaaa muchacho! ¡Naitaaa!
Que después te vas pal hoyo y nadie te agradece na… hazme caso y
escribe de otras cosas…
¿Qué cosas? Le pregunté
respirando hondo.
-De cualquier
cosa que escribas tendrá más importancia que eso… de verdad, la vida
te hace pagar las cosas que haces… ¿no me ves a mí como estoy to
rengao? Y no es ni Dios ni na, cada cual se cava su propia fosa… y
ya esos llevan su propia cruz sin saberlo, yo por lo menos sé de la
pata que cojeo pero esos pobres diablos se creen lo que no son y el
día que se den cuenta no habrá nadie pa consolarlos.
Sonreí, casi
lastimeramente, Sergio, “el colega”, resultó ser un práctico y
doloroso filósofo casero, sabio al precio de las experiencias
aprendidas desde la amargura y quién sabe si desde la locura de su
propia derrota, nos quedamos un gran rato charlando, reímos de
algunas anécdotas transformadas por la visión de los años que han
pasado a velocidad de vértigo, lo escuché atentamente desde la
sencillez de su diálogo y desde la sinceridad de su corazón.
-Bueno
Sergio, he de marcharme, ya nos veremos otro día.
-Lo dudo
Cherpa, amigo… (Me chocó su respuesta al tiempo que me hacía gracia
como pronunciaba mi apellido, siempre fui Cherpa en vez de Cerpa
para él).
-No te
mosquees tío, no es por nada, mañana regreso a la Península, estoy
picao de sida y no creo que regrese más, vine a despedirme de la
familia y esas cosas, ya sabes… no esperaba encontrarte, me alegro
de volver a verte…
La aplastante
y casi ingenua sinceridad de Sergio volvió a dejarme echado en mi
sitio… no supe que decir…
-Hasta siempre,
Sergio, “colega”, gracias por todo… yo también me a alegro mucho de
verte.
Dirigí mis pasos
hacia los bloques de cemento que llamo casa… ahora mi caminar era
más lento.
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«EL ACERTIJO»
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Siempre
me han gustado las novelas de misterio y terror, lo confieso, me lo
paso pipa leyendo a Conan Doyle, a Allan Poe…gracias a
ellos he comprobado repetidas veces mi probada incapacidad para
resolver misterios y acertijos, me dejo embrollar por el autor y al
final casi culpo al protagonista de la novela de todos los
asesinatos cometidos.
Hace
poquito empezó a circular por Arucas un divertido acertijo en
forma de chiste, el cual me propusieron adivinar y que no me acerqué
a resolver ni de casualidad, para mi vergüenza (delante mismo de
este que aquí les escribe) se propuso ese mismo acertijo a otros
ciudadanos que acertaron a la primera intentona sin pestañear un
solo segundo.
¿Serían
ustedes capaces, amantísimos conciudadanos, de resolver tan amargo
enigma?
Aunque el
acertijo es “casi pura ficción” no deja de tener su gracia y su
punto de lógica, dice así:
Un
misterioso personaje, invita altruistamente a Ponce, Froilán
y Ángel Víctor (Que es o han sido y que con sobradas
probabilidades, si los dioses no lo remedian, alguno de los tres
volverá a ser alcalde de Arucas) a un crucero de placer por el
archipiélago, fatalmente el barco se viene a pique… ¿Quién se
salva?
¿Quién se salva? Cruel pregunta… ¿quién se salva?...
¿tienes ya tu respuesta, amantísimo conciudadano? Seguro que sí, y
seguro que ha acertado y no como este que aquí les escribe que se
perdió en todo tipo de conjeturas.
En un
principio pensé que la respuesta estaba dentro de la misma pregunta…
si me decantaba por nombrar a alguno de los tres podría pensarse que
sufría de alguna inexistente simpatía por alguno de ellos o por
alguna debilidad ideológica, por eso opte por aplicar la lógica.
-Se
salvan los tres- dije en un arrebato de incomprensible
generosidad- se salvan los tres por pura lógica física, ya que como
ciertos cuerpos de consistencia sólida pueden flotar sin hundirse en
el liquido elemento… Eso lo sabe todo el mundo. (Y puse algunos
soeces ejemplos que omito repetir).
El
amigo que me había comentado el acertijo se quedó mirándome, casi
compadeciéndose de mi incapacidad para resolver un enigma tan simple
(oiga que yo no soy ni Conan Doyle ni Allan Poe) y con voz quebrada
y solemne a un tiempo me dice:
-Quien se salva es… Arucas.
La cosa
quedó clara… quien se salva es Arucas.
Pero el
acertijo no dejó de plantearme otras escamosas preguntas que parecía
escapárseles al resto y que Sherlock Holmes no dejaría pasar
por alto.
¿Quien era el misterioso personaje que les invito al fatal crucero?
¿Con
qué oscuros fines lo hizo?
¿Estaba
todo planeado o sólo fue un fatal accidente?
De
todas maneras el caso podría ser bien distinto, los tres
protagonistas de nuestro acertijo, acostumbrados a dirigir con la
habilidad a que nos tienen acostumbrados, bien podrían (siempre,
clarísimo esta, en la “ficción” de nuestro acertijo, tan
“exageradamente alejado de la realidad”) discutir y hasta pelearse
por dirigir el timón del barco, creyéndose cada uno el más capaz y
con mayor derecho para hacerlo y en este tira y afloja se fueron
(siempre con la habilidad que nos tienen acostumbrados) con “la proa
hacia el marisco”, provocando la catástrofe del hundimiento de
Arucas… digo del barco.
Se salva Arucas… bueno, pero hay muchas cosas que no me quedan
claras de este acertijo.
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«LA VERDADERA CARA
DE LA CRISIS»
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Muchos
gastamos el tiempo filosofando sobre lo que nos es eternamente
desconocido (el oscuro dinero) demostrando nuestra profunda
ignorancia en tan profano tema, hacemos vanas reflexiones del mal
causado por el vil metal que no nos llevan a parte alguna, y
largamos por nuestras bocas todo el daño causado y nos terminamos
culpando a nosotros mismos por haber seguido el juego a los que en
su momento impusieron el acuñar moneda como un valor de
compra-venta, más justo que el prehistórico trueque, y
que tan magna idea terminó jodiendonos a todos pues
desproporcionamos su valor ya que las moneditas de marras no sólo
sirvieron como cambio de materiales, sino que, de paso, ya aceptado
el juego del valor por todos, se convirtió en la fuente de poder
para esclavizar a unos y someter a muchos en beneficio de algunos
pocos espabilados, y de paso sentó las bases de una sociedad cada
vez más injusta, separó a hombres y sentó base de políticas y
comercios, deshumanizo y desnaturalizo al propio hombre que lo creo
hasta olvidar que el dinero no tiene ningún valor por sí mismo, que
más valioso e incalculable es el aire que se respira… pero que no se
duda en contaminar si con eso se amasa mayor cantidad de billetes.
El hombre
sometió al hombre en nombre del dólar o del euro, en nombre de la
peseta o el doblón, y no dudó en matar, saquear, esclavizar o hacer
un contrato basura con tal de explotar a su semejante… le dio valor
a todo, todo lo que se puede comprar tiene en el dinero a
su Dios…y unos perdían la vida y otros vendían la suya con tal
de seguir en el barco de una sociedad asentada en las frágiles y
crueles posaderas del papel moneda.
Ahora dicen
que tal gigante que rige los designios de la humanidad tiene los
pies de barro, que el sistema toca ya techo asfixiado por el abuso
de su anunciada caducidad , ahora saltan al escenario los anónimos
entendidos en la materia (o en lo material) y se esfuerzan en
explicarnos con bonitas parábolas las catastróficas consecuencias de
lo que ahora pregonan como crisis y que hasta hace poco era “otra
cosa”, las empresas privadas, llamadas bancos, enriquecidas con
el esfuerzo de la buena fe de los que depositaron e hipotecaron sus
vidas en ellas nos lloran ahora diciendo que sus oscuros movimientos
han sido “demasiado arriesgados” y que toca perder… ¿A
quién le toca perder?... Cierres de todo tipo de empresas, miles
de trabajadores parados, sueldos congelados, pérdida del valor
adquisitivo, desconfianza financiera, mayor pobreza y más
delincuencia…lloran los ricos y acuden los pobres a socorrer
porque toca perder…
Y mientras
unos pierden otros gozan de inmerecidas ganancias, todos a una
inflan del dinero de los distintos estados el desastre del tsunami
que se avecina, al final el dinero de todos para salvar el horrible
efecto dominó de las entidades privadas sólo para “garantizar” el
que no ocurra males mayores… casi como insuflar oxígeno a un
muerto, dinero a fondo perdido, salvarnos el trasero en nombre
de todos, pagando del bolsillo del contribuyente los males causados
por aquellos que nunca se acuerdan de las vacas gordas que sólo
ellos saborean, los causantes del desastre siguen ahí y se les
recompensa sin pensar que su ineficacia saldrá pronto a relucir otra
vez.
Y de esta
lastimera forma, aquellos que han de dar ejemplo con “apretarse y
arrimar el hombro” no dudan en subir presupuestos para
la Moncloa, La Zarzuela o para “El Palacio del
Disparate” si se llegara a terciar, porque el desastre es mejor
disfrutarlo desde un palco alto y bien atendido, como hicieron los
hinchados banqueros estadounidenses ante el logro de los millones
regalados que sin cortarse un pendejo fueron a celebrar por todo lo
alto su triunfo sobre la política estatal… o esa patética feria que
se celebra actualmente para millonarios donde ponen cínicamente de
manifiesto tan dolorosas diferencias económicas entre los pocos
que tienen mucho y los muchos que no tienen casi de nada…
Si la crisis
tuviera cara… ¿Cuál sería su triste faz?... para mí esa
pregunta quedó contestada hace unos meses, durante un viaje de
trabajo, en algún lugar de nuestra geografía, no importa cuál, pues
el dolor de la necesidad tiene la misma cara en cualquier parte del
mundo aunque sus protagonistas sean de distinta raza, edad o sexo…
Era un día de
calor agobiante, un sol plomizo que ralentizaba cualquier
movimiento, el agua se vendía a precio abusivo, Salí cámara en mano
a tomar fotos para el recuerdo, en la zona vieja de la ciudad, cerca
de la bella catedral del lugar lo encontré, un viejo indigente,
quizás no tan viejo pero si maltratado por el tiempo, de vestidos
rancios, pelo descuidado, aspecto sucio, con sus pocas pertenencias
viajando en una gastada bolsa de plástico, en el suelo una
estrafalaria manta que era a la vez abrigo y casa, me llamó la
atención una pequeña botella de agua que se notaba administraba con
mucho cuidado, pues en días de tanto sofoco era sin duda su
auténtico tesoro…
¡Qué
magnifico tema para un cuadro! –pensé- lo apunté con la cámara y
me dispuse a sacarle una foto, justo en aquel instante levantó su
rostro y me miró fijamente, con ese tipo de mirada que se te graba
para siempre, sus enrojecidos y cansados ojos me acusaron desde su
posición, mezcla de aviso, rencor, desafío, tristeza y derrota… esa
mezcla imposible de sensaciones y sentimientos que sólo se puede dar
en el mismo microsegundo que la cámara captó para siempre.
Mi anónimo
personaje no era un pedigüeño, no era un esclavo de la moneda que se
trueca por pan, estaba al margen de las oscilaciones de una sociedad
que arrastra a todos los que siguen su juego, para él la crisis no
existía por que él llevaba su propia cruz dentro de sí, su vida era
tan desconocida para mí como su propio nombre… su mirada me mantuvo
a raya como a raya se mantenía él de un mundo del cual no parecía
pertenecer, ahora había dejado de ser un tema magnifico para un
cuadro para convertirse en todo un personaje digno de ser pintado…
mucho más digno para mí que cualquier adinerado esclavo de sus
propias conquistas.
Quizás fuera
la cara simbólica de la crisis, pero la crisis sólo la padecen los
que tienen algo que perder… y aquella mirada revelaba que aunque su
dueño vivía, físicamente hacía ya mucho tiempo que la vida lo había
abandonado, él ya nada poseía, pero me supo dar la claridad de un
símbolo que para mí es el retrato crudo de una realidad presente.
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«LAS LASTIMERAS Y
PESIMISTAS PROFECÍAS ARUQUENSES»
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Cuenta la leyenda, que un mal día, cortando la espesa niebla,
caminando sobre los restos de la otrora bella ciudad de Arucas, la
olvidada, se encaminó un enjuto estudiante hacia la casa de su
mentor… “maestro, maestro…” vociferaba el muchacho al tiempo
que entraba en la ruinosa casa de lo que antiguamente fue un bello
recinto que se alzaba orgulloso en algo que los antepasados conocían
como “casco histórico” (o algo así).
-¿Qué tripa se te ha roto esta vez? – recibió el
viejo cascarrabias al atolondrado muchacho.
-Maestro, he resuelto por fin las profecías de
NOSKAGAMUS… (Dijo el chico visiblemente excitado).
NOSKAGAMUS es un conocidísimo vidente del
principios del lejanísimo siglo XXI que dicen que vaticinó
con tiempo y acierto el sinfín de desastres que luego acontecieron
sin piedad sobre la bella ciudad de la que era oriundo, dejó sus
profecías escritas en CLAVE DE JA para que en el futuro
lejano algún cantamañanas pudiera descifrarlas. (nota del autor para
el lector ignorante que desconozca la triste historia de la ciudad
que aquí se nombra).
El maestro abrió sus ojos hasta que casi se le salen de las órbitas,
más por el hambre que acostumbraba a pasar entre las estériles
ruinas de la cuidad que por el mero asombro del descubrimiento de su
pupilo, de esta manera, entre las fatigas del mal comer se relajó
para oír más que escuchar la retahíla de sandeces que su discípulo
se disponía a largar sin piedad alguna.
-He descubierto el porqué de la destrucción de la cuidad Ron
–comenzó a relatar el muchacho – Noskagamus revela entre líneas
que fue la guerra entre tres poderosos ejércitos que tomaron la
cuidad como decorados de sus rencillas.
-¿A "cuaslo"?, dijo el vejestorio perplejo.
- Pues eso señor, cada jefe de los destructivos
ejércitos había gobernado en su momento la bella ciudad, cada uno
había saboreado las mieles del laureado poder y había tenido bajo su
militar bota los designios de la cuidad de las flores y de la
piedra, como antiguamente la nombraban, e incluso no dudaron en
hacer pactos oscuros e infames, traiciones de unos contra otros para
eliminar en su momento al tercero en discordia y los que hoy se
trataban de amigos y caballeros eran mañana bellacos y traidores.
Y eran estos disonantes pactos para
comprar el poder, marcados más por los intereses personales y las
rencillas particulares entre estos cabecillas que por los propios
intereses de su ejército o del pueblo sometido, y profetiza
Noskagamus que el ir y el devenir de gobernar primero uno, luego
otro, después ese uno y ese otro otra vez, y pacto viene y traición
va, que acabose entre tanto desacierto y desatino en el gobernar de
los tres ambiciosos jefecillos que la ciudad fue languideciendo
hasta que su belleza fue marchitándose y sus casas desmoronándose
para dejar paso a las grises ruinas que hoy ocupan este lugar…
Se hizo un largo silencio en el que viejo permaneció callado cual
tollo seco y el pupilo impaciente de llenar su ego con el
reconocimiento por parte de su maestro.
-Muchacho- dijo al fin - el hombre sólo se interesa por sí
mismo aunque lo aúpe una multitud de brazos, la historia se llena de
la locura del egoísmo de unos pocos que arrastran a la masa a pagar
un alto precio por la ambición desmedida de los mal llamados
lideres…ni tú ni Noskagamus habéis descubierto la pólvora y Arucas,
hermosa y bella en su tiempo, sólo pagó el precio de quien sólo la
deseaba para sí, de aquellos que la vieron como trampolín de sus
sueños de poder y de su subida social, lástima que no surgiera un
cuarto ejército, un cuarto jinete apocalíptico con una espada de
verdad y esperanza que arrasara con tanto daño que hicieron esos
cabecillas, pero los jefe de los ejércitos de antaño nunca fueron
buenos ni para luchar por los demás ni para predicar con el ejemplo
la sandeces de mentiras casi religiosas que no se sonrojaban en
decir… sólo queda recordar lo que Arucas fue y guardar en nuestros
corazones la esperanza de que estas ruinas tarden un poco más en
convertirse en polvo.
Y con tan pésima conclusión resonando en sus juveniles y más que
sucios oídos, se marchó el joven estudiante, mirando las
polvorientas calles de alquitrán desconchado,
Vio a lo lejos la iglesia, que un día fue símbolo y orgullo de los
aruquenses, ahora desvastada y derruida, con su belleza destrozada,
sin puertas, llena de basura, sus vidrieras rotas… tan vacía como el
orgullo que acabó con ella.
-Jodío
Noskagamus…- pensó -
ya te podías haber equivocado por esta
vez.
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«PENSAMIENTOS Y
PREGUNTAS...»
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El otro día, ante
la necesidad imperiosa de llenar con algo de condumio mi desnutrida
nevera, me aventuré, cestita en mano, a comprar algunos refrigerios
con los que proseguir mi desacertada dieta alimenticia, como tantos
ciudadanos fui a que me desplumaran a una conocida firma que desde
hace años ha sentado sus tentáculos en nuestra irreconocible ciudad.
Dando vueltitas,
como Indiana Jones en busca de aquella famosa arca perdida
de la película, me tope con una curiosa y refrescante estantería
llena de libros, nadie les hacia caso pues el personal estaban más
interesados en comprar las urgentes y aceitosas latas de sardina con
las que engañar las tripas en época de “desaceleración
gastronómica” o de “crisis del papeo” (o como a vuestras
ilustres mercedes se les antojen llamar a tan jodidos tiempos que
corren para muchos, aunque “los de siempre” no se quieran dar
por enterados), es un milagro que dicha estantería llena de papel
impreso aguante y no la cambien para en lugar de libros poner a la
venta “caracoles fritos” o “escarolas en su tinta”
que da más dinero.
Aquí, el que pierde
el tiempo escribiendo estos incomestibles párrafos, perdió más
tiempo ojeando aquel y el otro libro para ver si alguno despertaba
mi interés y lo compraba, por aquello de leerme algo cada noche
antes de que Morfeo me de el batacazo que me haga roncar a
pata tendida, no es que hubiese gran cosa pero dada mi inclinación
al arte y la pintura me llamo la atención un librito de un tal
Michael J. Gelb, titulado “Atrévase a pensar como Leonardo Da
Vinci”, (el mismo Leonardo renacentista sobre el que tanta tinta
se ha vertido y sobre el cual caen tantos tupidos velos de misterio)
después de asegurarme que el librito no era un panfleto de autoayuda
del tipo “piensa en positivo que llegarás a alcalde de Arucas”
decidí comprármelo.
El librito analiza
la postura mental del genial Leonardo ante todas las facetas de su
vida, y resalta la voraz curiosidad de nuestro hombre ante cualquier
cosa que desconociera o le llamara la atención, esta curiosidad se
sintetizaba en forma de preguntas a las cuales se retaba a encontrar
una respuesta que calmara sus ansias de saber…
¡Y es aquí a
donde quería llegar, valiente y bravo lector!
Desde las últimas
décadas nuestra querida e irreconocible ciudad ha sido todo un
enigma, un gigantesco enigma donde la ignorancia ha reinado para el
contribuyente, votante… o como gusten llamarse vuestras graciosas
mercedes, ya es hora de que nuestra ignorancia sea remplazada, como
hacia el ilustre Leonardo, que en gloria este, por preguntas
acertadas que disipen la espesa niebla de nuestra ceguera, así les
invito a formular diez preguntas sobre este municipio, para que sean
contestadas por quien corresponda (y seguro que en estas últimas
décadas donde se ha sumado el desacierto de tanta incompetencia
habrá muchos personajes y personajillos que las podrían contestar).
Va en serio…
formulen aquellas que tanto resquemor les ha dado o da de nuestro
municipio, destapen el arca perdida y ábranla sin temor, para que
vean que la memoria histórica también funciona a corto plazo y nos
traen historias y leyendas de enigmas que nunca se les dio respuesta
en nuestra ciudad. Hagan sus preguntas, su lista con cinco, diez,
veinte, cien preguntas sobre actuaciones municipales, sobre
desastrosos desaciertos políticos, pregunten por responsables,
pregunten el porqué de proyectos inacabados, de dinerosos
despilfarrados, del porqué de atentados culturales, patrimoniales,
el porqué de tanta decisición caprichosa y descabellada, el porqué
de tanta y tanta mentira electoralista… y un largo etc. que haría
que tanto enigma le valiese a la cuidad de Arucas un monográfico en
el programa de Cuarto Milenio.
Conclusión: Que más
que pensar como Leonardo en busca de respuestas terminaré
pensando como Iker Jiménez que al final no se aclara entre
tanto misterio y tanto olor a putrefacto, pero como lo bueno es que
cada cual piense como le viene en gana (o piense como buenamente
pueda dentro de sus limitaciones, que de cerebros limitados en esto
del buen pensar hemos conocido muchos deambulando por este nuestro
querido y respetadisimo municipio) no se me censure, bravo lector,
mi invitación a la curiosidad y guste usted de hacer esa listita de
valientes y osadas cuestiones sobre tan herido municipio, a ver si
el Arca Perdida se convierte en Caja de Pandora, y
aunque no tengamos fe ninguna de que nadie dé la cara ni tenga los
“humildes” suficientes para dar respuesta alguna, (razones
evidentes y experiencia de sobra hay para saber que el silencio es
la respuesta más acertada a lo que no conviene recordar, ni
desmentir y a sobras sabe el pícaro que “el que calla no otorga,
sólo se encubre en la cobardía de la sepulcral culpabilidad “.)
Pues eso, a falta de fe en hallar alguna respuesta, que al menos esa
lista de preguntas refresque la memoria de este pueblo aletargado
que tan pronto cae en el olvido de los agravios que sobre él se
cometen, y que la buena Pandora nos preste su esperanza… que
bastante falta hace para hallar tanta respuesta a tanto y tanto
enigma incontestable.
Sin más me voy a
redactar mi listita, y no de incontestables preguntas municipales,
sino la de la compra, que he de recortarla porque mi presupuesto
mengua constantemente… ¿Será verdad eso de la crisis?
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