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«JOSÉ LUIS MARRERO...ARUQUENSE»
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Cansados estamos de
reconocimientos de hijos predilectos, homenajes más que póstumos y
caducos y no sé cuántas machangadas más que se sacan “los de
siempre” para hacer sonar a bombo y platillo los méritos de los
ciudadanos que han cumplido sobresalientemente con su labor o deber
e incluso se permiten (los de siempre) nombrar a quien no se
merece tal honor por ser sólo de su partidillo y reconocerles no sé
que méritos de antaño…
Con José Luis
Marrero no ha ocurrido nada de eso, no ha buscado
reconocimientos a su labor de “manos blancas que portan bastones
de poder”, José Luis ha estado demasiado preocupado en ser
auténtico y en ser él mismo, durante años supo despegar de esa
humildad que fue su cuna para, pasito a pasito, labrar esa carrera
artística, que tan bien sabe llevar sobre sus anchas espaldas y
convertirse en unos de los valores vivos y sólido del actual
panorama canario en el mundo de la escultura.
José Luis no puede
desprenderse de dos “latiguillos” que todo el mundo repite de él
cuando lo nombra , el será para siempre “Pepe Luis el escultor de
Arucas”, porque él es eso: escultor y de Arucas,
es eso y para quien lo conocemos es algo más: José Luis Marrero es
amigo de sus amigos, padre y esposo ejemplar, comprometido con sus
ideas, honesto y trabajador… no es de extrañar que en la pasadas
fiestas patronales Arucas se volcase en la presentación del
documental que habla de su figura como escultor y la cual nos
confirma lo que de él ya sabemos: su dimensión como artista y su
mayor grandeza, si aun cabe, como ser humano.
Allí concurrieron gentes del mundo del
arte, escultores de la talla de Paco Cruz, grandes
acuarelistas como Bonilla, otro gran artista de la fotografía
como es Gustavo Martín se encargó de inmortalizar tan
entrañables y emotivos momentos, el escenario del cine Rosales
se llenó de canciones entrañables y hasta nuestro protagonista
improvisó el canto al labrante de Arucas junto con el grupo
folclórico del mismo nombre, la voz de Arucas, Quecha, no
faltó a su cita con el artista… el cine abarrotado y la emoción a
flor de piel, el artista rodeado de sus familiares y amigos, gente
sencilla, que tanta vida ha compartido con él, se sintieron grandes
a su lado, porque la generosidad de José Luis hace sentir bien a
quien de verdad lo aprecia.
El documental que
se proyectó en el Cine Rosales sobre su obra y vida no pudo ser más
sincero y eficaz, tutelado por la idea de Manuel Domínguez
Caballero, colaborador de este medio con su entrañable sección:
Semblanzas, ese hombre que se ha convertido, casi sin querer,
como todas las cosas que hace, en el verdadero cronista de las
personas que con su vida han marcado huella en la historia de
nuestra ciudad, contando las peripecias, alegrías y miserias de los
que a golpe de sudor han hecho de esta cuidad lo que de bueno tiene
hoy en día , retratando con certero realismo a estos anónimos
protagonistas.
Un hombre que
siempre está a la caza de la gente sencilla que escribe la historia
del lugar donde vive, como es Manuel Domínguez, no se le podría
pasar por alto la figura de José Luis Marrero, por ello ideó este
documental, que es todo un reconocimiento y homenaje a un escultor
que ha sabido desarrollarse como hombre y artista en la estrechez y
las limitaciones de su tierra, aun siendo tan ninguneado como ha
sido, pero con la fortaleza de la piedra que labra y de las ideas
que crea.
Por fin un
documental, magníficamente desarrollado, para aquellos que quieran
de una manera casi íntima acercarse a la obra y, sobre todo, al
pensamiento de este escultor tan nuestro, ese documental que habla
por boca e imagen del escultor porque ha sido creado por otro
artista, como Manuel Domínguez, que ha comprendido siempre las
inquietudes de sus conciudadanos.
Un acto para no olvidar, y todo un
ejemplo de lo que de verdad es un homenaje de toda una cuidad a
quien es de verdad un hijo predilecto, y no por golpe de bastón de
mando, sino por pura elección de sus conciudadanos que reconocen a
todo un artista y un verdadero aruquense que se ha sabido labrar,
como las esculturas que moldea, el respeto y el cariño de la gente
que le rodea.
Felicidades amigo.
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«¿EL DIGNO SILENCIO... O LA
CALLADA POR RESPUESTA?»
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Como comenté en un antiguo artículo que escribí para este medio hace
ya algún tiempillo titulado “El arte de cantinflear”, si algo
caracteriza a la mayoría de esa fauna de politiquillos de turno que
nos ha tocado sufrir y aguantar respaldados por sus respectivos
partidos y votados por el sufrido ciudadano (que ingenuamente hace
renacer sus esperanzas cada vez que le toca largar la papeleta ) si
algo los define es ese maravilloso “arte de cantinflear”, esa
soberbia manera de mover la “sin hueso”, calentando el aire
con toneladas de estupideces que sólo los beneficia a ellos, con esa
retórica barroca de difícil digestión muy bien aderezada de falsas
promesas y tan cargadita de mentiras… no cabe duda, todo un arte
sólo actos para enfermos de protagonismo desmedido y ambiciosos sin
escrúpulos que se han sabido entrenar en los gimnasios más
sofisticados de la hipocresía desmedida.
De esta
forma, no sólo mienten y manipulan, sino que se cruzan entre ellos
los fuegos más groseros tratándose entre sí de manipuladores,
mentirosos, corruptos y no sé cuántas cositas feas… ya se sabe
aquello de “la paja en el ojo del vecino y la viga en el
ojo propio” que tan cerraditos parecen tener todos sus lindos
ojitos a las realidades personales, pero no cabe duda de que esta
manera de largar a los cuatro vientos es de las más eficaces a la
hora de ridiculizar al contrincante y una buena manera de mellar las
resistencias del adversario cuando se tiene tan poco que hacer por
la ciudadanía y tanto por defender las metas personales que se
intentan alcanzar en la esfera del la política pública.
Al
margen de todo esto (¡OH, milagro milagroso!) existen bellos
momentos donde toda esta patética fauna salvaje callan sus
aberrantes graznidos de buitres hambrientos de putrefacta carroña
para sumirse en el más delicioso y sepulcrales de los silencios.
La
esfera a la cual mencionamos sabe guardar un digno silencio… o
dar la callada por respuesta.
Lógicamente, “caballeros” como se valoran a sí mismos, no
responderán ante burdos insultos ni ante la ironía ácida y mal
intencionada de quien, con malas artimañas, intenten ridiculizarlos,
claro está, son “caballeros” y no se rebajan ante semejantes
niveles propios de la más limitada de las chusmas… comprensible
parece la cosa, quien esté rebotado ante “la intachable conducta
de un político” que vaya a clases de yoga a curar sus nervios
que ellos no están para calmar ánimos adversos que sin querer pueden
(“inocentes ellos”) haber provocado.
Los
políticos no están para perder el tiempo en contestar a nadie, y
menos a los ciudadanos, no tienen tiempo de leer la prensa, (y mucho
menos arucasdigita, aunque en disposición de la libertad
otorgada alguno ya lo utilizan para sus fines, supuestamente
informativos, para poner verde al contrincante político, después de
haber criticado este medio hasta el hartazgo más cansino), los
políticos no tienen tiempo de escuchar las opiniones de sus
ciudadanos, y menos cuando estas no le son favorables, sólo tienen
tiempo de ocuparse de ellos mismos, de mirarse en el espejo de la
autocomplaciente vanidad y el enfermo egocentrismo.
Los
políticos no responden ante los medios en los que se opina sobre sus
actuaciones, sus equivocaciones o a los medios que se atreven
incluso a conductas personales de dudosa ética profesional… ¡claro
que no!... jamás se rebajan a ese nivel, ¿para qué entrar en
sangrantes diálogos de besugos de la cual no obtendrán beneficio
ninguno y sólo llevará a profundizar en temas intocables? Es más,
ellos tienen condiciones políticas y como tal no perderán su
preciada saliva en hablar o responder a simples ciudadanos, de todas
formas dentro de una semana nadie se acordará de lo dicho y como
siempre: ¡Aquí no pasa nada!
De esta
manera tan humilde nadie se da por aludido, nadie responde, nadie
sabe nada, a nadie le importa, y la participación ciudadana sólo es
efectiva en fechas electorales donde las respuestas, que en tantos
medios se piden, los políticos la saben dar en forma de
interminables discursos.
En fin,
que nadie confunda el prepotente mutismo con el digno
silencio, que la callada por respuesta no deja de ser
otra cosa que el silencio del cobarde…
En fin,
que nuestros queridos representantes no se desgasten tanto en
combates personales y callen cuando deban de hacerlo (muchas
ocasiones tienen para ello y no demostrar un nivel personal carente
de toda altura que se precie) y hablen cuando el deber lo mande, y
por deber se deben, eso creo yo, a aquellos ciudadanos, sin falta
alguna: TODOS, merecen el respeto a que se conteste a sus
dudas, ya sea en forma de diálogo directo, carta, artículo…menos
aire caliente y más diálogo real cargado de respuestas y soluciones.
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«LA SALLE... RECUERDOS DE UNA
DÉCADA»
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En fechas recientes el colegio de La Salle ha celebrado su
cien cumpleaños en nuestro municipio, algo a tener en cuenta, ya que
de sus aulas ha salido la cultura formativa de mucho de los
personajes que en nuestra ciudad han escrito páginas importantes y
trascendentes en todos los ámbitos en lo que en las últimas decenios
se refiere.
Yo pasé gran
parte de mi infancia y de mi adolescencia entre esas aulas, hace ya
tres décadas, fueron los últimos años del franquismo y los primeros
de una aturdidora transición, años difíciles, que marcaron las
pautas del comportamiento dentro y fuera de cada aula y de cada
asignatura, no es de extrañar que recuerdos agridulces agolpen mi
mente.
El tiempo, la
naturaleza, es sabia, el cerebro ajusta los recuerdos malos e
inclusos las experiencia traumáticas de la infancia que abre sus
ojos ante la realidad de la sociedad del momento, y todo queda
asimilado en el lento proceso del crecimiento personal, se perdona
lo ingrato y se recuerda con cariño los buenos momentos y las gratas
historias que con cariño evocan a mi mente.
Allí, en las
aulas y en el enorme patio, en las canchas de baloncesto hice amigos
del alma para toda la vida: José Ramón Medina Marrero, (mi
amigo incondicional que tanto trayecto anduvo a mi lado) Rafael
Cárdenes Marrero, José (Pepe) Macias, Juan Antonio
Carreño, Juan Jesús Ferrera… y tantos otros (perdónenme todos
ellos por no nombrarlos) y todos aquellos que se desdibujan en mi
recuerdo, olvidando sus caras infantiles, sus nombres…pero nunca las
vivencias compartidas. Recuerdos de amigos que ya no están en este
mundo (Paco, Juan, Víctor…) que un mal día se marcharon sin
despedirse de nadie.
Recuerdos de
juegos, de peleas, de grupos, de estudio, de miedo al castigo por la
lección no aprendida, recuerdo de travesuras, abusos, de ayuda y
compañerismo, de secretos pecaminosos, de pactos inconfesables, de
miedos y risas, de cariños y de odios… recuerdos del despertar al
mundo, a la lectura, las matemáticas, la música, el dibujo,
recuerdos de despertar a la vida que se nos ofrecía, recuerdos de
misas, confesiones y curas, de la dictadura que agonizaba y de la
democracia que luchaba por definirse.
Recuerdos de profesores, buenos
y malos, en el más amplio sentido de la palabra y con toda la
flexibilidad que ella conlleva, desde el docente estricto hasta la
crueldad hasta el profesional que se ceñía a su trabajo pasando por
le profesor bien entendido y humano. Fueron años que hubo de todo…
el patio estaba muy revuelto, guardo muchas anécdotas de aquellos
(felices) años, pero entre todos los profesores (al margen de lo
anecdótico) recuerdo en especial al Hermano Morán, un hombre
corpulento que apenas podía mover su corpachón aquejado de una
terrible dolencia que combatía sin descanso.
En aquella
época reinaban los “profesores duros” (algunos se pasaban de tan
suave terminología), la chiquillada estábamos deseosos de coger a un
profesor “blando” al cual hacerle pagar nuestros sinsabores
estudiantiles, por su aspecto enfermizo el hermano Morán parecía la
presa perfecta para descargar nuestras crueles burlas… nada más
lejos de la realidad, era hombre disciplinado que sabía hacerse
respetar, y bajo su apariencia de dureza (que sólo era una
protección de su evidente debilidad corporal) había un hombre
comprometido con su trabajo, cariñoso a su manera, con un sentido
del humor peculiar, y que sabía hasta donde tenía que ceder su
terreno en aquellos años donde definirse era mucho más complicado de
lo que puede ser hoy en día.
Fue, que yo
recuerde, de los pocos profesores que se salvaron de un dichete o un
apodo por parte de los alumnos, tan dados a mirar con lupa los
defectos del profesorado, por el contrario, el hermano Morán nos
llamaba cariñosamente por el diminutivo de nuestros apellidos y nos
decía: "ánimo bichillos” cuando el resultado de alguna respuesta se
nos atrabancaba, no fue amigo de repartir “galletas” aunque su
técnica de “apretujar los hombros” se convirtió en legendaria, no
soportaba a los gandules ni a los mentirosos, y todos luchábamos por
ganarnos una “B” y no perder ninguna, pues la cosa valía
puntitos para el boletín de notas.
Recuerdo de quedar con un amigo,
(que se llevó por su conducta gandulil más de un masaje de hombros)
años más tarde, con el solo propósito de ir al colegio a visitar a
“el hermano Morán”, tal era el cariño que le teníamos a pesar de
aquella fingida y protectora dureza, pero la postergación nos jugó
una mala pasada y el hermano se fue de este mundo sin esperar por
nosotros.
Hace poco vi
una fotografía suya, en un libro de reciente publicación
conmemorando el centenario del colegio en nuestra ciudad, aparecía
un hermano Morán (“El Morán” como nos atrevimos a llamarle)
más joven de como yo lo conocí (lo recuerdo o con sotana negra o con
una bata tan blanca como su pelo que solía ponerse seguramente para
que la tiza no le jugase malas pasadas con sus vestiduras), en la
foto su mirada reflejaba una dulzura que su ancha cara y su
expresión agria parecía querer comerse, recuerdo también su vozarrón
quebrado de tanto dar clase que ocultaba el bajo hilillo que usaba
para gastar bromas de una inocencia casi infantil.
Recuerdos
para los buenos profesores, buenos como profesionales y como
personas, que aportaron algo más que los conocimientos de su
asignatura a nuestras ignorantes mentes, alguno de ellos me los
tropiezo de tarde en tarde y charlamos afectuosamente: Eulogio,
Antonio… recuerdos para todos aquellos enseñantes que me
brindaron la mano de su saber y sus consejos y que también,
desgraciadamente, como a tanto compañeros, han acudido a la sita
inevitable con la parca.
Pasé momentos
de todo tipo en esa década de los setenta que me formé básicamente
en el colegio de nuestra ciudad, el colegio de hoy en día tiene
sustanciales diferencias con aquel que me tocó vivir, son otros
tiempos, otros docentes, otro alumnado, otras cosas…
Pero esa
labor docente sigue cumpliéndose religiosamente (nunca mejor dicho)
y por lo que me tocó vivir, por lo que significó y significa para
mí, con todo ello sólo me queda felicitarlos y que sea una fiesta de
formación y desarrollo para todos.
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«DESDE LO MÁS ADENTRO POSIBLE»
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Cuando uno se mete a esto de ”filosofar”, dar el puntito de
psicología casera a lo que se cree que puede hacer que menganito o
fulanito hiciera tal o cual cosa, o darle vueltas a explicar las
causas o motivos que empujaron a este sujeto o aquel otro a tomar
decisiones o posturas a priori incomprensibles, o simplemente
buscarle los tres pies al gato para disculpar o culpar sobre lo que
creemos que está bien o está mal de lo que hacen nuestros semejantes
porque en el fondo estamos o no de acuerdo con ellos… en fin, como
decía San Mojigato: ¡Líbreme el cielo de juzgar a mi semejante!
Y también gustaba decir al santurrón: ¨Cada cual sabe
sus cosas y Dios la de todos”. O como rezaban los indios:
“Antes de juzgar a tu enemigo, camina un día dentro de sus
mocasines”.
Esta retahíla
de frasecillas, con aire de piedad religiosa debería ser aplicable a
todo los mortales que caminan por la piel de nuestro castigado
planeta… pero mira tú por donde que no va a ser así, aquello de
“allá él con sus consecuencias” no es un dogma matemático que se
pueda tomar a la ligera, porque hay decisiones de personajes que
habría que mirar con lupa por la repercusiones directas (y la
mayoría de las veces desastrosas) que tienen en el resto de sus
semejantes.
Es el caso,
claro está, de nuestros “queridos representantes”, aquellos a los
que les otorgamos y cedemos el poder de decidir por nuestro
bienestar a golpe de papeleta electoral, suponiéndoles “honradez”,
“moral” y “preparación adecuada” y por lo cual tan generosamente les
pagamos.
Pero vemos
como ese poder de decisión es de lo más cuestionable, cuando la
decisión tomada (y en la mayoría de los casos es así) va en contra
de los intereses de la mayoría de los ciudadanos y ya sea por su más
que probada ineptitud o por los propios intereses personales o de un
partidillo en concreto, y es aquí donde se deben pedir cuentas de la
decisiones que a tantos afectan y que quienes las toman, desde la
prepotencia que otorga un puesto mal asumido, no se dignan a dar.
Como
comentaba Rafael Morales, esto es un lamentable espectáculo
de circo con demasiados payasos que quieren ser jefe de pista, o
como acertadamente apuntaba Pilar Macía Armas en uno de sus
artículos, puede ser la incomprensible metamorfosis del Dr.
Jekill y Mr. Hyde.
Lo cierto es que el poder de la
política es un poder de lenguaje como otro cualquiera, sale desde
dentro, desde lo más profundo… un sinvergüenza no podrá hacer
política honrada, un prepotente no podrá acercarse al pueblo que le
otorgó sus dones, un ambicioso no podrá mirar al necesitado que le
apoya, un inútil no podrá hacer política efectiva… y esta regla de
disparidades es lo más común en esta fauna tan bien compactada.
Un buen artista nos
puede deslumbrar, por su valor técnico, por su pulcro acabado, pero
si es un verdadero artista, sincero consigo mismo, su obra terminará
convirtiéndose en la proyección de su propio ser y reflejando un
lenguaje propio donde explicar a los demás quién es él mismo, la
obra puede ser sublime pero no por ello podrá ocultar las miserias
personales de su creador. Lo mismo ocurre con un deportista, tras el
sacrificio y el esfuerzo prevalece la persona y una persona sucia
dará con el tiempo un deportista igualmente sucio, al margen de los
logros de su medallero, y un político… ese ser nos hará pagar a
todos sus suciedades y sus miserias personales, cada vez que tome
una decisión serán los otros quien engrosaran el medallero de las
derrotas.
Es difícil, cuanto
no imposible separar al hombre de sus decisiones, las decisiones de
un político no simplemente le afectan a él directamente (y quizás a
él menos que a nadie gracias a la facilidad del olvido colectivo),
aquí no vale eso de “allá él” cuando “allá” nos vamos
todos por culpa de ÉL, no vale el “comprender” cuando
la cuestión es “padecer”, y ya estamos cansados de caminar en
mocasines que apenas se mueven…
Una vez me
dijo un conocido, curtido en ciento de batallas políticas: “Para
ser un buen político hay que ser un reverendo…” que “San
Estreñimiento del entendimiento” nos ampare si este conocido (como
me sospecho) tiene razón.
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«MANDRILES, UNA HISTORIA CASI
REAL»
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Estaba el otro día, despistado cual feliz pulpo en un garaje, cuando
un saludo familiar me sacó de mi eterno estado de permanente orgasmo
mental para colocar, de golpe y porrazo, mis encallecidos pies en el
polvoriento alquitrán de la no menos encallecida ciudad en la que me
ha tocado, y quiero, escribir mis andanzas vivenciales.
¡Sube que te llevo! Me dijo con voz imperiosa, y subí agradecido
a su coche pues ya mis pies estaban hartos de frotar tanto asfalto
tan mal colocado.
He leído tus últimos artículos – me dijo- ¿si? ¿Qué te
parecen?- le contesté yo si querer hacer notar mi desequilibrado
interés por inflar mi ego cual pedante político municipal.
Hizo una pausa, parecía que se masticaba la lengua, ya entonces supe
que mi ego se inflaría menos que una pelota de mimbre con la
“retrajila” de comentarios que con toda seguridad me esperaban.
Hombre… a mi me parece que deberías ver más documentales en la dos.
Me
quedé perplejo, es sabido que cada vez que le preguntas a alguien si
ve la tele (políticos locales incluidos) avergonzados de toda la
tele-bazofia con la cual alimentan sus desnutridos cerebros todos se
apresuran a contestar aquello de. No, apenas, bueno… sólo
los documentales de la dos que están de un interesante…
No
comprendí la respuesta de mi familiar (pues de un primo hermano del
que aquí les escribe, se trata) pues en mi caso ni siquiera esos
documentales veo por falta de apetito bazófico-televisivo.
Sí
hombre, verás (se apresuró a explicar) se nota que escribes
con gran desconocimiento de la fauna política, si hubieses visto el
documental de la semana pasada que echaron en la dos sobre los
mandriles te quedaría todo más clarito.
Sin decir yo ni pío pasó mi
primo a documentarme gratuita y velozmente.
Los
políticos son como los mandriles, se “arrejuntan” en manada de
veintitantos individuos, con un jefe enorme, que pavonea un enorme
culo “to encarnao”, así como provocando a ver quien es el guapo que
le quita el liderazgo, y “haciéndose lo más macho que nadie”
sodomizando a otros machos más pequeños que se dejan hacer con la
esperanza de crecer lo suficiente para después vengarse y quedarse
con todo… tan machos “tos” ellos, pegando chillidos como promesas
electorales, enseñando dientes, y estos grupos a su vez se
arrejuntan con otros grupos para asegurar el rollo ese de la
supervivencia en la selva peligrosa y cruel, como hacen unos
partidos con otros que después de hostiarse se dan la mano en pactos
y otras marranadas para garantizar sólo su supervivencia sin
importarle el resto de la manada (y en política se suele dar el caso
de que el mono chico sodomiza con sarna el rojo y enorme culo del
mandril dominante), vamos, una auténtica desfachatez de naturaleza,
así se protegen unos a otros, y lo que hace grande a un político no
es los patéticos logros sociales sino otro político (mandril) que le
dedica una calle con su nombre con la esperanza de que en un futuro
aparezca su nombre también en una placa de latón azul.
Me
quedé perplejo, pero Darwin daba la razón a los razonamientos de mí
querido familiar, permanecí un instante en silencio y me atreví a
responder:
Tienes razón, existe mucha similitud entre los mandriles y los
políticos (y algunos humanos) pero algo juega a favor de los
mandriles.
¿Si?, ¿qué? – respondió curioso mi primo (que para nada se
parece al primo de Rajoy).
Bueno-seguí yo- que los mandriles son mejores “personas” que
los políticos, o si quieres son mejores “políticos” que los propios
políticos, ya que ellos si se preocupan por su manada, la sacan
adelante y la llevan por la selva con eficacia.
Mi
primo se me quedó mirando y me dio la razón, de todas maneras es
bueno ver esos documentales tan salvajes que nos enseñan que la vida
en la selva y los monos violentos no se hallan tan lejos de nuestra
ciudad, ahora si me dispensan me voy a ver un documental de
tiburones menopáusicos y otro de serpientes peludas que de esos hay
mucho en nuestro querido municipio municipal.
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«OTRA VEZ LA PUBLICIDAD»
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Las
campañas que ahora asfixian nuestra vida cotidiana están tan
tipificadas como la receta del turrón de Navidad, que vuelven cuando
les toca con el mismo guineo de promesas, insultos y barbaridades
pero siempre con la misma sabida receta: centralización de un
partido en la figura y careto de un supuesto líder carismático como
él solo, eslóganes pegadizos y combativos, pedida de voto acompañada
de los colores de guerra y los eternos anagramas y logotipos de
siempre…
Nada
nuevo bajo el sol.
Pero
supuestamente “nuestra democracia evoluciona” y
la manera de enfocar las campañas de pedida del votito ciudadano
(como el cepillo de limosna en la iglesia) sufren sus adaptaciones
al tiempo y sus necesarias metamorfosis.
Adaptarse
o morir.
Ahora
la cosa parece más una campaña de venta de refrescos norteamericanas
donde la ridiculización del producto de la competencia se hace más
necesaria que resaltar las propias virtudes… buena forma de desviar
la mirada a quien “lo hace” o “lo hizo peor”, y así se
ahorran el explicar cuales es el verdadero proyecto que se expone
como solución a determinados problemas aunque en boca de sus
líderes, el milagro, aunque sólo sea verbal, de todas las soluciones
pasan por sus sabias, enjoyadas y experimentadas manos.
Vale
todo: compra descarada de votos, insultos, mentiras, pactos y
traiciones…
Es
la guerra, y ya se sabe que en la guerra…Vale más una victoria
vergonzosa que una derrota honrada.
Me asombro lo rápidamente que
se puso en marcha la maquinaría manipulativa de la propaganda
electoral, antes de que sonara el pistoletazo de salida a los
eternos de Coalición Canaria les falto tiempo para colgar
orondos caretos en guaguas, vallas…pidiendo votos con “verbo
canario”, quizás con la esperanza de resucitar lo que siempre
han dicho de sí mismo y que nunca han cumplido, y esa cacareada
identidad canaria que siempre han enarbolado para en la primera de
cambio, que convengan a intereses particulares, venderla al
separatismo insularista y arrastrarla por el más hediondo de los
fangos (entiéndase mierda por fango).
Me
asombro de la velocidad de los Socialistas, rapidísimos de
reflejos, con la cartera bien repleta para gastar el dinero a
mansalva en una campaña que garantice cuatro años más en los
dormilones brazos del placentero poder, muchos apuestan al caballo
supuestamente ganador de la carrera de la inercia del voto fácil y
poco comprometido, su líder aupado al puesto de figura máxima e
intocable retratado y maquillado a la perfección, en una u otra
postura… inalcanzable pero supuestamente cercano, con reproches a la
política del pasado y alabanzas a sus supuestos logros, tocando
fibras sensibles, alegando que votemos con todas nuestras fuerzas
como si sufriéramos estreñimiento electoral, quizás por tener ellos
un exceso de diarrea de confianza en su supuesta eficacia política.
Me
asombro de la lentitud del Partido Popular, con la campaña electoral
más ineficaz de su historia, quizás con un sentimiento de derrota
anunciada que tratan de maquillar tras la imagen de un líder más
estilizado que nunca, de sonrisa dolorosamente forzada que trata de
quitarse el recuerdo de un antiguo presidente metido ahora a
“intelectual” y de tranquilizar a unas filas sedientas de quitarle
el liderato si los pronósticos más negativos se cumplen, con un
eslogan que invita a votar con cabeza y corazón como si los
supuestos electores fueran descerebrados y sin sentimientos (y no me
atrevo a negar que mucho de eso pueda haber),dando una imagen bien
poco confiada para lo que tiene que ser una campaña donde se ha de
dar todo porque se juega mucho.
Me
asombro del rojo de unos y el azul de otros, como el recuerdo de
un pasado que aún sigue en guerra, una guerra que parece revivir en
esta campaña.
Me asombro
de la falta de alternativas de otros partidos… es como si las
minorías hubiesen desaparecido bajo el pie de la maquinaria que sólo
el dinero puede apoyar.
Casi me
asombro el ver a alcaldes municipales fotografiados junto a los
aspirantes a puestos más lejanos en el escalafón político, pidiendo
el voto de sus “feligreses” para sus compañeros de partidos en
carteles tan bonitos que recuerdan al Dúo Dinámico en el
anuncio de alguna verbena de pueblo.
No me
asombro, en absoluto, ver directamente a algunos alcaldes
municipales pidiendo el voto para sí en esa trepidante carrera de
seguir trepando a cotas más altas, alegando compatibilidades y
jurando no perder ni descuidar sus responsabilidades municipales, y
es que por estos lares ya sufrimos de ese mal en la llamada por
algunos era Froilán, que no se a que viene eso de ERA
pues la cosa es más bien ES, ya que estar bien que está y
siempre estuvo (aunque unas veces estuvo más que otras).
Estar o no
estar… he ahí la cuestión.
Me
asombro… ¡es que no salgo de mi asombro!
Me voy a dar una vuelta por la Arucas
de mis fatigas, para intoxicarme de tanta campaña electoral, a ver
si así terminan de enturbiárseme las ideas y entre tanto moñigo
publicitario veo algo de luz en mis enfangadas gafas.
Estoy por
darle la razón a mi mecánico, ese hombre trabajador que me saca de
apuros cuando mi coche se pone fastidioso, me dijo una vez: Sólo
existen dos tipos de políticos: los malos y los peores.
Va por mi
mecánico, un saludo.
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«CÓMO VUELA EL TIEMPO»
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“Joven y aguerrido muchacho
aprovecha tu tiempo, que pasa volando y cuando menos te lo esperas
la vejez se habrá aposentado en tu cuerpo…” y el aguerrido
mozalbete, enfrascado en diabluras y persiguiendo la caza desmedida
que le obligaba el destartale hormonal propio del momento hizo caso
omiso de los sabios consejos que le daba su tío-abuelo, aquel vejete
que vivía de gorra en casa de sus padres, y claro, el tiempo pasó
volando…
Como volando han pasado estos cuatro años, parece que fue ayer
cuando los cantos de victoria de unos y los lamentos de desilusión
de otros marcaba un nuevo amanecer para este país que cada vez lo
parece menos. Una victoria marcada por unos lamentables
acontecimientos que debían marcar la reflexión para el patético
comportamiento de unos y otros ya que la tragedia se usó de manera
descarada como moneda de cambio, disculpa, mentiras, manipulación y
argumentos que unos y otros se apresuraron a enarbolar, de manera
canibalesca, para arañar votos, no digo que el cambio no fuera
necesario o no, eso que lo valore cada cual según la posición y sus
miras ideológicas, igual que cada cual hará en las presentes fechas
su valoración de la situación actual, ya sea para reafirmarse o para
retractarse de la valoración hecha hace cuatro años, sólo digo que
el precio que estimuló esa valoración, para bien o para mal, me
parece excesivo, unos acontecimientos que siempre dejarán el gusto
de la sangre en la boca para unos y otros, porque una victoria o una
derrota electoral que pasa por la tragedia de un acontecimiento tan
terrible como los de la estación de Atocha en Madrid no será nunca
una buena moneda de cambio y deja en la incertidumbre la buena
voluntad de los ciudadanos a la hora de elegir con absoluta firmeza
su voto, sin estar presionado por un acontecimiento tan
desbordantemente doloroso, al margen si tal acto vandálico fue causa
de una desacertada política militarista que tantos inocentes
tuvieron que pagar. Ya han pasado cuatro años… el tiempo pasa
volando joven muchacho, es hoy día para rendir cuentas, para
enarbolar agresivas campañas de descrédito al contrario, de decir:
“lo bien que lo hicimos” o “lo mal que lo han hecho”, es tiempo de
oír las falsas promesas de siempre, de escuchar al tío-abuelo gorrón
con sus “verdades como puños” y sus “milagrosas
soluciones…” El tiempo ha pasado volando, mucho se ha dicho por
ambas partes, conocemos a todas las familias que quieren repartir la
mesa y mandar en la casa, hemos tenido experiencia y tiempo
suficiente para saber con quién nos jugamos los cubiertos, la cama y
los garbanzos…pensemos más que bien a quien le damos el dinero de la
compra, y recemos, a la antigua usanza, antes de sentarnos a la
mesa, y no para dar gracias a las viandas sino para que ninguna
tragedia de última hora llene de sangre nuestros manteles y
enturbien nuestra alma o nuestro corazón a la hora de tomar una
decisión, donde debe ser la cabeza bien fría la que nos guíe…y si me
disculpan, voy a aprovechar ahora mi tiempo que los años se aploman
en mi cuerpo y necesito volar un poquito de tanta bazofia de campaña
electoral.
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«QUERIDA MÍA»
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Querida
democracia, me he enterado, y no sé si alegrarme por ello, que
dentro de poco tendré la oportunidad de volverte a ver, sé que será,
muy a pesar mío un encuentro efímero, tan breve como siempre, apenas
durará el vuelo de un sobre en caída libre sobre el fondo de una
urna abarrotada de tantos sobres llenos de ilusiones o rabia que
otros tantos antes que yo depositaron por una u otra razón… la
verdad que me sabe a poco tan breve disfrute de tu presencia, y me
da tanta lástima que todo el bienestar que se te suponía en un
principio quede simbolizado en esas cuatro paredes trasparentes que
tragan una tras otro las voluntades de los que aún creen en ti para
sólo convertirlos en números que se reparten la porción de poder que
se supone los demás le otorgamos.
¿Te acuerdas cómo te advertíamos que no te liaras
con el poder? Te aconsejábamos que era la libertad la mejor compañía
y consejera que podías tener, ella te susurraría cosas bellas sobre
la igualdad, te daría la medida justa sobre las leyes, te enseñaría
cuál era el límite de la justicia y el respeto, te daría las
herramientas de la cultura y el trabajo, te abriría las fronteras
del economía bien entendida… pero siempre fuiste muy cabezota, te
sedujo el poder, la erótica del poder, que ahora resulta ser todo un
maltratador de lo que en un principio quisiste representar y
defender, el poder de callar y manipular, el poder de comprar, de
decidir sin consultar, el poder de mandar, de abusar, de tomar sin
pedir, de ejecutar sin saber ni juzgar… ahora ya no eres la que
fuiste, eres lo que el poder quiere que seas y es ese poder el que
nos marca las pautas para nosotros, aquellos que un día te amamos,
seamos los ejecutores de tu triste final.
Resplandeces un solo día, pero te vendes siempre,
tus principios los ejecutan a su conveniencia aquellas manos sucias
y sedientas del poder que no dudan en venderte cada vez que la
situación lo requiere… ahora llega tu día, y las calles se vuelven a
vestir con las sonrientes fotos de tus verdugos, que compran votos
por dinero, sueldos, guarderías, miedo, promesas incumplidas una y
otra vez… te escupen y te insultan, en definitiva, te venden y te
prostituyen con el orgullo de querer hacer de ti su rehén para
llegar a las cimas que sus ambiciones desmedidas les marca.
Querida, querida mía, querida democracia, cuanto
añoro tu perfume de libertad, tus principios, tus ideales y tus
deseos, cómo hecho de menos la ilusión que dabas a una sociedad que
trabajaba cada mañana por un día mejor y por un futuro más
sólido…sólo ese día podré embriagarme del sueño de tenerte un solo
segundo…. Lo que tarda el vuelo de mi voto en señalar, quizás, a tu
próximo verdugo.
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«CUÉNTAME UN CUENTO»
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Dejamos atrás la Navidad, mientras los turrones intentan
quedarse para siempre entre el erótico espacio de la pelvis y el
pecho que tendremos que sacar el resto del año para afrontar lo que
nos echen, y casi sin respiro pasamos de la sidra al ron que vienen
pitando, nunca mejor dicho, unos apurados Carnavales que
prometen ser de lo más…¿graciosos?... y digo lo de gracioso por la
buenísima disposición que tiene la clase política de “elite”
para contar chistitos manidos y plagiados, quitándole hierro e
importancia a asuntos que a ellos les debería quitar el sueño pero
que no se cortan ni un cabello de sus iluminadas cabezas para hacer
burlas y gracias, ¿para qué llorar por el difunto? El muerto al hoyo
y el vivo a los carnavales que nos perdemos el cachondeo, y de esta
manera tan divertida vemos a un presidente haciendo burlas de una
España que no se desintegra porque no hay fisuras ni fallas en
el panorama geográfico y una oposición que dice que el cambio
climatológico es un mito… y lo demás se los contamos otro día, o
como decían Tip y Coll: “la próxima semana
hablaremos del Gobierno”.
Ante tal despliegue de buen humor, tanta competencia a Chiquito
de la Calzada y demás colegas uno se siente aburrido y triste
ante la falta de humor y fina ironía de nuestros políticos locales,
claro que el humor es un don cultivado por el talento de mentes
inteligentes y claro está lo que no se cría no se tiene o como dice
el dicho popular “donde no hay no se puede sacar”, así el
fino humor y la irónica socarronería que caracteriza a nuestro amado
pueblo no tiene eco en los políticos lugareños, y aunque es verdad
que hay cosas de las que uno no puede ni debe reírse por más que se
quiera, lo cierto es que de no salir siempre del mismo meollo de
saber donde “cojines” se encamina nuestra ciudad por más que se
hable de proyectos y se adornen folios de floriturados deseos, lo
cierto es que la política local pasa por el tapiz de la verborrea
personal con un pelín de mal gusto y mucho resentimiento de los que
dicen que lo hicieron mejor y los que dicen que los que lo hacen
mejor son ellos… y como dijo el antiguo alcalde de la zona
(aplíquese por favor el mismo cuento por el cual se atreve a juzgar
a los demás) …”QUÉ FÁCIL ES HABLAR”.
Y digo yo que si el hablar de los políticos ya produce el mismo
efecto en los electores (que no ciudadanos) que los chistes de
cualquier afamado cómico, y aprovechando la cosa esta de los
carnavales y de las próximas elecciones y dado que dan ejemplo los
máximos representantes del país, pues creo que no sería mala idea
que a la hora de sacar punta a la lengua en escritos de: “yo hice y
tu no, te equívocas que yo si y tu nunca….” Sería bueno hacerlo con
algo de humor, así en vez de contarnos el cuento de la Caperucita
Roja nos cuenta un chiste que para el efecto, y de la
ciudadanía, es lo mismo y seguro que el provecho del pasatiempo
sería más sano; venga, ánimo, y a leerse “La antología del
disparate” para irse inspirando un poquito.
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«PATRIMONIO EFÍMERO»
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Se cumplen por estas frías fechas el
siempre recordado y desviado (ya que parece mejor desviar las
conversaciones del patrimonio hacia otros lares intelectuales antes
que al meollo mismo de la cuestión) aniversario de nuestro querido
Casco histórico artístico, que yo encuentro cada vez menos
histórico (si es que el pasado se puede borrar de la piel de quien
lo padece) y menos artístico (gracias a las desafortunadas
intervenciones sobre el mismo, que más parecen atentados que otra
cosa).
En el programa, el alcalde, empieza
con una bonita retórica verbal que paso a escribir para que degusten
la belleza de estos párrafos:
“Desde que se configuró el nuevo
Grupo de Gobierno hemos asumido, con entusiasmo y decisión, el
mejorar el destino de nuestro municipio. Pero la búsqueda de nuevas
metas debe partir del conocimiento primigenio de nuestra
idiosincrasia y de nuestra cultura”.
La primera parte es de sentido común y
sobra decirlo, se ha sumido ese puesto para hacerlo lo mejor
posible, ( y si no fuera así o se sintieran incapaces o sin ánimo
para ello, honroso sería salir por la puerta grande y dejar
semejantes batallas a los que supieran campear con dignidad y sobre
todo humildad para semejantes retos, antes que empeñarse en
imposibles que luego hubiesen de pagar los ciudadanos de siempre)
claro que los aliados elegidos para este viaje pactado han sido los
primeros en actuar de forma poco acertada sobre el patrimonio
dejando heridas incurables sobre el mismo y creando precedentes de
actuación más que cuestionables.
La segunda parte me parece de una
contundencia que sería realmente positiva si de verdad se llevara a
cabo, cosa que hasta la fecha muy poquitos , por no decir nulos o
dispersados intentos se han hecho: el conocimiento primigenio de
nuestra idiosincrasia y nuestra cultura, que como usted
bien dice ha de guiar la búsqueda que marquen las metas (o al menos
el camino) hacia el logro de…. ¿ de qué?.... yo me
supongo que el logro de la buena conservación y desarrollo de
nuestra cultura característica así como el respeto a lo ya obtenido…
vamos digo yo, o como bien creo que ya dice usted.
Pero si nos fijamos en la búsqueda de
estas supuestas metas y al objeto de todos los resultados obtenidos
en los últimos y ultísimos años vemos que a pesar de la nobleza de
esas palabras la realidad aplasta con contundencia lo dicho. No se
ha respetado para nada nuestra idiosincrasia, nuestra particular
cultura, y muchísimo menos nuestro patrimonio del cual sólo somos
meros disfrutadotes y depositarios para las generaciones venideras,
lo que se nos vende como mejoras y desarrollo son solo atentados
descarados de aquello que usted dice que hay que buscar: la
verdadera identidad de unos ciudadanos que se diluyen en nuevos
edificios dormitorios mientras, lo que es peor, se atenta
descaradamente sobre aquello que se hace llamar patrimonio sin la
verdadera búsqueda de una conservación del mismo o la búsqueda de
generar patrimonio de calidad para un futuro cercano.
Se nos vende como logros de calidad
actuaciones que no han tenido ni un mínimo de consideración y que
van en clara contradicción con lo que usted expone como conocimiento
primigenio, un simple ejemplo: en estos, como ya dije, fríos días,
se muestra en frente del antiguo y ahora claramente remendado
antiguo ayuntamiento, herido de muerte cuando se decidió perforar el
corazón de Arucas en aras de unas catastróficas mejoras que parecen
no han de llegar nunca,(mejoras anunciadas a bombo y platillo por
aquellos que son hoy en día sus aliados de viaje) se muestra una
exposición de fotografías de los alumno/as de un taller de empleo,
un trabajo bellamente expuesto y hecho con una pulcritud a prueba de
toda duda, salta a la vista que el profesorado y el alumnado han
hecho una labor digna de tener en cuenta , pero los criterios
seguidos para la realización de dicho buen trabajo (criterios que
son ajenos a alumnos y profesores) es más que cuestionable.
He dedicado gran parte de mi vida al
arte, a la pintura y su enseñanza, me encanta las casas de colores
que pintaba el malogrado Jorge Oramas, me encanta la alegría
y la explosión de coloridos, y si he de decir que me gusta el
colorido de Arucas, desde un sentido subjetivamente artístico
puedo decirlo pero… ¿es eso Arucas? ¿Es eso
respetar el conocimiento primigenio de nuestra idiosincrasia, de
nuestra cultura, de nuestra historia? ¿Queda más bello, o
simplemente es licito pintar el grisáceo Guernica de Picasso con
bellos colores apastelados que le dan más vida y lo hacen más al
gusto de las modas cambiantes?
La Mancomunidad (según parece y si mi
información no es acertada corríjame, por favor, para no difundir
conceptos ni informaciones deformadas o erróneas) ha planteado una
carta de colores para las fachadas de sus cascos históricos
artísticos, colores , basados supuestamente en esos colores
apastelados sacados de no sé dónde, pues las referencias históricas
de los mismos son de dudosa procedencia, y más que la búsqueda de
los colores que antiguamente decoraban las fachadas de tan
emblemáticos edificios se ha dejado al libre albedrío de quien
quisiera elegir el color correspondiente, y con este mismo rasero se
ha medido a todas las ciudades de la mancomunidad, como si de una
sola se tratase (después de tanto pregonar la singularidad de Arucas
en aras de su patrimonio y del futuro turístico), la cosa no para
ahí, pues sé de buena tinta que cada propietario puede elegir (como
a bien democrático pueda ser) el color que quiera para su fachada y
darle la tonalidad que quiera si el color no es del todo del gusto
del particular (¿a que viene entonces tanto rollo de paleta
cromática si al final se la saltan a la torera?).
Ahora volvamos al particular de
nuestras casas de colorines, si tanto hemos de ahondar en nuestra
historia para la buena conservación de nuestro patrimonio me podría
entonces contestar alguien cuál ha sido el criterio a seguir para
que se lleve a cabo tamaña actuación en la cara de nuestra ciudad
que más parece la faz hipermaquillada de la recordada “Lolita
Pluma” que otra cosa cualquiera.
¿Es acaso una actuación de
mejora colectiva de la mancomunidad en aras del turismo sin respetar
las características propias de cada ciudad? ¿Es una
intentona de hacer Arucas más atractiva saltándose a la torera su
tradición estética para imponer, a base de brochazos, una nueva
estética urbana? ¿Es para preservar los delicados ojos
de los turistas del blanco radiante? ¿Es para mejorar
el resalte de la piedra de cantería sobre el impoluto blanco?
¿Es para dejar contentos a los propietarios que al fin puede
elegir el color de su fachada? ¿Es para recuperar
antiguos colores, sin saber dónde ni cómo, colores que ya no
recuerdan (si es que esos colores de verdad estuvieron alguna vez)
ni los bisabuelos de la ciudad? ¿Es para que todo el
mundo se entere de que se hace algo aunque sea con criterios
escandalosos, que ya se sabe que sin gritos nadie te oye?
¿Es porque en otras ciudades resulta bonito y aquí copiamos
hasta a los japoneses porque lo nuestro no sirve para nada?.... ¿Es
que nadie piensa contestar a todo esto de una santa vez?
Mucho se farda desde la
política de la cultura y del patrimonio, siempre he oído desgarres
de las lujosas chaquetas que la verborrea política enarbola hablando
de la piedra de cantería, de balcones, edificios, iglesia y artistas
locales… pero esos desgarres sólo provocan rupturas, y tan pronto se
acaban las palabras como la atención se centra en acciones más
jugosas y se relega al olvido tanto discurso cultural y eso ha sido
una verdad constante en nuestro municipio, tan agradecido para
eventos culturales y que tan buena planta ha tenido siempre para
ello.
Es casi una contradicción que en estas
charlas sobre el patrimonio de Arucas se hable sobre el arte
efímero, ese arte que casi muere con la misma acción que lo realiza
cuando lo que se trata del patrimonio es la conservación y la
continuidad de un bien común, que se prolongue lo máximo en el
tiempo, sobre arte efímero se pueden realizar actividades paralelas,
pero sobre el patrimonio de todos habría muchas cosas que poner
sobre la mesa y este momento sería una buena ocasión a todas luces
muy bien desviada.
Poco efímeras han sido las diversas
actuaciones no rectificadas sobre el patrimonio: mamotretos que se
empeñan en seguir inamovibles como repugnante herencia cultural,
acciones suicidas llevadas a cabo con plena ignorancia sobre la
piedra de cantería, materiales inadecuados para las diversas
acciones de reformas, nulo interés en la conservación de las obras
de arte del municipio, ya sean edificios, pinturas, esculturas (me
ahorro la pesada lista de nombrar algunos)… no se puede esperar que
se aplauda lo poco bien que se ha hecho cuando el mal que se hace es
irreparable.
Si se quiere hablar de verdad de
patrimonio dejemos el arte efímero como evento de exposición
paralelo y sentemos a la mesa a los ciudadanos, invitemos a los
propietarios de edificios históricos, a arquitectos, historiadores,
artistas de diversa índole, explíquenos cuales son las directrices
de la actuación sobre nuestro patrimonio y hasta dónde se quiere
llegar con ello, qué se pretende con esta o aquella actuación sobre
el bien común de nuestro municipio, qué se plantea para conservar
este o aquel monumento, por qué y para qué se pintarrajearon las
fachadas de los edificios, cuánto dinero se reserva para la
modificación del museo, cuándo se van a restaurar las obras de
Sureda afectadas del hongo de la humedad, cuándo se va a retirar la
obra de madera del parque municipal que se esta pudriendo a cachos,
qué tipo de acciones reales y efectivas se van a llevar a cabo en
las reformas del parque municipal que hasta ahora van de mal en
peor, háblenos de las directrices de conservación y restauración…. Y
luego hablaremos del arte efímero, que está verdaderamente muy bien,
pero que como las palabras, al arte efímero se lo lleva el viento, y
como de él sólo queda un bonito recuerdo y la satisfacción de
haberlo hecho, y no como las palabras que sin hechos son solo
palabras.
Como ciudadano ahora sólo pido la
transparencia, aunque sólo sea de palabra (por ahora) porque de
acciones ya estoy horrorizado, y tomar plena conciencia de lo que
supone para una ciudad como esta el verdadero respeto hacia su
cultura y su patrimonio; ya esta bien de silencio con acciones que
bien poco beneficia a la ciudadanía, es hora de hablar claramente si
de verdad se sabe cuál es la idiosincrasia de nuestra
cultura primigenia y de verdad se sabe qué metas se quiere conseguir
con ellas, estas charlas hubiesen sido una buena oportunidad,
pero era más fácil hablar del arte efímero que encarar los
verdaderos problemas de nuestro patrimonio y nuestra cultura.
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«FRANK MORENO, LA MIRADA
PROFUNDA»
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El pasado viernes
23 de este mes de noviembre, de actual año en curso que ya nos
detendremos a hacer balance ante la amenaza de las navidades que se
nos tiran al cuello, se inauguró en el Museo Municipal de tan
dolorida ciudad una exposición fotográfica no exenta de mayor dolor
titulada “Gritos”, que viene a confirmar una vez más que el
arte no ha de ser amable ni simplemente estético o bello para ser
arte, ya lo propuso con rotundidad en su momento Goya con su
serie de Caprichos, sus terroríficas Pinturas Negras o
su más cercana serie de los Desastres de la Guerra, más
acorde con el artículo que ahora escribo donde la crítica y el dolor
social son los protagonistas que se convierte en imágenes
bidimensionales.
La exposición viene
a demostrar el buen estado de salud que goza la creatividad
fotográfica, favorecido sin duda por las nuevas tecnologías de las
cámaras digitales y la facilidad de programas informáticos, como el
popular Photoshop, que hacen se conviertan en eficaces
herramientas de trabajo al servicio de los nuevos creadores, pero si
algo ha caracterizado esta singular exposición es el gusto de la
fotografía de la “antigua escuela”, aquella escuela que sólo
se sirve del momento y la intensidad que se capta en la foto y cuya
única manipulación a posteriori es que la imagen plasmada en el
papel sea lo más legible posible, sin florituras ni efectos que
hagan perder la autenticidad del instante en que fueron captadas.
Porque esa es la
verdadera esencia del dolor: la autenticidad del momento en que se
vive, y en saber plasmar sentimientos intensos de dolor y estética
visual Frank Moreno es todo un maestro.
Sin querer, ni
mucho menos, desmerecer la labor de los otros premios de este
concurso ni de todos los participantes que cuelgan en las paredes
sus obras, quiero dar un toque de atención sobre la serie de
fotografías de este aruquense, ciudadano del mundo, que ha sido
primer premio de fotografía de serie en este reñido concurso, su
serie se titula “ Me llaman calle” donde refleja con
singular autenticidad la espera de las prostitutas ante la llegada
de supuestos clientes, son fotos universales, sacadas en una calle
de Madrid, pero que pudieron ser hechas en las miserias
alquitranadas de otras grandes ciudades del mundo donde el ritual de
la venta de la carne es siempre el mismo, son fotos tristes, donde
el blanco y negro traduce las medias tintas de la pena, de la
espera, de la obligación de vender el cuerpo por pecunia,
convirtiendo el acto del sexo en una realización fisiológica como
podría ser un mero rito de defecación. En las fotos de Frank
se respira el riesgo, el miedo, el peligro, la oportunidad del
momento, la rapidez del maestro que no sacrifica la oportunidad de
congelar un segundo sin descuidar encuadre, ni composición, ni luz.
Cada foto es una
intención, una lectura, algo más que crítica, algo más que imagen,
es el pensamiento profundo de la mirada que se ayuda de un objetivo
para trasmitir un mensaje personal, humano… yo diría casi
tristemente comprensible y cariñoso que nos hace pensar en otra
realidad paralela a lo que muestra la fotografía pero que a la vez
se halla en las antípodas de la misma; donde es más evidente lo que
digo es en la fotografía, que para mí es la más acertada de la
serie: unas prostitutas se hallan sentadas sobre unos cilindros
metálicos, como si fueran símbolos fálicos, dándonos la espalda,
como si poco perteneciese al mundo que las contempla (el nuestro, el
de los meros espectadores), están a la espera de los clientes que
requieran sus servicios, bajo la mirada de sus sangrantes chulos,
mientras una de ellas se levantan de tan incómodos “sillones” y se
acerca a un lujoso escaparate donde se muestran de manera casi
idílica unos hermosos y pomposos trajes de novias, la prostituta los
mira casi como el sueño imposible, como lo que pudo haber sido y
nunca será, el apartado mundo de otro tipo de sociedad con distintos
rituales donde ella no tiene cabida, es el símbolo del sexo que
practican las “mujeres decentes” a las cuales, evidentemente, ella
no pertenece por culpa de su oficio.
De esta forma,
Frank desmembraba, con su fotografías, un mundo lleno de
contradicciones donde las prostitutas se acorazan y protegen en la
soledad de una dureza que solo les hace daño y las convierte en
meras herramientas del “trabajo más antiguo del mundo”, aun así, las
fotos de nuestro artista no dejan lugar a la duda de su compresión y
tristeza.
La personalidad
profunda, sensible, esa calma que lo caracteriza al hablar, ese
pensar que decir antes de abrir la boca, lo trasmite Frank a
su obra, es por eso que sus fotos no se convierten sólo en fotos de
prensa o meras fotos testimoniales del momento que capta su cámara,
son fotos meditadas aunque sólo se congele una fracción de segundo,
no son sólo imágenes, son testimonios gráficos que encierran toda
una intención y todo un mensaje, es por eso que su obra trasciende
de la fotografía convencional a la obra de arte, es por eso, que no
ha de extrañar que su serie de fotos de prostitutas merezca un
primer premio en algo tan difícil como un concurso de estas
características.
Invito a los
lectores a que se acerque al Museo Municipal a contemplar
esta interesante exposición y a “leer” la obra de este artista que
utiliza una cámara como su trasmisor de ideas y que se llama
Frank Moreno, alguien a tener en cuenta.
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«LA BÚSQUEDA INTERMINABLE»
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Un buen día, saliendo de las
felices y despistadas puertas de lo que se supone es una infancia
normal, nos presentamos al mundo en busca de un destino igualmente
feliz, más movidos por hormonas descontroladas que por una meta
marcada con un mínimo de seriedad, y nos damos de narices con un
mundo estructurado que poco tiene que ver con la protección que nos
daban los sobacos de nuestros queridos padres… es la vida, el mundo,
la sociedad… que después de tanto jugar en el mundo idílico (para
algunos) de nuestro tiernos años hemos de aprender a la brava, y
solitos (a pesar de buenos consejos y demás teorías y experiencias
de los que nos quieren bien) a base de desengaños, golpes,
manipulaciones, mentiras y qué sé yo cuántas cosas más ha inventado
esta especie homínida para sobrevivir a costa de sus semejantes.
“La
vida es dura muchacho”… y este amargo sabor de reconocer que
cuanto más aprendemos más conscientes somos de nuestra enorme
ignorancia parece alejarnos cada vez más de la luz de la sabiduría,
desviándonos de una meta que en un principio parecía tan clara:
la conquista total de este mundo por nuestra deslumbrante persona.
La
sociedad marca las pautas, esas pautas que la han hecho funcionar
desde hace 20.000 años, cuando pasamos a recolectar los bienes de la
tierra, cuando inventamos la agricultura como un medio de
subsistencia, garantizando de esta forma la vida y la continuidad de
la especie, con ello inventamos los excedentes y con estos apareció
el listo de turno, el jefe, el rey… el “más capaz” que controla los
excedentes que da la tierra que trabajan todos y de esta forma,
quien controla los excedentes controla a sus semejantes, claro que
siempre habrá quien quiera ser el rey en el lugar del rey, y habrá
quien no quiera reyes ninguno, y entre poder, manipulación,
jerarquías, anarquías, opresión, abusos o libertad ha caminado los
homínidos pasando las puertas de la infancia de la humanidad (esa
infancia ignorante, inconciente y por tanto “feliz”) para pasar a la
incertidumbre de una alocada adolescencia llena de todo tipo de
aventuras y desventuras.
Caminado por esta
“evolución de nuestra especie”, saltándonos a la torera la
enfermedad mortal que hemos causado al planeta que nos da cobijo,
viviendo todos los roles que la sociedad nos marca ocurre que un
buen día (más por agotamiento que por otra cosa) ocurre el milagro
por pura casualidad: pararnos un momentito y utilizar nuestro
acorazado cerebro, y embargarnos en la amargura de reconocer el
haber perdido el rumbo de nuestra vida que no es otra cosa que el
camino hacia la felicidad personal, aquella que con tan poco
disfrutábamos en nuestra inconcente infancia de la que nunca
queríamos salir.
Estoy
leyendo por estos días un libro de Eduardo Punset, el cual
agradezco sus esfuerzos para hacer comprensible la ciencia a alguien
que como yo, lo más cerca que está del mundo científico ha sido las
lecturas de Julio Verne, su titulo es “El viaje a la
felicidad”, que como bien resalta, la felicidad es más bien
un viaje, de paradas, retornos y pérdidas que un fin de trayecto o
una experiencia, como muchos quieren creer “espiritualmente
orgásmica”. Y es que la felicidad, algo tan subjetivamente personal
que solo la encontramos en nosotros mismos por mucho que nos
empeñemos en crear aditivos externos, que aunque ayuden no terminan
siendo la solución a todas las amarguras que nos pueden atenazar. De
esta manera, el miedo a la muerte u otros miedos crea bálsamos para
reconfortar el espíritu humano, tales como la religión, el arte e
incluso la política y el saber científico que den respuestas a tanta
dudas… claro que el ser que las creo ( ese mono casi imberbe) da
respuestas destructivas a todo eso, porque el sometimiento de sus
congéneres a través de la religión, la política, el arte e incluso
la ciencia, en definitiva: el poder abusivo y manipulativo de unos
pocos sobre los demás crea mayor felicidad a los tiranos que lo
ejercen que cualquier otra cosa en el mundo…
Que
especie más revirada nos ha tocado, preferir ser feliz fastidiando
al semejante antes que ayudarlo (por mucho que se empeñen los buenos
sentimientos a enseñarnos lo erróneo de tan puñetera conducta).
Termino
con una frase del libro de Punset:
“Los índices de felicidad
aumentan en función del mayor grado de participación individual de
los ciudadanos en las tareas políticas”.
Ya
saben, si quiere ser un poquito más felices implíquese un pelín más
en la cosa esta de la política, pero cuidadín de que no les tomen el
pelo, que estos buitres de la verborrea fácil que luchan,
supuestamente, por el bienestar social, son los mismo que hace
20.000 años querían controlar los excedentes agrícolas, de todas
maneras eso de la política puede servirnos para estar un poco más
informados (o mal informados) de la vida social que nos toca padecer
o cuanto menos defendernos de tanto abuso que se comete en nombre de
no sé cuántos derechos que al final todos se pasan por partes tan
poco honrosas…
Que ustedes sean normalmente felices en este mundo que
nos ha tocado vivir. |
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«EL ARTE DE "CANTINFLEAR"»
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¿Quién no recuerda a
Mario Moreno, el popular Cantinflas? Aquel chaparro y desgarbado
mejicano, versión más moderna e hispana del mudo Charlot, (o casi
mudo si descontamos su película “Tiempos modernos” donde canta
ingeniosamente en un italiano absurdo e inventado, o su película
completamente sonora “El gran dictador” donde con pocos
conocimientos pero con gran intuición parodia a Hitler, y da un
recordado y bonito discurso de igualdad, libertad y justicia al
final de la cinta.)
No cabe duda que el genial Chaplin fue el modelo y la
referencia del ingenioso mejicano que acercó al mundo de habla
hispana la misma esencia del personaje marginal y pobre que intenta
con su ingenua bondad, sus desgracias personales y su buen humor
hacer de este planeta un mundo mejor.
Cantinflas es un ser sencillo que aporta la palabra a su
cine, ahora sonoro, y donde los diálogos son indispensables para el
buen funcionamiento comercial y para mayor compresión de las
películas…. ¿pero qué puede decir un ser tan simple como Cantinflas
sin contradecir toda la riqueza que encierra como personaje?... pues
lo dice todo sin decir nada, de esta magistral forma nace el “arte
de cantinflear”, que no es otra cosa que hablar mucho, decir muchas
palabras, de aquí para allá, mareando la perdiz, con verbos bien
sonoros, con retórica y hasta agilidad, con verborrea que suena a
ideas inteligentes…pero sin contenido alguno, sin decir de verdad
nada, palabras vacías que no van a ningún lado, en el arte de
cantinflear, en el arte de hablar por hablar, el discurso hueco y
muerto que no va a ningún lado.
Muchos seguidores ha de tener el cine de nuestro querido “Cantinflitas”,
pues su arte de hablar sin decir nada (cantinflear, el verbo más
usado por políticos y comunicadores de los más diversos medios) se
practica en la actualidad de una manera alarmantemente masiva, basta
que escuches la radio, leas la prensa, veas la tele, deambules por
Internet, pasees por la calle, o escuches la iluminación política
del momento para que la cabeza te duela intentando encontrar un
mínimo de sustancia (por no decir cordura) en la mayoría de los
discursos que te quieren hacer tragar gratuitamente (y que muchos, a
nada mejor que hacer, tragan tan a gusto), de esta forma se cultiva
primorosamente, gracias a cómo se ha desarrollado el arte de
cantinflear, todo tipo de basura y especulación comunicativa… si nos
detuviéramos a oír con un mínimo de decencia mental tanto atropello
lingüístico, toda esa sarta de comunicadores de diversos medios, así
como esos sucedáneos de políticos de diversos y variopintos
partidos, caeríamos en la cuenta de que tomados con la falta de
seriedad que merecen, son tan gracioso como el entrañable
Cantinflas… aunque su falta de humor sea evidente ya que el humor
requiere de inteligencia positiva (aquella inteligencia que es
contraria a fastidiar la pavana a nuestros semejantes).
La democracia nos ha devuelto el derecho de la libre
expresión, se acabó aquello de “¡aquí mando yo y se callen todos,
coño!”, lástima que en muchas ocasiones se confundan los términos y
se sustituya por un “¡callesen todos, que aquí es mi opinión la que
cuenta! Y olvidemos que es la opinión de todos (acertada o no,
siempre que sea desde la óptica de un bien común) la que realmente
importa y configura el bienestar y el progreso social al margen de
los intereses personales o meramente partidistas.
Y termino con una serie de frases casi célebres, que van muy
en contra de los que se ganan la vida con el arte de cantiflear,
(políticos y comunicadores diversos,) para que hagan uso debido de
la palabra, la idea y las buenas intenciones sin afán de engañar o
manipular, en definitiva, que se apunten a ese difícil arte que
supone la honradez lingüística y la verdad, que es tan solo la
antesala de un eficaz progreso.
“El silencio es siempre hermoso y el hombre que calla es siempre más
admirable que el hombre que habla.”
Fedor Dostoievski
“En general, quienes no tienen nada que decir intervienen el mayor tiempo
posible en no decir nada.”
James Russell Lowell.
“Entre más estrecha es la mente, más grande es la boca.”
Ted Cook
“Más le vale a un hombre tener la boca cerrada, y que los demás le crean
tonto, que abrirla y que los demás se convenzan de que lo es.”
Pitágoras
“Más vale una palabra a tiempo que cien a destiempo.”
Miguel de Cervantes
“Valor es lo que se necesita para levantarse y hablar; pero también
es lo que se requiere para sentarse y escuchar.”
Wintston Churchill
En fin, y para no caer en el fácil arte de cantinflear, este que
está aquí pone punto y final, y siguiendo con frases populares todos
sabemos que “En boca cerrada…”
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«...E CUALQUIERA TEMPO PAZATO
FUERA MEJORE...»
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Con paso cansino se
acerca Manolito “el bulla seca” al parque municipal, a sentar
sus doloridos huesos en la fría piedra de cantería, aquí, cerca del
fresquito de las flores, ve con sus cansados y vidriosos ojos como
se acerca a ritmo de tortuga y a golpes de bastón su no menos
arcaico amigo Joselito “El batatoso” desplegando su
desdentada sonrisa, dejando ver la única amarillenta paleta que
adorna tan desastrosa boca cual si fuera una mustia rosa en una
escupidera oxidada, desde hace años recurren a su sita matutina,
para encender un cigarro de picadura que alimente sus alitóxicos
alientos y poner a rajar todo lo que a su alrededor se mueve, son
los años, se dicen a sí mismos, y ya no hay nada que hacer mejor que
eso ya que los bailoteos y el ajedrez no se hizo para un antiguo
labrante como Joselito y menos para un hombre de plataneras como el
compadre Manolito.
Manolito: ¡ah, qué tiempos
aquellos, querido compadre! ¡Qué tiempos!
Joselito: ¿Qué tiempos dice
usted, Manolito?
Man.: ¿A qué tiempos va a ser,
cristiano? A los de antes, a cuando jóvenes.
Jos.: Cuando uno es joven y
está bien y sano todo se ve mejor.
Man.: No me entiende, que antes
se estaba mejor… se vivía mejor y eso.
Jos.: No sé qué decirle….
Man: ¡Chacho, chacho, chacho!,
está usted más perdió que un pulpo en un garaje. ¿Ya no se acuerda
de cómo era nuestra ciudad y su gente antiguamente? Usted padece la
enfermedad de los políticos… el olvido profundo de ahora para
después.
Jos: Un respetito, usted, que
no le he faltado.
Man.: ¿Qué respetito ni que
niño muerto? Abra los ojos hombre que parece que se le llenó de la
piedrilla esa que tallaba usted cuando joven y no le ha dejado ver
nunca lo que ha pasado a su alrededor.
Jos.: Hombre, uno fue siempre
muy responsable y había que ganarse los cuartos, lo que hicieran los
demás…
Man.: ¡Bendito sea Dios!... ¿en
que ciudad vivió usted Joselito?
Jos.: …En la misma que usted,
alma de Dios, en Arucas… ¡y ya me está llenando la cachimba!
Man.: ¿En Arucas, dice?... ¿y
no se acuerda usted de cómo era esto antes?
Jos: Pues claro que me acuerdo,
y no echo nada de menos, lo que pasa es que usted fue siempre un
retrógrado facha con miedo al progreso y la evolución.
Man: ¡Quietas las vacas ahí!
Eso sí que es insultar, jamás me opuse al progreso si este era
positivo para la ciudad, lo que sí estuve en contra fue a tanto
abuso, a tanta especulación, a tanta mentira, a tanto politiquillo
prepotente y estirado, a tanto necio incompetente sin el más mínimo
respeto para con la ciudad que a tantos nos costó levantar, estuve
siempre en contra de tanto dictador iluminado que hacía su soberana
e imbécil voluntad en contra del sentido común de la mayoría, en
contra de los que defecaban encima de la cultura y el patrimonio…
Jos: ¡ya se soltó el perro!
Cálmese hombre que se le va a reventar la vena de la frente…
Man: Lo que debería reventarle
es el bastón en la cabeza, ¿han pasado tantos años que ya no
recuerda lo que ocurrió con nuestra querida plaza que perdimos para
siempre, con le hotel rural que no llegó nunca, con el desaparecido
museo municipal que nunca llegó a ser lo que debería ser, con la
construcción masiva de una ciudad caótica…?
Jos: Manolito, por Dios, eso
fue allá por principios de siglo y ya vamos hacia el 2060 dentro de
dos meses… ¿Quién se acuerda de eso?
Man: Me acuerdo yo, y usted que
siempre fue un galápago que no se movió para nada.
Y contemplábamos como un inepto tras
otro hacía sin ton ni son lo que le daba la gana con la ciudad de
todos.
Jos: No se altere, hombre, eso
era cosa de políticos del momento, como los de ahora, que hacen lo
que les da la gana… aquí nos toca trabajar y callar…
Man: pues bonita herencia de
los políticos del momento que pasarán a la triste historia de esta
gris ciudad… ¿sabe lo que le digo? Que me doy una vuelta por el
jardín municipal, a ver por última vez las chuchurridas flores del
mundo, que me he enterado que la semana que viene lo tiran todo para
hacer no sé qué parking para naves espaciales… ¡maldito progreso!
Y de este humor arrastró
Manolito su caduco cuerpo hacia las escaleras mecánicas del otrora
bello jardín municipal, recordando los antiguos edificios adornados
de bella cantería azul, de los cuales ya no se conservaban ninguno…
Joselito lo observaba lastimeramente mientras pensaba: “Este
Manolito ha sido siempre un radical”.
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«ALBERTO MANRIQUE, EL PINTOR
DE PALABRAS»
©
SEGUNDA PARTE |
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«EL FANTOCHE»
acuarela del 1994
( Foto de Ricardo Manrique de Lara Millares) |
Por mucho que rece el dicho
popular aquello tan manido de que “las comparaciones son
odiosas” (y no cabe duda de que según qué contexto la frase
lleva su parte de razón), no deja de ser menos cierto que para
entender este mundo en que nos movemos, nuestro querido cerebro
no deja de hacer comparaciones de esto con lo otro para así
tener una idea, o al menos comprender de una manera simple o
cuanto menos práctica lo que nos rodea, de esta manera
distinguimos el día de la noche, quizás, por desgracia nuestra,
sin ese romanticismo tan real de los complementarios que durante
tanto tiempo bandera culturas milenarias.
Pero hay
complementarios más subjetivos y de más difícil acoplamiento,
como lo bueno o lo malo, lo bello y lo feo…y centrándome en
estas burdas definiciones vemos como nos empeñamos en comparar
bueno y malo, bello y feo más llevados por una impresión que
poco tiene que ver con la cacareada voz interior que muchos
presumen que movidos por un auténtico conocimiento de las cosas,
de esta manera catalogamos la valía de un pintor o la belleza de
una obra movidos más por la ignorancia personal del tema o
manipulados hábilmente por el “critico erudito” de turno.
Es curioso como
a la hora de valorar a un artista, sobre todo a un artista
plástico (y no “un artista de plástico”, aunque de
este mísero material hay muchos que se creen artistas) busquemos
en él esa originalidad creadora, esa impronta que haga de su
obra algo único e irrepetible, para luego de reconocida su
libertad creadora nos empeñemos en encasillarlo en ismos,
movimientos, estilos, influencias…., que hagan más comprensible
su obra, por aquello de que comparando entendemos más al autor a
la par que vamos en contra de los valores anteriormente
reconocidos en él.
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No creo
que entender la obra de Alberto Manrique de Lara
sea algo tan complejo y oscuro como a más de uno le ha
apetecido comentar, sus cuadros, nunca mejor dicho, son
como libros abiertos, que te cuentan cosas, te
hablan de recuerdos, te proponen preguntas, hacen
críticas; el humor, la luz y la oscuridad luchan
haciendo revolotear todos los elementos representados
pictóricamente, con singular grafismo, de manera que la
propia composición marque el ritmo narrativo de la obra.
Es por ello que Alberto Manrique se asemeja a un
escritor, a un filósofo, a un columnista sarcástico, a
un hombre comprometido con la cultura en todas sus áreas
que blande sus colores para contar de un solo plumazo
toda la riqueza interior que inquieta su cerebro en un
momento determinado, de esta forma, una sola imagen, nos
trasmite de un solo golpe toda la narrativa que haría
falta cientos de páginas para describir.
Si se
me permite la comparación (y en este caso les aseguro
que no son esas comparaciones odiosas) Alberto
Manrique, se me asemeja a un Cervantes moderno,
que piensa y crea… pero en su faceta pictórica el
artista se trasmuta en su creación, Cervantes
pasa a ser Quijote, Alberto en este caso
vive su obra como si de otra figura quijotesca se
tratara, capaz de las osadías y las locuras más
surrealistas realizadas con la plena libertad de aquel
que disfruta del proceso creativo y de la realización de
la obra bien hecha, pero dentro de los marcos nunca
definidos de su auténtica libertad y personalidad, casi
como si el autor fuera más él mismo en su propia obra
que en su cuerpo carnal.
Mucho
se ha dicho, para que comparando aquí y allá, la obra de
Alberto Manrique, o lo que sería peor, su propia
personalidad creativa y pictórica, sea encasillada con
este movimiento o con aquel otro, con este pintor o con
el otro de más allá, simplemente por dar respuestas a su
obra o encorsetar al propio artista.
Ya sabemos de muchos pintores que movidos por intereses
comunes, ya fueran creativos o meramente promocionales,
crearon movimientos artísticos, verdaderos ismos
definitorios de nuevos caminos y tendencias que solían
romper de manera radical con el arte del momento, estos
ismos suelen sobrevivir a sus creadores y con el paso
del tiempo muchos artistas se suman por identificación
estética u de otro tipo a estos movimientos, haciéndolos
que poco a poco se trasformen hasta perder o cambiar el
origen que los creó para adaptarse a la manera personal
y libre de hacer de cada artista.
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Por el contrario, otros artista actúan como verdaderas
“batidoras” del aprender, del hacer y del evolucionar, son
como lobos solitarios, autodidactas por ser autosuficientes,
buscan y encuentran los caminos más apropiados para su
necesidad creativa, toman de aquí y de allá, de esta técnica
y de esta otra, de este estilo y de este otro, de este y
aquel pintor, de este y este otro movimiento….lo trituran y
lo baten todo, añaden más y más ingrediente y lo vuelven a
batir, quitan lo superfluo para quedarse con lo auténtico y
al final aportan su propio yo, lo verdaderamente suyo, como
la argamasa que liga tanta cosa a priori incompatible,
creando todo un código estético de lenguaje propio y
original.
¿Dónde
estaría Alberto Manrique? ¿Sería el patriarca de un ismo,
el seguidor fiel de un movimiento, el pintor anacrónico que
se apuntaría a un movimiento pictórico fuera de su entorno y
su tiempo? ¿Es por el contrario el caminante solitario en
busca de su identidad creativa, el trabajador incansable de
su propio lenguaje que lucha por el respeto a su libertad
plástica?
Creo,
rotundamente en lo segundo, Alberto Manrique, es el
“Lobo Estepario” de Herman Hesse, el creador
auténtico que labra su propio camino, la batidora artística
que recicla y ennoblece con su propia aportación personal,
creando su propio lenguaje de trasmisión de ideas y de
estética, y como artista que labra su propio camino no está
exento de seguidores, que no dejan de reconocer, fascinados
de su rica imaginería pictórica lo difícil que es seguir los
pasos de un artista de semejante envergadura. Toda una
continuidad y casi una contradicción para quien ha sabido
marcar sus propios pasos… guiar los pasos de otros. |

«EL SUEÑO
DEL MANIQUÍ» acuarela del 2003
(Foto de Ricardo Manrique de Lara Millares) |
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Aunque su individualidad artística es
incuestionable a estas alturas, Alberto
Manrique no se libra de las
comparaciones, de los marcajes y
encasillados para hacer su figura y obra,
cuanto menos, más comprensible a los que
quieren acercarse o profundizar en su arte,
de esta guisa se le ha comparado con tal o
cual autor o se le ha metido en este o en el
otro estilo o ismo.
En la exposición del Cicca (Las
Palmas de Gran Canaria, del 12 de Septiembre
al 6 de Octubre del 2007 ) dedicada a
nuestro artista en cuestión y comisariada
por Teodoro Mesa, dicha
exposición lleva como titulo Realismo
Fantástico, si a priori nos cerráramos
en definiciones inamovibles poco podríamos
avanzar en este asunto, pues el Realismo
Fantástico surge en Viena hacia 1945, y
llegó a ser considerado como un exponente
típico de la pintura austriaca de posguerra,
combinaban un realismo minucioso con un
mundo de cuentos de hadas lleno de fantasía
e imaginación, tuvieron interés por el arte
del pasado, así como el carácter literario y
anecdótico de la pintura.
Salvando tiempo y país, quitando el carácter
autodidacta y de creador solitario de
nuestro artista es cierto que muchas de las
directrices creativas de Alberto Manrique
apunta a ese recrear la realidad de manera
personal, donde la fantasía y el carácter
literario de sus obras toman un protagonismo
de primera línea, y “catalogarlo”, sin
comparaciones de ningún tipo, como artista
que se desarrolla dentro del marco del
Realismo Fantástico, es una manera acertada
de acercarnos a su obra con más herramientas
para la exacta compresión de la misma, todo
ello sin entrar en las contradicciones de
reconocerlo como artista auténtico,
original, creador de estilo y lenguaje
propio al cual es fiel y libre, en
definitiva, un Realista Fantástico fuera de
tiempo y con nombre propio que se preocupa
más en crear su propio arte y camino, y que
solo se le pueda comparar con él mismo. |
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«ALBERTO MANRIQUE, EL PINTOR
DE PALABRAS»
©
PRIMERA PARTE |
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EL PINTOR EN
ACTITUD CREADORA
( Foto de Ricardo Manrique de Lara) |
Hace ahora dos años (con qué rapidez pasa el tiempo, flotan
los años como las imágenes del autor del cual quiero hablar )
que nuestra querida ciudad norteña acogió en el marco
incomparable del Museo Municipal y la sala de Mapfre
Guanarteme el que sería sin duda, y con mucho, el mayor
evento plástico de la anterior corporación municipal, una
digna exposición retrospectiva de la obra, desde sus inicios
hasta la actualidad más reciente del que es uno de los pilares
vivos y activos del arte canario de todos los tiempos, y
permítame decir ARTE con mayúsculas ya que si digo
simplemente “pintura” mermaría mucho los logros que
quiero comentar y máxime con el retorcido y retrogrado concepto
que se tiene actualmente de la terminología “pintura” por estos
lares de Dios.
Esta magnifica
exposición acercó a muchos a una obra íntima, profunda y
original, de ricos conceptos filosóficos, literarios y
humorísticos (sarcásticos y ácidos a veces, gracias a una fina
ironía no exenta de reflexión) realizada con un estilo
personalísimo apoyado en un profundo conocimiento del dibujo y
del color, así como el desarrollo de una técnica adecuada a las
necesidades de la realización plástica llevada a cabo |
Esta exposición quedó
rematada con un lujoso catálogo de más de cien páginas, con lujosas
reproducciones a página completa de la obra del pintor, los textos
de dicho catálogo así como la labor de comisario de dicha exposición
quedó a cargo de un hijo de esta ciudad, Pedro Almeida Cabrera,
doctor en filosofía y letras, profundo conocedor de la obra de
Néstor de la Torre, director durante años del museo de dicho
artista y hombre comprometido con el mundo de la cultura de cuya
mano han salido ya varias publicaciones y estudios dedicado a los
artistas de la tierra.
Destacada fue la
labor de MAPFRE GUANARTEME en Arucas, y de la
responsable de su sala de exposiciones Milagrosa Caubín, que
puso todo sus medios y empeño de sacar este proyecto adelante,
contra viento y marea, (que los hubo y muchos), la sala de Mapfre
en Arucas mostraría las primeras etapas del artista, sus
obras más cercanas a la realidad convencional, a la pintura de
carácter, si se quiere decir de alguna forma, más contemplativo y
convencionalmente más comercial, pero sin dejar de tener esa carga
tan intimista y profunda que solo los verdaderos artistas saben
imprimir a sus obras, aunque estas se atengan a las normas más
convencionales y clásicas.
Por unas semanas, Arucas
respiró el aire que emanaban los cuadros, el arte, de tan destacado
autor, desde la sala de Mapfre hasta las paredes del
confortable Museo Municipal, todo a un tiempo, se
podía hacer un ligero recorrido donde tomar idea de la vida
pictórica de un artista de tal magnitud.
Dicho sea de paso,
no se supo sacar todo el jugo que esta oportunidad brindaba a
nuestra cuidad, como tantas veces, las cortas miras de los cabezas
más que visibles de la cultura en la antigua corporación municipal y
su exquisita y más que probada patética ineficacia en este tipo de
eventos culturales como en tantos otros que no fueran de sus miras
e intereses casi malogran todo lo que terceras personas habían
trabajado durante mucho tiempo para que esto fuera una realidad que
se brindaba por primera vez en nuestro municipio, en fin, que tanta
dejadez e incompetencia por parte de los que más se tenían que
implicar en este tipo de historia casi acaban con todo antes de
empezar, al final, se resolvió como buenamente se pudo, aunque la
historia quedo a medio camino de lo que realmente pudo ser.
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En estos días, comisariada por otro artista plástico, más
acertadamente artista multidisciplinar, como a él le gusta
definirse, por aquello de crear, hacer, luchar en distintos
campos del mundo del arte, Teo Mesa, el cual tuve
como profesor de dibujo artístico durante dos años, por
aquella nostálgica década de los ochenta (por Dios, Teo,
dime como haces para que no se te note el paso del tiempo)
como decía, Teo Mesa hace de comisario en esta segunda gran
exposición dedicada a nuestro artista, que no es otro que
Alberto Manrique de Lara, (para los despistados que no
leyeron la cabecera del artículo), esta exposición no tiene
el carácter retrospectivo de la ya comentada, está centrada
más en la cúspide de la obra del pintor gran canario, en
creaciones más recientes, digamos de su última década,
aunque esto es de difícil apreciación ya que la firma de las
obras |

«LA FUENTE
DE ARUCAS» acuarela de 1990
(Foto de Ricardo Manrique de Lara)
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(esa firma que puede aparecer
de riguroso negro en cualquier esquina de la obra o que se
funde de forma original en el mismo cuadro hasta formar
parte compositiva y plástica de la obra) no suele ir
acompañada del año en que fueron hechas, y catalogar su
fecha de realización se dificulta de sobremanera, ya que la
técnica de Alberto Manrique se asemeja mucho a la de un
alquimista habilidoso que combina de mil maneras distintas
la misma formula para contarte mil cosas diferentes, algo
así como lo que hace un compositor de música con solo siete
notas y el basto bagaje de música que puede crear con la
hábil manipulación de lo que a priori parece tan pocos
elementos o lo que haría un escritor talentudo con el uso
exacto de su idioma natal.
Hasta el
6 de octubre del presente año, en la sala de La Caja de
Canarias, CICCA, (centro de iniciativas de la caja de
canarias) que se encuentra en la Alameda de Colón
número uno, en Las Palmas de Gran Canaria se
puede disfrutar de esta gran exposición que nos acerca al
verdadero ( a mi entender, por lo menos pictóricamente
hablando ) Alberto Manrique , una oportunidad de
disfrutar de una manera conjunta de algunos retales de su
gran obra, grande en contenido y en volumen, dicha
exposición nos puede ayudar a hacernos una idea de la
dimensión del autor de estos cuadros, es por esto que invito
desde aquí, a los sibaritas de la imagen o aquellos que sin
entender disfrutan un mínimo del buen arte no se pierdan
esta oportunidad de darse un tranquilo paseo por el mundo
tan personal que nos ofrece esta exposición.
En la
segunda parte de este articulo hablaré, (como buenamente
pueda desde la perspectiva de mi limitada subjetividad, tan
común a los mortales de este planeta) de la persona y sobre
todo de la obra de Alberto Manrique, ese incansable
orador de la palabra y el color, he disfrutado desde muy
joven de su palabra pictórica, conocí su obra siendo muy
joven, y la seguí como buenamente pude a través de las
galerías que vendían su obra y de las escasas exposiciones
que pude ver, hoy disfruto de su amistad para comprobar que
su obra está acorde con su autor, y pintor que despierta
admiración y división de opiniones (como no podría ser de
otra forma en un gran artista como es) es cuanto menos,
sincero consigo mismo y con lo que pinta, y cada vez que
pinta algo se puede dar por seguro que ha disfrutado con lo
hecho y ha sido coherente con lo que ha dicho, solo hace
falta saber leer a través de sus obras, y toda una
literatura rica en contenido, hechos, recuerdos, ideas,
planteamientos, ironía…. Se abrirá ante nosotros para
explicarnos una realidad vista a través de un artista
singular e irrepetible.
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