TONALIDADES
Por ANTONIO CERPA

 
 

«JOSÉ LUIS MARRERO...ARUQUENSE»  ©

 
 

         Cansados estamos de reconocimientos de hijos predilectos, homenajes más que póstumos y caducos y no sé cuántas machangadas más que se sacan “los de siempre” para hacer sonar a bombo y platillo los méritos de los ciudadanos que han cumplido sobresalientemente con su labor o deber e incluso se permiten (los de siempre) nombrar a quien no se merece tal honor por ser sólo de su partidillo y reconocerles no sé que méritos de antaño…

    Con José Luis Marrero no ha ocurrido nada de eso, no ha buscado reconocimientos a su labor de “manos blancas que portan bastones de poder”, José Luis ha estado demasiado preocupado en ser auténtico y en ser él mismo, durante años supo despegar de esa humildad que fue su cuna para, pasito a pasito, labrar esa carrera artística, que tan bien sabe llevar sobre sus anchas espaldas y convertirse en unos de los valores vivos y sólido del actual panorama canario en el mundo de la escultura.

   José Luis no puede desprenderse de dos “latiguillos” que todo el mundo repite de él cuando lo nombra , el será para siempre “Pepe Luis el escultor de Arucas”, porque él es eso: escultor y de Arucas, es eso y para quien lo conocemos es algo más: José Luis Marrero es amigo de sus amigos, padre y esposo ejemplar, comprometido con sus ideas, honesto y trabajador… no es de extrañar que en la pasadas fiestas patronales Arucas se volcase en la presentación del documental que habla de su figura como escultor y la cual nos confirma lo que de él ya sabemos: su dimensión como artista y su mayor grandeza, si aun cabe, como ser humano.

    Allí concurrieron gentes del mundo del arte, escultores de la talla de Paco Cruz, grandes acuarelistas como Bonilla, otro gran artista de la fotografía como es Gustavo  Martín se encargó de inmortalizar tan entrañables y emotivos momentos, el escenario del cine Rosales se llenó  de canciones entrañables y hasta nuestro protagonista improvisó el canto al labrante de Arucas junto con el grupo folclórico del mismo nombre, la voz de Arucas, Quecha, no faltó a su cita con el artista… el cine abarrotado y la emoción a flor de piel, el artista rodeado de sus familiares y amigos, gente sencilla, que tanta vida ha compartido con él, se sintieron grandes a su lado, porque la generosidad de José Luis hace sentir bien a quien de verdad lo aprecia.

    El documental que se proyectó en el Cine Rosales sobre su obra y vida no pudo ser más sincero y eficaz, tutelado por la idea de Manuel Domínguez Caballero, colaborador de este medio con su entrañable sección: Semblanzas, ese hombre que se ha convertido, casi sin querer, como todas las cosas que hace, en el verdadero cronista de las personas que con su vida han marcado huella en la historia de nuestra ciudad, contando las peripecias, alegrías y miserias de los que a golpe de sudor han hecho de esta cuidad lo que de bueno tiene hoy en día , retratando con certero realismo a estos anónimos protagonistas.

    Un hombre que siempre está a la caza de la gente sencilla que escribe la historia del lugar donde vive, como es Manuel Domínguez, no se le podría pasar por alto la figura de José Luis Marrero, por ello ideó este documental, que es todo un reconocimiento y homenaje a un escultor que ha sabido desarrollarse como hombre y artista en la estrechez y las limitaciones de su tierra, aun siendo tan ninguneado como ha sido, pero con la fortaleza de la piedra que labra y de las ideas que crea.

    Por fin un documental, magníficamente desarrollado, para aquellos que quieran de una manera casi íntima acercarse a la obra y, sobre todo, al pensamiento de este escultor tan nuestro, ese documental que habla por boca e imagen del escultor porque ha sido creado por otro artista, como Manuel Domínguez, que ha comprendido siempre las inquietudes de sus conciudadanos.

    Un acto para no olvidar, y todo un ejemplo de lo que de verdad es un homenaje de toda una cuidad a quien es de verdad un hijo predilecto, y no por golpe de bastón de mando, sino por pura elección de sus conciudadanos que reconocen a todo un artista y un verdadero aruquense que se ha sabido labrar, como las esculturas que moldea, el respeto y el cariño de la gente que le rodea.

Felicidades amigo.
 

 

 

«¿EL DIGNO SILENCIO... O LA CALLADA POR RESPUESTA?»  ©

 

 

       Como comenté en un antiguo artículo que escribí para este medio hace ya algún tiempillo titulado “El arte de cantinflear”, si algo caracteriza a la mayoría de esa fauna de politiquillos de turno que nos ha tocado sufrir y aguantar respaldados por sus respectivos partidos y votados por el sufrido ciudadano (que ingenuamente hace renacer sus esperanzas cada vez que le toca largar la papeleta ) si algo los define es ese maravilloso “arte de cantinflear”, esa soberbia manera de mover la “sin hueso”, calentando el aire con toneladas de estupideces que sólo los beneficia a ellos, con esa retórica barroca de difícil digestión muy bien aderezada de falsas promesas y tan cargadita de mentiras… no cabe duda, todo un arte sólo actos para enfermos de protagonismo desmedido y ambiciosos sin escrúpulos que se han sabido entrenar en los gimnasios más sofisticados de la hipocresía desmedida.

      De esta forma, no sólo mienten y manipulan, sino que se cruzan entre ellos los fuegos más groseros tratándose entre sí de manipuladores, mentirosos, corruptos y no sé cuántas cositas feas… ya se sabe aquello de “la paja en el ojo del vecino y la viga en el ojo propio” que tan cerraditos parecen tener todos sus lindos ojitos a las realidades personales, pero no cabe duda de que esta manera de largar a los cuatro vientos es de las más eficaces a la hora de ridiculizar al contrincante y una buena manera de mellar las resistencias del adversario cuando se tiene tan poco que hacer por la ciudadanía y tanto por defender las metas personales que se intentan alcanzar en la esfera del la política pública.

      Al margen de todo esto (¡OH, milagro milagroso!) existen bellos momentos donde toda esta patética fauna salvaje callan sus aberrantes graznidos de buitres hambrientos de putrefacta carroña para sumirse en el más delicioso y sepulcrales de los silencios.

      La esfera a la cual mencionamos sabe guardar un digno silencio… o dar la callada por respuesta.

      Lógicamente, “caballeros” como se valoran a sí mismos, no responderán ante burdos insultos ni ante la ironía  ácida y mal intencionada de quien, con malas artimañas, intenten ridiculizarlos, claro está, son “caballeros” y no se rebajan ante semejantes niveles propios de la más limitada de las chusmas… comprensible parece la cosa, quien esté rebotado ante “la intachable conducta de un político” que vaya a clases de yoga a curar sus nervios que ellos no están para calmar ánimos adversos que sin querer pueden (“inocentes ellos”) haber provocado.

      Los políticos no están para perder el tiempo en contestar a nadie, y menos a los ciudadanos, no tienen tiempo de leer la prensa, (y mucho menos arucasdigita, aunque en disposición de la libertad otorgada alguno ya lo utilizan para sus fines, supuestamente informativos, para poner verde al contrincante político, después de haber criticado este medio hasta el hartazgo más cansino), los políticos no tienen tiempo de escuchar las opiniones de sus ciudadanos, y menos cuando estas no le son favorables, sólo tienen tiempo de ocuparse de ellos mismos, de mirarse en el espejo de la autocomplaciente vanidad y el enfermo egocentrismo.

      Los políticos no responden ante los medios en los que se opina sobre sus actuaciones, sus equivocaciones o a los medios que se atreven incluso a conductas personales de dudosa ética profesional… ¡claro que no!... jamás se rebajan a ese nivel, ¿para qué entrar en sangrantes diálogos de besugos de la cual no obtendrán beneficio ninguno y sólo llevará a profundizar en temas intocables? Es más, ellos tienen condiciones políticas y como tal no perderán su preciada saliva en hablar o responder a simples ciudadanos, de todas formas dentro de una semana nadie se acordará de lo dicho y como siempre: ¡Aquí no pasa nada!

      De esta manera tan humilde nadie se da por aludido, nadie responde, nadie sabe nada, a nadie le importa, y la participación ciudadana sólo es efectiva en fechas electorales donde las respuestas, que en tantos medios se piden, los políticos la saben dar en forma de interminables discursos.

      En fin, que nadie confunda el prepotente mutismo con el digno silencio, que la callada por respuesta no deja de ser otra cosa que el silencio del cobarde…

      En fin, que nuestros queridos representantes no se desgasten tanto en combates personales y callen cuando deban de hacerlo (muchas ocasiones tienen para ello y no demostrar un nivel personal carente de toda altura que se precie) y hablen cuando el deber lo mande, y por deber se deben, eso creo yo, a aquellos ciudadanos, sin falta alguna: TODOS,  merecen el respeto a que se conteste a sus dudas, ya sea en forma de diálogo directo, carta, artículo…menos aire caliente y más diálogo real cargado de respuestas y soluciones.
                                                    

 

 

«LA SALLE... RECUERDOS DE UNA DÉCADA»  ©

 
 

       En fechas recientes el colegio de La Salle ha celebrado su cien cumpleaños en nuestro municipio, algo a tener en cuenta, ya que de sus aulas ha salido la cultura formativa de mucho de los personajes que en nuestra ciudad han escrito páginas importantes y trascendentes en todos los ámbitos en lo que en las últimas decenios se refiere.

     Yo pasé gran parte de mi infancia y de mi adolescencia entre esas aulas, hace ya tres décadas, fueron los últimos años del franquismo y los primeros de una aturdidora transición, años difíciles, que marcaron las pautas del comportamiento dentro y fuera de cada aula y de cada asignatura, no es de extrañar que recuerdos agridulces agolpen mi mente.

     El tiempo, la naturaleza, es sabia, el cerebro ajusta los recuerdos malos e inclusos las experiencia traumáticas de la infancia que abre sus ojos ante la realidad de la sociedad del momento, y todo queda asimilado en el lento proceso del crecimiento personal, se perdona lo ingrato y se recuerda con cariño los buenos momentos y las gratas historias que con cariño evocan a mi mente.

     Allí, en las aulas y en el enorme patio, en las canchas de baloncesto hice amigos del alma para toda la vida: José Ramón Medina Marrero, (mi amigo incondicional que tanto trayecto anduvo a mi lado) Rafael Cárdenes Marrero, José (Pepe) Macias, Juan Antonio Carreño, Juan Jesús Ferrera… y tantos otros (perdónenme todos ellos por no nombrarlos) y todos aquellos que se desdibujan en mi recuerdo, olvidando sus caras infantiles, sus nombres…pero nunca las vivencias compartidas. Recuerdos de amigos que ya no están en este mundo (Paco, Juan, Víctor…) que un mal día se marcharon sin despedirse de nadie.

     Recuerdos de juegos, de peleas, de grupos, de estudio, de miedo al castigo por la lección no aprendida, recuerdo de travesuras, abusos, de ayuda y compañerismo, de secretos pecaminosos, de pactos inconfesables, de miedos y risas, de cariños y de odios… recuerdos del despertar al mundo, a la lectura, las matemáticas, la música, el dibujo, recuerdos de despertar a la vida que se nos ofrecía, recuerdos de misas, confesiones y curas, de la dictadura que agonizaba y de la democracia que luchaba por definirse.

     Recuerdos de profesores, buenos y malos, en el más amplio sentido de la palabra y con toda la flexibilidad que ella conlleva, desde el docente estricto hasta la crueldad hasta el profesional que se ceñía a su trabajo pasando por le profesor bien entendido y humano. Fueron años que hubo de todo… el patio estaba muy revuelto, guardo muchas anécdotas de aquellos (felices) años, pero entre todos los profesores (al margen de lo anecdótico) recuerdo en especial al Hermano Morán, un hombre corpulento que apenas podía mover su corpachón aquejado de una terrible dolencia que combatía sin descanso.

     En aquella época reinaban los “profesores duros” (algunos se pasaban de tan suave terminología), la chiquillada estábamos deseosos de coger a un profesor “blando” al cual hacerle pagar nuestros sinsabores estudiantiles, por su aspecto enfermizo el hermano Morán parecía la presa perfecta para descargar nuestras crueles burlas… nada más lejos de la realidad, era hombre disciplinado que sabía hacerse respetar, y bajo su apariencia de dureza (que sólo era una protección de su evidente debilidad corporal) había un hombre comprometido con su trabajo, cariñoso a su manera, con un sentido del humor peculiar, y que sabía hasta donde tenía que ceder su terreno en aquellos años donde definirse era mucho más complicado de lo que puede ser hoy en día.

     Fue, que yo recuerde, de los pocos profesores que se salvaron de un dichete o un apodo por parte de los alumnos, tan dados a mirar con lupa los defectos del profesorado, por el contrario, el hermano Morán nos llamaba cariñosamente por el diminutivo de nuestros apellidos y nos decía: "ánimo bichillos” cuando el resultado de alguna respuesta se nos atrabancaba, no fue amigo de repartir “galletas” aunque su técnica de “apretujar los hombros” se convirtió en legendaria, no soportaba a los gandules ni a los mentirosos, y todos luchábamos por ganarnos una “B” y no perder ninguna, pues la cosa valía puntitos para el boletín de notas.

     Recuerdo de quedar con un amigo, (que se llevó por su conducta gandulil más de un masaje de hombros) años más tarde, con el solo propósito de ir al colegio a visitar a “el hermano Morán”, tal era el cariño que le teníamos a pesar de aquella fingida y protectora dureza, pero la postergación nos jugó una mala pasada y el hermano se fue de este mundo sin esperar por nosotros.

     Hace poco vi una fotografía suya, en un libro de reciente publicación conmemorando el centenario del colegio en nuestra ciudad, aparecía un hermano Morán (“El Morán” como nos atrevimos a llamarle) más joven de como yo lo conocí (lo recuerdo o con sotana negra o con una bata tan blanca como su pelo que solía ponerse seguramente para que la tiza no le jugase malas pasadas con sus vestiduras), en la foto su mirada reflejaba una dulzura que su ancha cara y su expresión agria parecía querer comerse, recuerdo también su vozarrón quebrado de tanto dar clase que ocultaba el bajo hilillo que usaba para gastar bromas de una inocencia casi infantil.

     Recuerdos para los buenos profesores, buenos como profesionales y como personas, que aportaron algo más que los conocimientos de su asignatura a nuestras ignorantes mentes, alguno de ellos me los tropiezo de tarde en tarde y charlamos afectuosamente: Eulogio, Antonio… recuerdos para todos aquellos enseñantes que me brindaron la mano de su saber y sus consejos y que también, desgraciadamente, como a tanto compañeros, han acudido a la sita inevitable con la parca.

     Pasé momentos de todo tipo en esa década de los setenta que me formé básicamente en el colegio de nuestra ciudad, el colegio de hoy en día tiene sustanciales diferencias con aquel que me tocó vivir, son otros tiempos, otros docentes, otro alumnado, otras cosas…

     Pero esa labor docente sigue cumpliéndose religiosamente (nunca mejor dicho) y por lo que me tocó vivir, por lo que significó y significa para mí, con todo ello sólo me queda felicitarlos y que sea una fiesta de formación y desarrollo para todos.
 

 

 

«DESDE LO MÁS ADENTRO POSIBLE»  ©

 
 

       Cuando uno se mete a esto de ”filosofar”, dar el puntito de psicología casera a lo que se cree que puede hacer que menganito o fulanito hiciera tal o cual cosa, o darle vueltas a explicar las causas o motivos que empujaron a este sujeto o aquel otro a tomar decisiones o posturas a priori incomprensibles, o simplemente buscarle los tres pies al gato para disculpar o culpar sobre lo que creemos que está bien o está mal de lo que hacen nuestros semejantes porque en el fondo estamos o no de acuerdo con ellos… en fin, como decía San Mojigato: ¡Líbreme el cielo de juzgar a mi semejante! Y también gustaba decir al santurrón: ¨Cada cual sabe sus cosas y Dios la de todos”. O como rezaban los indios: “Antes de juzgar a tu enemigo, camina un día dentro de sus mocasines”.

     Esta retahíla de frasecillas, con aire de piedad religiosa debería ser aplicable a todo los mortales que caminan por la piel de nuestro castigado planeta… pero mira tú por donde que no va a ser así, aquello de “allá él con sus consecuencias” no es un dogma matemático que se pueda tomar a la ligera, porque hay decisiones de personajes que habría que mirar con lupa por la repercusiones directas (y la mayoría de las veces desastrosas) que tienen en el resto de sus semejantes.

     Es el caso, claro está, de nuestros “queridos representantes”, aquellos a los que les otorgamos y cedemos el poder de decidir por nuestro bienestar a golpe de papeleta electoral, suponiéndoles “honradez”, “moral” y “preparación adecuada” y por lo cual tan generosamente les pagamos.

     Pero vemos como ese poder de decisión es de lo más cuestionable, cuando la decisión tomada (y en la mayoría de los casos es así) va en contra de los intereses de la mayoría de los ciudadanos y ya sea por su más que probada ineptitud o por los propios intereses personales o de un partidillo en concreto, y es aquí donde se deben pedir cuentas de la decisiones que a tantos afectan y que quienes las toman, desde la prepotencia que otorga un puesto mal asumido, no se dignan a dar.

     Como comentaba Rafael Morales, esto es un lamentable espectáculo de circo con demasiados payasos que quieren ser jefe de pista, o como acertadamente apuntaba Pilar Macía Armas en uno de sus artículos, puede ser la incomprensible metamorfosis del Dr. Jekill y Mr. Hyde.

    Lo cierto es que el poder de la política es un poder de lenguaje como otro cualquiera, sale desde dentro, desde lo más profundo… un sinvergüenza no podrá hacer política honrada, un prepotente no podrá acercarse al pueblo que le otorgó sus dones, un ambicioso no podrá mirar al necesitado que le apoya, un inútil no podrá hacer política efectiva… y esta regla de disparidades es lo más común en esta fauna tan bien compactada.

    Un buen artista nos puede deslumbrar, por su valor técnico, por su pulcro acabado, pero si es un verdadero artista, sincero consigo mismo, su obra terminará convirtiéndose en la proyección de su propio ser y reflejando un lenguaje propio donde explicar a los demás quién es él mismo, la obra puede ser sublime pero no por ello podrá ocultar las miserias personales de su creador. Lo mismo ocurre con un deportista, tras el sacrificio y el esfuerzo prevalece la persona y una persona sucia dará con el tiempo un deportista igualmente sucio, al margen de los logros de su medallero, y un político… ese ser nos hará pagar a todos sus suciedades y sus miserias personales, cada vez que tome una decisión serán los otros quien engrosaran el medallero de las derrotas.

    Es difícil, cuanto no imposible separar al hombre de sus decisiones, las decisiones de un político no simplemente le afectan a él directamente (y quizás a él menos que a nadie gracias a la facilidad del olvido colectivo), aquí no vale eso de “allá él” cuando “allá” nos vamos todos por culpa de ÉL,  no vale el “comprender” cuando la cuestión es “padecer”, y ya estamos cansados de caminar en mocasines que apenas se mueven…

     Una vez me dijo un conocido, curtido en ciento de batallas políticas: “Para ser un buen político hay que ser un reverendo…” que “San Estreñimiento del entendimiento” nos ampare si este conocido (como me sospecho) tiene razón.
 

 

 

«MANDRILES, UNA HISTORIA CASI REAL»  ©

 
 

         Estaba el otro día, despistado cual feliz pulpo en un garaje, cuando un saludo familiar me sacó de mi eterno estado de permanente orgasmo mental para colocar, de golpe y porrazo, mis encallecidos pies en el polvoriento alquitrán de la no menos encallecida ciudad en la que me ha tocado, y quiero, escribir mis andanzas vivenciales.

       ¡Sube que te llevo! Me dijo con voz imperiosa, y subí agradecido a su coche pues ya mis pies estaban hartos de frotar tanto asfalto tan mal colocado.

       He leído tus últimos artículos – me dijo- ¿si? ¿Qué te parecen?- le contesté yo si querer hacer notar mi desequilibrado interés por inflar mi ego cual pedante político municipal.

       Hizo una pausa, parecía que se masticaba la lengua, ya entonces supe que mi ego se inflaría menos que una pelota de mimbre con la “retrajila” de comentarios que con toda seguridad me esperaban.

      Hombre… a mi me parece que deberías ver más documentales en la dos.

      Me quedé perplejo, es sabido que cada vez que le preguntas a alguien si ve la tele (políticos locales incluidos) avergonzados de toda la tele-bazofia con la cual alimentan sus desnutridos cerebros todos se apresuran a contestar aquello de. No, apenas, bueno… sólo los documentales de la dos que están de un interesante…

      No comprendí la respuesta de mi familiar (pues de un primo hermano del que aquí les escribe, se trata) pues en mi caso ni siquiera esos documentales veo por falta de apetito bazófico-televisivo.

      Sí hombre, verás (se apresuró a explicar) se nota que escribes con gran desconocimiento de la fauna política, si hubieses visto el documental de la semana pasada que echaron en la dos sobre los mandriles te quedaría todo más clarito.

      Sin decir yo ni pío pasó mi primo a documentarme gratuita y velozmente.

      Los políticos son como los mandriles, se “arrejuntan” en manada de veintitantos individuos, con un jefe enorme, que pavonea un enorme culo “to encarnao”, así como provocando a ver quien es el guapo que le quita el liderazgo, y “haciéndose lo más macho que nadie” sodomizando a otros machos más pequeños que se dejan hacer con la esperanza de crecer lo suficiente para después vengarse y quedarse con todo… tan machos “tos” ellos, pegando chillidos como promesas electorales, enseñando dientes, y estos grupos a su vez se arrejuntan con otros grupos para asegurar el rollo ese de la supervivencia en la selva peligrosa y cruel, como hacen unos partidos con otros que después de hostiarse se dan la mano en pactos y otras marranadas para garantizar sólo su supervivencia sin importarle el resto de la manada (y en política se suele dar el caso de que el mono chico sodomiza con sarna el rojo y enorme culo del mandril dominante), vamos, una auténtica desfachatez de naturaleza, así se protegen unos a otros, y lo que hace grande a un político no es los patéticos logros sociales sino otro político (mandril) que le dedica una calle con su nombre con la esperanza de que en un futuro aparezca su nombre también en una placa de latón azul.

      Me quedé perplejo, pero Darwin daba la razón a los razonamientos de mí querido familiar, permanecí un instante en silencio y me atreví a responder:

      Tienes razón, existe mucha similitud entre los mandriles y los políticos (y algunos humanos) pero algo juega a favor de los mandriles.

      ¿Si?, ¿qué? – respondió curioso mi primo (que para nada se parece al primo de Rajoy).

      Bueno-seguí yo- que los mandriles son mejores “personas” que los políticos, o si quieres son mejores “políticos” que los propios políticos, ya que ellos si se preocupan por su manada, la sacan adelante y la llevan por la selva con eficacia.

      Mi primo se me quedó mirando y me dio la razón, de todas maneras es bueno ver esos documentales tan salvajes que nos enseñan que la vida en la selva y los monos violentos no se hallan tan lejos de nuestra ciudad, ahora si me dispensan me voy a ver un documental de tiburones menopáusicos y otro de serpientes peludas que de esos hay mucho en nuestro querido municipio municipal.

 

 

 

«OTRA VEZ LA PUBLICIDAD»  ©

 
 

      Las campañas que ahora asfixian nuestra vida cotidiana están tan tipificadas como la receta del turrón de Navidad, que vuelven cuando les toca con el mismo guineo de promesas, insultos y barbaridades pero siempre con la misma sabida receta: centralización de un partido en la figura y careto de un supuesto líder carismático como él solo, eslóganes pegadizos y combativos, pedida de voto acompañada de los colores de guerra y los eternos anagramas y logotipos de siempre…

      Nada nuevo bajo el sol.

      Pero supuestamente “nuestra democracia evoluciona” y la manera de enfocar las campañas de pedida del votito ciudadano (como el cepillo de limosna en la iglesia) sufren sus adaptaciones al tiempo y sus necesarias metamorfosis.

     Adaptarse o morir.

      Ahora la cosa parece más una campaña de venta de refrescos norteamericanas donde la ridiculización del producto de la competencia se hace más necesaria que resaltar las propias virtudes… buena forma de desviar la mirada a quien “lo hace” o “lo hizo peor”, y así se ahorran el explicar cuales es el verdadero proyecto que se expone como solución a determinados problemas aunque en boca de sus líderes, el milagro, aunque sólo sea verbal, de todas las soluciones pasan por sus sabias,  enjoyadas y experimentadas manos.

      Vale todo: compra descarada de votos, insultos, mentiras, pactos y traiciones…

      Es la guerra, y ya se sabe que en la guerra…Vale más una victoria vergonzosa que una derrota honrada.

Me asombro lo rápidamente que se puso en marcha la maquinaría manipulativa de la propaganda electoral, antes de que sonara el pistoletazo de salida a los eternos de Coalición Canaria les falto tiempo para colgar orondos caretos en guaguas, vallas…pidiendo votos con “verbo canario”, quizás con la esperanza de resucitar lo que siempre han dicho de sí mismo y que nunca han cumplido, y esa cacareada identidad canaria que siempre han enarbolado para en la primera de cambio, que convengan a intereses particulares, venderla al separatismo insularista y arrastrarla por el más hediondo de los fangos (entiéndase mierda por fango).

      Me asombro de la velocidad de los Socialistas, rapidísimos de reflejos, con la cartera bien repleta para gastar el dinero a mansalva en una campaña que garantice  cuatro años más en los dormilones brazos del placentero poder, muchos apuestan al caballo supuestamente ganador de la carrera de la inercia del voto fácil y poco comprometido,  su líder aupado al puesto de figura máxima e intocable retratado y maquillado a la perfección, en una u otra postura… inalcanzable pero supuestamente cercano, con reproches a la política del pasado y alabanzas a sus supuestos logros, tocando fibras sensibles, alegando que votemos con todas nuestras fuerzas como si sufriéramos estreñimiento electoral, quizás por tener ellos un exceso de diarrea de confianza en su supuesta eficacia política.

      Me asombro de la lentitud del Partido Popular, con la campaña electoral más ineficaz de su historia, quizás con un sentimiento de derrota anunciada que tratan de maquillar tras la imagen de un líder más estilizado que nunca, de sonrisa dolorosamente forzada que trata de quitarse el recuerdo de un antiguo presidente metido ahora a “intelectual” y de tranquilizar a unas filas sedientas de quitarle el liderato si los pronósticos más negativos se cumplen, con un eslogan que invita a votar con cabeza y corazón como si los supuestos electores fueran descerebrados y sin sentimientos (y no me atrevo a negar que mucho de eso pueda haber),dando una imagen bien poco confiada para lo que tiene que ser una campaña donde se ha de dar todo porque se juega mucho.

      Me asombro del rojo de unos y el azul de otros, como el recuerdo de un pasado que aún sigue en guerra, una guerra que parece revivir en esta campaña.

     Me asombro de la falta de alternativas de otros partidos… es como si las minorías hubiesen desaparecido bajo el pie de la maquinaria que sólo el dinero puede apoyar.

     Casi me asombro el ver a alcaldes municipales fotografiados junto a los aspirantes a puestos  más lejanos en el escalafón político, pidiendo el voto de sus “feligreses” para sus compañeros de partidos en carteles tan bonitos que recuerdan al Dúo Dinámico en el anuncio de alguna verbena de pueblo.

     No me asombro, en absoluto, ver directamente a algunos alcaldes municipales pidiendo el voto para sí en esa trepidante carrera de seguir trepando a cotas más altas, alegando compatibilidades y jurando no perder ni descuidar sus responsabilidades municipales, y es que por estos lares ya sufrimos de ese mal en la llamada por algunos era Froilán, que no se a que viene eso de ERA pues la cosa es más bien ES, ya que estar bien que está y siempre estuvo (aunque unas veces estuvo más que otras).

     Estar o no estar… he ahí la cuestión.

     Me asombro… ¡es que no salgo de mi asombro!

Me voy a dar una vuelta por la Arucas de mis fatigas, para intoxicarme de tanta campaña electoral, a ver si así terminan de enturbiárseme las ideas y entre tanto moñigo publicitario veo algo de luz en mis enfangadas gafas.

     Estoy por darle la razón a mi mecánico, ese hombre trabajador que me saca de apuros cuando mi coche se pone fastidioso, me dijo una vez: Sólo existen dos tipos de políticos: los malos y los peores.

     Va por mi mecánico, un saludo.

 

 

 

«CÓMO VUELA EL TIEMPO»  ©

 
 

“Joven y aguerrido muchacho aprovecha tu tiempo, que pasa volando y cuando menos te lo esperas la vejez se habrá aposentado en tu cuerpo…” y el aguerrido mozalbete, enfrascado en diabluras y persiguiendo la caza desmedida que le obligaba el destartale hormonal propio del momento hizo caso omiso de los sabios consejos que le daba su tío-abuelo, aquel vejete que vivía de gorra en casa de sus padres, y claro, el tiempo pasó volando…

Como volando han pasado estos cuatro años, parece que fue ayer cuando los cantos de victoria de unos y los lamentos de desilusión de otros marcaba un nuevo amanecer para este país que cada vez lo parece menos. Una victoria marcada por unos lamentables acontecimientos que debían marcar la reflexión para el patético comportamiento de unos y otros ya que la tragedia se usó de manera descarada como moneda de cambio, disculpa, mentiras, manipulación y argumentos que unos y otros se apresuraron a enarbolar, de manera canibalesca, para arañar votos, no digo que el cambio no fuera necesario o no, eso que lo valore cada cual según la posición y sus miras ideológicas, igual que cada cual hará en las presentes fechas su valoración de la situación actual, ya sea para reafirmarse o para retractarse de la valoración hecha hace cuatro años, sólo digo que el precio que estimuló esa valoración, para bien o para mal, me parece excesivo, unos acontecimientos que siempre dejarán el gusto de la sangre en la boca para unos y otros, porque una victoria o una derrota electoral que pasa por la tragedia de un acontecimiento tan terrible como los de la estación de Atocha en Madrid no será nunca una buena moneda de cambio y deja en la incertidumbre la buena voluntad de los ciudadanos a la hora de elegir con absoluta firmeza su voto, sin estar presionado por un acontecimiento tan desbordantemente doloroso, al margen si tal acto vandálico fue causa de una desacertada política militarista que tantos inocentes tuvieron que pagar. Ya han pasado cuatro años… el tiempo pasa volando joven muchacho, es hoy día para rendir cuentas, para enarbolar agresivas campañas de descrédito al contrario, de decir: “lo bien que lo hicimos” o “lo mal que lo han hecho”, es tiempo de oír las falsas promesas de siempre, de escuchar al tío-abuelo gorrón con sus “verdades como puños” y sus “milagrosas soluciones…” El tiempo ha pasado volando, mucho se ha dicho por ambas partes, conocemos a todas las familias que quieren repartir la mesa y mandar en la casa, hemos tenido experiencia y tiempo suficiente para saber con quién nos jugamos los cubiertos, la cama y los garbanzos…pensemos más que bien a quien le damos el dinero de la compra, y recemos, a la antigua usanza, antes de sentarnos a la mesa, y no para dar gracias a las viandas sino para que ninguna tragedia de última hora llene de sangre nuestros manteles y enturbien nuestra alma o nuestro corazón a la hora de tomar una decisión, donde debe ser la cabeza bien fría la que nos guíe…y si me disculpan, voy a aprovechar ahora mi tiempo que los años se aploman en mi cuerpo y necesito volar un poquito de tanta bazofia de campaña electoral.
 

 

 

«QUERIDA MÍA»  ©

 
 

      Querida democracia, me he enterado, y no sé si alegrarme por ello, que dentro de poco tendré la oportunidad de volverte a ver, sé que será, muy a pesar mío un encuentro efímero, tan breve como siempre, apenas durará el vuelo de un sobre en caída libre sobre el fondo de una urna abarrotada de tantos sobres llenos de ilusiones o rabia que otros tantos antes que yo depositaron por una u otra razón… la verdad que me sabe a poco tan breve disfrute de tu presencia, y me da tanta lástima que todo el bienestar que se te suponía en un principio quede simbolizado en esas cuatro paredes trasparentes que tragan una tras otro las voluntades de los que aún creen en ti para sólo convertirlos en números que se reparten la porción de poder que se supone los demás le otorgamos.

      ¿Te acuerdas cómo te advertíamos que no te liaras con el poder? Te aconsejábamos que era la libertad la mejor compañía y consejera que podías tener, ella te susurraría cosas bellas sobre la igualdad, te daría la medida justa sobre las leyes, te enseñaría cuál era el límite de la justicia y el respeto, te daría las herramientas de la cultura y el trabajo, te abriría las fronteras del economía bien entendida… pero siempre fuiste muy cabezota, te sedujo el poder, la erótica del poder, que ahora resulta ser todo un maltratador de lo que en un principio quisiste representar y defender, el poder de callar y manipular, el poder de comprar, de decidir sin consultar, el poder de mandar, de abusar, de tomar sin pedir, de ejecutar sin saber ni juzgar… ahora ya no eres la que fuiste, eres lo que el poder quiere que seas y es ese poder el que nos marca las pautas para nosotros, aquellos que un día te amamos, seamos los ejecutores de tu triste final.

      Resplandeces un solo día, pero te vendes siempre, tus principios los ejecutan a su conveniencia aquellas manos sucias y sedientas del poder que no dudan en venderte cada vez que la situación lo requiere… ahora llega tu día, y las calles se vuelven a vestir con las sonrientes fotos de tus verdugos, que compran votos por dinero, sueldos, guarderías, miedo, promesas incumplidas una y otra vez… te escupen y te insultan, en definitiva, te venden y te prostituyen con el orgullo de querer hacer de ti su rehén para llegar a las cimas que sus ambiciones desmedidas les marca.

      Querida, querida mía, querida democracia, cuanto añoro tu perfume de libertad, tus principios, tus ideales y tus deseos, cómo hecho de menos la ilusión que dabas a una sociedad que trabajaba cada mañana por un día mejor y por un futuro más sólido…sólo ese día podré embriagarme del sueño de tenerte un solo segundo…. Lo que tarda el vuelo de mi voto en señalar, quizás, a tu próximo verdugo.
 

 

 

«CUÉNTAME UN CUENTO»  ©

 
 

        Dejamos atrás la Navidad, mientras los turrones intentan quedarse para siempre entre el erótico espacio de la pelvis y el pecho que tendremos que sacar el resto del año para afrontar lo que nos echen, y casi sin respiro pasamos de la sidra al ron que vienen pitando, nunca mejor dicho, unos apurados Carnavales que prometen ser de lo más…¿graciosos?... y digo lo de gracioso por la buenísima disposición que tiene la clase política de “elite” para contar chistitos manidos y plagiados, quitándole hierro e importancia a asuntos que a ellos les debería quitar el sueño pero que no se cortan ni un cabello de sus iluminadas cabezas para hacer burlas y gracias, ¿para qué llorar por el difunto? El muerto al hoyo y el vivo a los carnavales que nos perdemos el cachondeo, y de esta manera tan divertida vemos a un presidente haciendo burlas de una España que no se desintegra porque no hay fisuras ni fallas en el panorama geográfico y una oposición que dice que el cambio climatológico es un mito… y lo demás se los contamos otro día, o como decían Tip y Coll: “la próxima semana hablaremos del Gobierno”.

        Ante tal despliegue de buen humor, tanta competencia a Chiquito de la Calzada y demás colegas uno se siente aburrido y triste ante la falta de humor y fina ironía de nuestros políticos locales, claro que el humor es un don cultivado por el talento de mentes inteligentes y claro está lo que no se cría no se tiene o como dice el dicho popular “donde no hay no se puede sacar”, así el fino humor y la irónica socarronería que caracteriza a nuestro amado pueblo no tiene eco en los políticos lugareños, y aunque es verdad que hay cosas de las que uno no puede ni debe reírse por más que se quiera, lo cierto es que de no salir siempre del mismo meollo de saber donde “cojines” se encamina nuestra ciudad por más que se hable de proyectos y se adornen folios de floriturados deseos, lo cierto es que la política local pasa por el tapiz de la verborrea personal con un pelín de mal gusto y mucho resentimiento de los que dicen que lo hicieron mejor y los que dicen que los que lo hacen mejor son ellos… y como dijo el antiguo alcalde de la zona (aplíquese por favor el mismo cuento por el cual se atreve a juzgar a los demás) …”QUÉ FÁCIL ES HABLAR”.

        Y digo yo que si el hablar de los políticos ya produce el mismo efecto en los electores (que no ciudadanos) que los chistes de cualquier afamado cómico, y aprovechando la cosa esta de los carnavales y de las próximas elecciones y dado que dan ejemplo los máximos representantes del país, pues creo que no sería mala idea que a la hora de sacar punta a la lengua en escritos de: “yo hice y tu no, te equívocas que yo si y tu nunca….” Sería bueno hacerlo con algo de humor, así en vez de contarnos el cuento de la Caperucita Roja nos cuenta un chiste que para el efecto, y de la ciudadanía, es lo mismo y seguro que el provecho del pasatiempo sería más sano; venga, ánimo, y a leerse “La antología del disparate” para irse inspirando un poquito.

 

 

 

«PATRIMONIO EFÍMERO»  ©

 
 

Se cumplen por estas frías fechas el siempre recordado y desviado (ya que parece mejor desviar las conversaciones del patrimonio hacia otros lares intelectuales antes que al meollo mismo de la cuestión) aniversario de nuestro querido Casco histórico artístico, que yo encuentro cada vez menos histórico (si es que el pasado se puede borrar de la piel de quien lo padece) y menos artístico (gracias a las desafortunadas intervenciones sobre el mismo, que más parecen atentados que otra cosa).

En el programa, el alcalde, empieza con una bonita retórica verbal que paso a escribir para que degusten la belleza de estos párrafos:

“Desde que se configuró el nuevo  Grupo de Gobierno hemos asumido, con entusiasmo y decisión, el mejorar el destino de nuestro municipio. Pero la búsqueda de nuevas metas debe partir del conocimiento primigenio de nuestra idiosincrasia y de nuestra cultura”.

La primera parte es de sentido común y sobra decirlo, se ha sumido ese puesto para hacerlo lo mejor posible, ( y si no fuera así o se sintieran incapaces o sin ánimo para ello, honroso sería salir por la puerta grande y dejar semejantes batallas a los que supieran campear con dignidad y sobre todo humildad para semejantes retos, antes que empeñarse en imposibles que luego hubiesen de pagar los ciudadanos de siempre) claro que los aliados elegidos para este viaje pactado han sido los primeros en actuar de forma poco acertada sobre el patrimonio dejando heridas incurables sobre el mismo y creando precedentes de actuación más que cuestionables.

La segunda parte me parece de una contundencia que sería realmente positiva si de verdad se llevara a cabo, cosa que hasta la fecha muy poquitos , por no decir nulos o dispersados intentos se han hecho: el conocimiento primigenio de nuestra idiosincrasia y nuestra cultura, que como usted bien dice ha de guiar la búsqueda que marquen las metas (o al menos el camino) hacia el logro de…. ¿ de qué?.... yo me supongo que el logro de la buena conservación y desarrollo de nuestra cultura característica así como el respeto a lo ya obtenido… vamos digo yo, o como bien creo que ya dice usted. 

Pero si nos fijamos en la búsqueda de estas supuestas metas y al objeto de todos los resultados obtenidos en los últimos y ultísimos años vemos que a pesar de la nobleza de esas palabras la realidad aplasta con contundencia lo dicho. No se ha respetado para nada nuestra idiosincrasia, nuestra particular cultura, y muchísimo menos nuestro patrimonio del cual sólo somos meros disfrutadotes y depositarios para las generaciones venideras, lo que se nos vende como mejoras y desarrollo son solo atentados descarados de aquello que usted dice que hay que buscar: la verdadera identidad de unos ciudadanos que se diluyen en nuevos edificios dormitorios mientras, lo que es peor, se atenta descaradamente sobre aquello que se hace llamar patrimonio sin la verdadera búsqueda de una conservación del mismo o la búsqueda de generar patrimonio de calidad para un futuro cercano.

Se nos vende como logros de calidad actuaciones que no han tenido ni un mínimo de consideración y que van en clara contradicción con lo que usted expone como conocimiento primigenio, un simple ejemplo: en estos, como ya dije, fríos días, se muestra en frente del antiguo y ahora claramente remendado antiguo ayuntamiento, herido de muerte cuando se decidió perforar el corazón de Arucas en aras de unas catastróficas mejoras que parecen no han de llegar nunca,(mejoras anunciadas a bombo y platillo por aquellos que son hoy en día sus aliados de viaje) se muestra una exposición  de fotografías de los alumno/as de un taller de empleo, un trabajo bellamente expuesto y hecho con una pulcritud a prueba de toda duda, salta a la vista que el profesorado y el alumnado han hecho una labor digna de tener en cuenta , pero los criterios seguidos para  la realización de dicho buen trabajo (criterios que son ajenos a alumnos y profesores) es más que cuestionable.

He dedicado gran parte de mi vida al arte, a la pintura y su enseñanza, me encanta las casas de colores que pintaba el malogrado Jorge Oramas, me encanta la alegría y la explosión de coloridos, y si he de decir que me gusta el colorido de Arucas, desde un sentido subjetivamente artístico puedo decirlo pero… ¿es eso Arucas? ¿Es eso respetar el conocimiento primigenio de nuestra idiosincrasia, de nuestra cultura, de nuestra historia? ¿Queda más bello, o simplemente es licito pintar el grisáceo Guernica de Picasso con bellos colores apastelados que le dan más vida y lo hacen más al gusto de las modas cambiantes?

La Mancomunidad (según parece y si mi información no es acertada corríjame, por favor, para no difundir conceptos ni informaciones deformadas o erróneas) ha planteado una carta de colores para las fachadas de sus cascos históricos artísticos, colores , basados supuestamente en esos colores apastelados sacados de no sé dónde, pues las referencias históricas de los mismos son de dudosa procedencia, y más que la búsqueda de los colores que antiguamente decoraban las fachadas de tan emblemáticos edificios se ha dejado al libre albedrío de quien quisiera elegir el color correspondiente, y con este mismo rasero se ha medido a todas las ciudades de la mancomunidad, como si de una sola se tratase (después de tanto pregonar la singularidad de Arucas en aras de su patrimonio y del futuro turístico), la cosa no para ahí, pues sé de buena tinta que cada propietario puede elegir (como a bien democrático pueda ser) el color que quiera para su fachada y darle la tonalidad que quiera si el color no es del todo del gusto del particular (¿a que viene entonces tanto rollo de paleta cromática si al final se la saltan a la torera?). 

Ahora  volvamos al particular de nuestras casas de colorines, si tanto hemos de ahondar en nuestra historia para la buena conservación de nuestro patrimonio me podría entonces contestar alguien cuál ha sido el criterio a seguir para que se lleve a cabo tamaña actuación en la cara de nuestra ciudad que más parece la faz hipermaquillada de la recordada “Lolita Pluma” que otra cosa cualquiera.

¿Es acaso una actuación de mejora colectiva de la mancomunidad en aras del turismo sin respetar las características propias de cada ciudad? ¿Es una intentona de hacer Arucas más atractiva saltándose a la torera su tradición estética para imponer, a base de brochazos, una nueva estética urbana? ¿Es para preservar los delicados ojos de los turistas del blanco radiante? ¿Es para mejorar el resalte de la piedra de cantería sobre el impoluto blanco? ¿Es para dejar contentos a los propietarios que al fin puede elegir el color de su fachada? ¿Es para recuperar antiguos colores, sin saber dónde ni cómo, colores que ya no recuerdan (si es que esos colores de verdad estuvieron alguna vez) ni los bisabuelos de la ciudad? ¿Es para que todo el mundo se entere de que se hace algo aunque sea con criterios escandalosos, que ya se sabe que sin gritos nadie te oye? ¿Es porque en otras ciudades resulta bonito y aquí copiamos hasta a los japoneses porque lo nuestro no sirve para nada?.... ¿Es que nadie piensa contestar a todo esto de una santa vez?

Mucho se farda desde la política de la cultura y del patrimonio, siempre he oído desgarres de las lujosas chaquetas que la verborrea política enarbola hablando de la piedra de cantería, de balcones, edificios, iglesia y artistas locales… pero esos desgarres sólo provocan rupturas, y tan pronto se acaban las palabras como la atención se centra en acciones más jugosas y se relega al olvido tanto discurso cultural y eso ha sido una verdad constante en nuestro municipio, tan agradecido para eventos culturales y que tan buena planta ha tenido siempre para ello.

Es casi una contradicción que en estas charlas sobre el patrimonio de Arucas se hable sobre el arte efímero, ese arte que casi muere con la misma acción que lo realiza cuando lo que se trata del patrimonio es la conservación y la continuidad de un bien común, que se prolongue lo máximo en el tiempo, sobre arte efímero se pueden realizar actividades paralelas, pero sobre el patrimonio de todos habría muchas cosas que poner sobre la mesa y este momento sería una buena ocasión a todas luces muy bien desviada.

Poco efímeras han sido las diversas actuaciones no rectificadas sobre el patrimonio: mamotretos que se empeñan en seguir inamovibles como repugnante herencia cultural, acciones suicidas llevadas a cabo con plena ignorancia sobre la piedra de cantería, materiales inadecuados para las diversas acciones de reformas, nulo interés en la conservación de las obras de arte del municipio, ya sean edificios, pinturas, esculturas (me ahorro la pesada lista de nombrar algunos)… no se puede esperar que se aplauda lo poco bien que se ha hecho cuando el mal que se hace es irreparable.

Si se quiere hablar de verdad de patrimonio dejemos el arte efímero como evento de exposición paralelo y sentemos a la mesa a los ciudadanos, invitemos a los propietarios de edificios históricos, a arquitectos, historiadores, artistas de diversa índole, explíquenos cuales son las directrices de la actuación sobre nuestro patrimonio y hasta dónde se quiere llegar con ello, qué se pretende con esta o aquella actuación sobre el bien común de nuestro municipio, qué se plantea para conservar este o aquel monumento, por qué y para qué se pintarrajearon las fachadas de los edificios, cuánto dinero se reserva para la modificación del museo, cuándo se van a restaurar las obras de Sureda afectadas del hongo de la humedad, cuándo se va a retirar la obra de madera del parque municipal que se esta pudriendo a cachos, qué tipo de acciones reales y efectivas se van a llevar a cabo en las reformas del parque municipal que hasta ahora van de mal en peor, háblenos de las directrices de conservación y restauración…. Y luego hablaremos del arte efímero, que está verdaderamente muy bien, pero que como las palabras, al arte efímero se lo lleva el viento, y como de él sólo queda un bonito recuerdo y la satisfacción de haberlo hecho, y no como las palabras que sin hechos son solo palabras.

Como ciudadano ahora sólo pido la transparencia, aunque sólo sea de palabra (por ahora) porque de acciones ya estoy horrorizado, y tomar plena conciencia de lo que supone para una ciudad como esta el verdadero respeto hacia su cultura y su patrimonio; ya esta bien de silencio con acciones que bien poco beneficia a la ciudadanía, es hora de hablar claramente si de verdad se sabe cuál es la idiosincrasia de nuestra cultura primigenia y de verdad se sabe qué metas se quiere conseguir con ellas, estas charlas hubiesen sido una buena oportunidad, pero era más fácil hablar del arte efímero que encarar los verdaderos problemas de nuestro patrimonio y nuestra cultura.
 

 

 

«FRANK MORENO, LA MIRADA PROFUNDA»  ©

 
 

    El pasado viernes 23 de este mes de noviembre, de actual año en curso que ya nos detendremos a hacer balance ante la amenaza de las navidades que se nos tiran al cuello, se inauguró en el Museo Municipal de tan dolorida ciudad una exposición fotográfica no exenta de mayor dolor titulada “Gritos”, que viene a confirmar una vez más que el arte no ha de ser amable ni simplemente estético o bello para ser arte, ya lo propuso con rotundidad en su momento Goya con su serie de Caprichos, sus terroríficas Pinturas Negras o su más cercana serie de los Desastres de la Guerra, más acorde con el artículo que ahora escribo donde la crítica y el dolor social son los protagonistas que se convierte en imágenes bidimensionales.

    La exposición viene a demostrar el buen estado de salud que goza la creatividad fotográfica, favorecido sin duda por las nuevas tecnologías de las cámaras digitales y la facilidad de programas informáticos, como el popular Photoshop, que hacen se conviertan en eficaces herramientas de trabajo al servicio de los nuevos creadores, pero si algo ha caracterizado  esta singular exposición es el gusto de la fotografía de la “antigua escuela”, aquella escuela que sólo se sirve del momento y la intensidad que se capta en la foto y cuya única manipulación a posteriori es que la imagen plasmada en el papel sea lo más legible posible, sin florituras ni efectos que hagan perder la autenticidad del instante en que fueron captadas.

    Porque esa es la verdadera esencia del dolor: la autenticidad del momento en que se vive, y en saber plasmar sentimientos intensos de dolor y estética visual Frank Moreno es todo un maestro.

    Sin querer, ni mucho menos, desmerecer la labor de los otros premios de este concurso ni de todos los participantes que cuelgan en las paredes sus obras, quiero dar un toque de atención sobre la serie de fotografías de este aruquense, ciudadano del mundo, que ha sido primer premio de fotografía de serie en este reñido concurso, su serie se titula “ Me llaman calle” donde refleja con singular autenticidad la espera de las prostitutas ante la llegada de supuestos clientes, son fotos universales, sacadas en una calle de Madrid, pero que pudieron ser hechas en las miserias alquitranadas de otras grandes ciudades del mundo donde el ritual de la venta de la carne es siempre el mismo, son fotos tristes, donde el blanco y negro traduce las medias tintas de la pena, de la espera, de la obligación de vender el cuerpo por pecunia, convirtiendo el acto del sexo en una realización fisiológica como podría ser un mero rito de defecación. En las fotos de Frank se respira el riesgo, el miedo, el peligro, la oportunidad del momento, la rapidez del maestro que no sacrifica la oportunidad de congelar un segundo sin descuidar encuadre, ni composición, ni luz.

    Cada foto es una intención, una lectura, algo más que crítica, algo más que imagen, es el pensamiento profundo de la mirada que se ayuda de un objetivo para trasmitir un mensaje personal, humano… yo diría casi tristemente comprensible y cariñoso que nos hace pensar en otra realidad paralela a lo que muestra la fotografía pero que a la vez se halla en las antípodas de la misma; donde es más evidente lo que digo es en la fotografía, que para mí es la más acertada de la serie: unas prostitutas se hallan sentadas sobre unos cilindros metálicos, como si fueran símbolos fálicos, dándonos la espalda, como si poco perteneciese al mundo que las contempla (el nuestro, el de los meros espectadores), están a la espera de los clientes que requieran sus servicios, bajo la mirada de sus sangrantes chulos, mientras una de ellas se levantan de tan incómodos “sillones” y se acerca a un lujoso escaparate donde se muestran de manera casi idílica unos hermosos y pomposos trajes de novias, la prostituta los mira casi como el sueño imposible, como lo que pudo haber sido y nunca será, el apartado mundo de otro tipo de sociedad con distintos rituales donde ella no tiene cabida, es el símbolo del sexo que practican las  “mujeres decentes” a las cuales, evidentemente, ella no pertenece por culpa de su oficio.

    De esta forma, Frank desmembraba, con su fotografías, un mundo lleno de contradicciones donde las prostitutas se acorazan y protegen en la soledad de una dureza que solo les hace daño y las convierte en meras herramientas del “trabajo más antiguo del mundo”, aun así, las fotos de nuestro artista no dejan lugar a la duda de su compresión y tristeza.

    La personalidad profunda, sensible, esa calma que lo caracteriza al hablar, ese pensar que decir antes de abrir la boca, lo trasmite Frank a su obra, es por eso que sus fotos no se convierten sólo en fotos de prensa o meras fotos testimoniales del momento que capta su cámara, son fotos meditadas aunque sólo se congele una fracción de segundo, no son sólo imágenes, son testimonios gráficos que encierran toda una intención y todo un mensaje, es por eso que su obra trasciende de la fotografía convencional a la obra de arte, es por eso, que no ha de extrañar que su serie de fotos de prostitutas merezca un primer premio en algo tan difícil como un concurso de estas características.

    Invito a los lectores a que se acerque al Museo Municipal a contemplar esta interesante exposición y a “leer” la obra de este artista que utiliza una cámara como su trasmisor de ideas y que se llama Frank Moreno, alguien a tener en cuenta.
 

 

 

«LA BÚSQUEDA INTERMINABLE»  ©

 
 

      Un buen día, saliendo de las felices y despistadas puertas de lo que se supone es una infancia normal, nos presentamos al mundo en busca de un destino igualmente feliz, más movidos por hormonas descontroladas que por una meta marcada con un mínimo de seriedad, y nos damos de narices con un mundo estructurado que poco tiene que ver con la protección que nos daban los sobacos de nuestros queridos padres… es la vida, el mundo, la sociedad… que después de tanto jugar en el mundo idílico (para algunos) de nuestro tiernos años hemos de aprender a la brava, y solitos (a pesar de buenos consejos y demás teorías y experiencias de los que nos quieren bien) a base de desengaños, golpes, manipulaciones, mentiras y qué sé yo cuántas cosas más ha inventado esta especie homínida para sobrevivir a costa de sus semejantes.

      “La vida es dura muchacho”… y este amargo sabor de reconocer que cuanto más aprendemos más conscientes somos de nuestra enorme ignorancia parece alejarnos cada vez más de la luz de la sabiduría, desviándonos de una meta que en un principio parecía tan clara: la conquista total de este mundo por nuestra deslumbrante persona.

      La sociedad marca las pautas, esas pautas que la han hecho funcionar desde hace 20.000 años, cuando pasamos a recolectar los bienes de la tierra, cuando inventamos la agricultura como un medio de subsistencia, garantizando de esta forma la vida y la continuidad de la especie, con ello inventamos los excedentes y con estos apareció el listo de turno, el jefe, el rey… el “más capaz” que controla los excedentes que da la tierra que trabajan todos y de esta forma, quien controla los excedentes controla a sus semejantes, claro que siempre habrá quien quiera ser el rey en el lugar del rey, y habrá quien no quiera reyes ninguno, y entre poder, manipulación, jerarquías, anarquías, opresión, abusos o libertad ha caminado los homínidos pasando las puertas de la infancia de la humanidad (esa infancia ignorante, inconciente y por tanto “feliz”) para pasar a la incertidumbre de una alocada adolescencia llena de todo tipo de aventuras y desventuras.

      Caminado por esta “evolución de nuestra especie”, saltándonos a la torera la enfermedad mortal que hemos causado al planeta que nos da cobijo, viviendo todos los roles que la sociedad nos marca ocurre que un buen día (más por agotamiento que por otra cosa) ocurre el milagro por pura casualidad: pararnos un momentito y utilizar nuestro acorazado cerebro, y embargarnos en la amargura de reconocer el haber perdido el rumbo de nuestra vida que no es otra cosa que el camino hacia la felicidad personal, aquella que con tan poco disfrutábamos en nuestra inconcente infancia de la que nunca queríamos salir.

      Estoy leyendo por estos días un libro de Eduardo Punset, el cual agradezco sus esfuerzos para hacer comprensible la ciencia a alguien que como yo, lo más cerca que está del mundo científico ha sido las lecturas de Julio Verne, su titulo es “El viaje a la felicidad”, que como bien resalta, la felicidad es más bien un viaje, de paradas, retornos y pérdidas que un fin de trayecto o una experiencia, como muchos quieren creer “espiritualmente orgásmica”. Y es que la felicidad, algo tan subjetivamente personal que solo la encontramos en nosotros mismos por mucho que nos empeñemos en crear aditivos externos, que aunque ayuden no terminan siendo la solución a todas las amarguras que nos pueden atenazar. De esta manera, el miedo a la muerte u otros miedos crea bálsamos para reconfortar el espíritu humano, tales como la religión, el arte e incluso la política y el saber científico que den respuestas a tanta dudas… claro que el ser que las creo ( ese mono casi imberbe) da respuestas destructivas a todo eso, porque el sometimiento de sus congéneres a través de la religión, la política, el arte e incluso la ciencia, en definitiva: el poder abusivo y manipulativo de unos pocos sobre los demás crea mayor felicidad a los tiranos que lo ejercen que cualquier otra cosa en el mundo…

      Que especie más revirada nos ha tocado, preferir ser feliz fastidiando al semejante antes que ayudarlo (por mucho que se empeñen los buenos sentimientos a enseñarnos lo erróneo de tan puñetera conducta).

      Termino con una frase del libro de Punset:

      “Los índices de felicidad aumentan en función del mayor grado de participación individual de los ciudadanos en las tareas políticas”.

      Ya saben, si quiere ser un poquito más felices implíquese un pelín más en la cosa esta de la política, pero cuidadín de que no les tomen el pelo, que estos buitres de la verborrea fácil que luchan, supuestamente, por el bienestar social, son los mismo que hace 20.000 años querían controlar los excedentes agrícolas, de todas maneras eso de la política puede servirnos para estar un poco más informados (o mal informados) de la vida social que nos toca padecer o cuanto menos defendernos de tanto abuso que se comete en nombre de no sé cuántos derechos que al final todos se pasan por partes tan poco honrosas…
     Que ustedes sean normalmente felices en este mundo que nos ha tocado vivir.

 

 

«EL ARTE DE "CANTINFLEAR"»  ©

 
 

   ¿Quién no recuerda a Mario Moreno, el popular Cantinflas? Aquel chaparro y desgarbado mejicano, versión más moderna e hispana del mudo Charlot, (o casi mudo si descontamos su película “Tiempos modernos” donde canta ingeniosamente en un italiano absurdo e inventado, o su película completamente sonora “El gran dictador” donde con pocos conocimientos pero con gran intuición parodia a Hitler, y da un recordado y bonito discurso de igualdad, libertad y justicia al final de la cinta.)

    No cabe duda que el genial Chaplin fue el modelo y la referencia del ingenioso mejicano que acercó al mundo de habla hispana la misma esencia del personaje marginal y pobre que intenta con su ingenua bondad, sus desgracias personales y su buen humor hacer de este planeta un mundo mejor.

    Cantinflas es un ser sencillo que aporta la palabra a su cine, ahora sonoro, y donde los diálogos son indispensables para el buen funcionamiento comercial y para mayor compresión de las películas…. ¿pero qué puede decir un ser tan simple como Cantinflas sin contradecir toda la riqueza que encierra como personaje?... pues lo dice todo sin decir nada, de esta magistral forma nace el “arte de cantinflear”, que no es otra cosa que hablar mucho, decir muchas palabras, de aquí para allá, mareando la perdiz, con verbos bien sonoros, con retórica y hasta agilidad, con verborrea que suena a ideas inteligentes…pero sin contenido alguno, sin decir de verdad nada, palabras vacías que no van a ningún lado, en el arte de cantinflear, en el arte de hablar por hablar, el discurso hueco y muerto que no va a ningún lado.

    Muchos seguidores ha de tener el cine de nuestro querido “Cantinflitas”, pues su arte de hablar sin decir nada (cantinflear, el verbo más usado por políticos y comunicadores de los más diversos medios) se practica en la actualidad de una manera alarmantemente masiva, basta que escuches la radio, leas la prensa, veas la tele, deambules por Internet, pasees por la calle, o escuches la iluminación política del momento para que la cabeza te duela intentando encontrar un mínimo de sustancia (por no decir cordura) en la mayoría de los discursos que te quieren hacer tragar gratuitamente (y que muchos, a nada mejor que hacer, tragan tan a gusto), de esta forma se cultiva primorosamente, gracias a cómo se ha desarrollado el arte de cantinflear, todo tipo de basura y especulación comunicativa… si nos detuviéramos a oír con un mínimo de decencia mental tanto atropello lingüístico, toda esa sarta de comunicadores de diversos medios, así como esos sucedáneos de políticos de diversos y variopintos partidos, caeríamos en la cuenta de que tomados con la falta de seriedad que merecen, son tan gracioso como el entrañable Cantinflas… aunque su falta de humor sea evidente ya que el humor requiere de inteligencia positiva (aquella inteligencia que es contraria a fastidiar la pavana a nuestros semejantes).

    La democracia nos ha devuelto el derecho de la libre expresión, se acabó aquello de “¡aquí mando yo y se callen todos, coño!”, lástima que en muchas ocasiones se confundan los términos y se sustituya por un “¡callesen todos, que aquí es mi opinión la que cuenta! Y olvidemos que es la opinión de todos (acertada o no, siempre que sea desde la óptica de un bien común) la que realmente importa y configura el bienestar y el progreso social al margen de los intereses personales o meramente partidistas.

    Y termino con una serie de frases casi célebres, que van muy en contra de los que se ganan la vida con el arte de cantiflear, (políticos y comunicadores diversos,) para que hagan uso debido de la palabra, la idea y las buenas intenciones sin afán de engañar o manipular, en definitiva, que se apunten a ese difícil arte que supone la honradez lingüística y la verdad, que es tan solo la antesala de un eficaz progreso.

  “El silencio es siempre hermoso y el hombre que calla es siempre más admirable que el hombre que habla.”
                                                                                                                    Fedor Dostoievski


  “En general, quienes no tienen nada que decir intervienen el mayor tiempo posible en no decir nada.”
                                                                                                            James Russell Lowell.

  “Entre más estrecha es la mente, más grande es la boca.”
                                                               Ted Cook


  “Más le vale a un hombre tener la boca cerrada, y que los demás le crean tonto, que abrirla y que los demás se convenzan de que lo es.”
                                                                                                                                  Pitágoras

  “Más vale una palabra a tiempo que cien a destiempo.”
                                               Miguel de Cervantes

   “Valor es lo que se necesita para levantarse y hablar; pero también es lo que se requiere para sentarse y escuchar.”
                                                                                                                        Wintston Churchill

   En fin, y para no caer en el fácil arte de cantinflear, este que está aquí pone punto y final, y siguiendo con frases populares todos sabemos que “En boca cerrada…”

 

 

 

«...E CUALQUIERA TEMPO PAZATO FUERA MEJORE...»  ©

 
 

    Con paso cansino se acerca Manolito “el bulla seca” al parque municipal, a sentar sus doloridos huesos en la fría piedra de cantería, aquí, cerca del fresquito de las flores, ve con sus cansados y vidriosos ojos como se acerca a ritmo de tortuga y a golpes de bastón su no menos arcaico amigo Joselito “El batatoso” desplegando su desdentada sonrisa, dejando ver la única amarillenta paleta que adorna tan desastrosa boca cual si fuera una mustia rosa en una escupidera oxidada, desde hace años recurren a su sita matutina, para encender un cigarro de picadura que alimente sus alitóxicos alientos y poner a rajar todo lo que a su alrededor se mueve, son los años, se dicen a sí mismos, y ya no hay nada que hacer mejor que eso ya que los bailoteos y el ajedrez no se hizo para un antiguo labrante como Joselito y menos para un hombre de plataneras como el compadre Manolito.

Manolito: ¡ah, qué tiempos aquellos, querido compadre!  ¡Qué tiempos!

Joselito: ¿Qué tiempos dice usted, Manolito?

Man.: ¿A qué tiempos va a ser, cristiano? A los de antes, a cuando jóvenes.

Jos.: Cuando uno es joven y está bien y sano todo se ve mejor.

Man.: No me entiende, que antes se estaba mejor… se vivía mejor y eso.

Jos.: No sé qué decirle….

Man: ¡Chacho, chacho, chacho!, está usted más perdió que un pulpo en un garaje. ¿Ya no se acuerda de cómo era nuestra ciudad y su gente antiguamente? Usted padece la enfermedad de los políticos… el olvido profundo de ahora para después.

Jos: Un respetito, usted, que no le he faltado.

Man.: ¿Qué respetito ni que niño muerto? Abra los ojos hombre que parece que se le llenó de la piedrilla esa que tallaba usted cuando joven y no le ha dejado ver nunca lo que ha pasado a su alrededor.

Jos.: Hombre, uno fue siempre muy responsable y había que ganarse los cuartos, lo que hicieran los demás…

Man.: ¡Bendito sea Dios!... ¿en que ciudad vivió usted Joselito?

Jos.: …En la misma que usted, alma de Dios, en Arucas… ¡y ya me está llenando la cachimba!

Man.: ¿En Arucas, dice?... ¿y no se acuerda usted de cómo era esto antes?

Jos: Pues claro que me acuerdo, y no echo nada de menos, lo que pasa es que usted fue siempre un retrógrado facha con miedo al progreso y la evolución.

Man: ¡Quietas las vacas ahí! Eso sí que es insultar, jamás me opuse al progreso si este era positivo para la ciudad, lo que sí estuve en contra fue a tanto abuso, a tanta especulación, a tanta mentira, a tanto politiquillo prepotente y estirado, a tanto necio incompetente sin el más mínimo respeto para con la ciudad que a tantos nos costó levantar, estuve siempre en contra de tanto dictador iluminado que hacía su soberana e imbécil voluntad en contra del sentido común de la mayoría, en contra de los que defecaban encima de la cultura y el patrimonio…

Jos: ¡ya se soltó el perro! Cálmese hombre que se le va a reventar la vena de la frente…

Man: Lo que debería reventarle es el bastón en la cabeza, ¿han pasado tantos años que ya no recuerda lo que ocurrió con nuestra querida plaza que perdimos para siempre, con le hotel rural que no llegó nunca, con el desaparecido museo municipal que nunca llegó a ser lo que debería ser, con la construcción masiva de una ciudad caótica…?

Jos: Manolito, por Dios, eso fue allá por principios de siglo y ya vamos hacia el 2060 dentro de dos meses… ¿Quién se acuerda de eso?

Man: Me acuerdo yo, y usted que siempre fue un galápago que no se movió para nada.

Y contemplábamos como un inepto tras otro hacía sin ton ni son lo que le daba la gana con la ciudad de todos.

Jos: No se altere, hombre, eso era cosa de políticos del momento, como los de ahora, que hacen lo que les da la gana… aquí nos toca trabajar y callar…

Man: pues bonita herencia de los políticos del momento que pasarán a la triste historia de esta gris ciudad… ¿sabe lo que le digo? Que me doy una vuelta por el jardín municipal, a ver por última vez las chuchurridas flores del mundo, que me he enterado que la semana que viene lo tiran todo para hacer no sé qué parking para naves espaciales… ¡maldito progreso!

   Y de este humor arrastró Manolito su caduco cuerpo hacia las escaleras mecánicas del otrora bello jardín municipal, recordando los antiguos edificios adornados de bella cantería azul, de los cuales ya no se conservaban ninguno… Joselito lo observaba lastimeramente mientras pensaba: “Este Manolito ha sido siempre un radical”.

 

 

 

«ALBERTO MANRIQUE, EL PINTOR DE PALABRAS»  ©
SEGUNDA PARTE

 
 


«EL FANTOCHE» acuarela del 1994
 ( Foto de Ricardo Manrique de Lara Millares)

    Por mucho que rece el dicho popular  aquello tan manido de que “las comparaciones son odiosas” (y no cabe duda de que según qué contexto la frase lleva su parte de razón), no deja de ser menos cierto que para entender este mundo en que nos movemos, nuestro querido cerebro no deja de hacer comparaciones de esto con lo otro para así tener una idea, o al menos comprender de una manera simple o cuanto menos práctica lo que nos rodea, de esta manera distinguimos el día de la noche, quizás, por desgracia nuestra, sin ese romanticismo tan real de los complementarios que durante tanto tiempo bandera culturas milenarias.

    Pero hay complementarios más subjetivos y de más difícil acoplamiento, como lo bueno o lo malo, lo bello y lo feo…y centrándome en estas burdas definiciones vemos como nos empeñamos en comparar bueno y malo, bello y feo más llevados por una impresión que poco tiene que ver con la cacareada voz interior que muchos presumen que movidos por un auténtico conocimiento de las cosas, de esta manera catalogamos la valía de un pintor o la belleza de una obra movidos más por la ignorancia personal del tema o manipulados hábilmente por el “critico erudito” de turno.

    Es curioso como a la hora de valorar a un artista, sobre todo a un artista plástico (y no “un artista de plástico”, aunque de este mísero material hay muchos que se creen artistas) busquemos en él esa originalidad creadora, esa impronta que haga de su obra algo único e irrepetible, para luego de reconocida su libertad creadora nos empeñemos en encasillarlo en ismos, movimientos, estilos, influencias…., que hagan más comprensible su obra, por aquello de que comparando entendemos más al autor a la par que vamos en contra de los valores anteriormente reconocidos en él.
 

    No creo que entender la obra de Alberto Manrique de Lara sea algo tan complejo y oscuro como a más de uno le ha apetecido comentar, sus cuadros, nunca mejor dicho, son como libros abiertos, que te cuentan cosas, te hablan de recuerdos, te proponen preguntas, hacen críticas; el humor, la luz y la oscuridad luchan haciendo revolotear todos los elementos representados pictóricamente, con singular grafismo, de manera que la propia composición marque el ritmo narrativo de la obra. Es por ello que Alberto Manrique se asemeja  a un escritor, a un filósofo, a un columnista sarcástico, a un hombre comprometido con la cultura en todas sus áreas que blande sus colores para contar de un solo plumazo toda la riqueza interior que inquieta su cerebro en un momento determinado, de esta forma, una sola imagen, nos trasmite de un solo golpe toda la narrativa que haría falta cientos de páginas para describir.

    Si se me permite la comparación (y en este caso les aseguro que no son esas comparaciones odiosas) Alberto Manrique, se me asemeja a un Cervantes moderno, que piensa y crea… pero en su faceta pictórica el artista se trasmuta en su creación, Cervantes pasa a ser Quijote, Alberto en este caso vive su obra como si de otra figura quijotesca se tratara, capaz de las osadías y las locuras más surrealistas realizadas con la plena libertad de aquel que disfruta del proceso creativo y de la realización de la obra bien hecha, pero dentro de los marcos nunca definidos de su auténtica libertad y personalidad, casi como si el autor fuera más él mismo en su propia obra que en su cuerpo carnal.

    Mucho se ha dicho, para que comparando aquí y allá, la obra de Alberto Manrique, o lo que sería peor, su propia personalidad creativa y pictórica, sea encasillada con este movimiento o con aquel otro, con este pintor o con el otro de más allá, simplemente por dar respuestas a su obra o encorsetar al propio artista.

    Ya sabemos de muchos pintores que movidos por intereses comunes, ya fueran creativos o meramente promocionales, crearon movimientos artísticos,  verdaderos ismos definitorios de nuevos caminos y tendencias que solían romper de manera radical con el arte del momento, estos ismos suelen sobrevivir a sus creadores y con el paso del tiempo muchos artistas se suman por identificación estética u de otro tipo a estos movimientos, haciéndolos que poco a poco se trasformen hasta perder o cambiar el origen que los creó para adaptarse a la manera personal y libre de hacer de cada artista.

    Por el contrario, otros artista actúan como verdaderas “batidoras” del  aprender, del hacer y del evolucionar, son como lobos solitarios, autodidactas por ser autosuficientes, buscan y encuentran los caminos más apropiados para su necesidad creativa, toman de aquí y de allá, de esta técnica y de esta otra, de este estilo y de este otro, de este y aquel pintor, de este y este otro movimiento….lo trituran y lo baten todo, añaden más y más ingrediente y lo vuelven a batir, quitan lo superfluo para quedarse con lo auténtico y al final aportan su propio yo, lo verdaderamente suyo, como la argamasa que liga tanta cosa a priori incompatible, creando todo un código estético de lenguaje propio y original.

    ¿Dónde estaría Alberto Manrique? ¿Sería el patriarca de un ismo, el seguidor fiel de un movimiento, el pintor anacrónico que se apuntaría a un movimiento pictórico fuera de su entorno y su tiempo? ¿Es por el contrario el caminante solitario en busca de su identidad creativa, el trabajador incansable de su propio lenguaje que lucha por el respeto a su libertad plástica?

    Creo, rotundamente en lo segundo, Alberto Manrique, es el “Lobo Estepario” de Herman Hesse, el creador auténtico que labra su propio camino, la batidora artística que recicla y ennoblece con su propia aportación personal, creando su propio lenguaje de trasmisión de ideas y de estética, y como artista que labra su propio camino no está exento de seguidores, que no dejan de reconocer, fascinados de su rica imaginería pictórica lo difícil que es seguir los pasos de un artista de semejante envergadura. Toda una continuidad y casi una contradicción para quien ha sabido marcar sus propios pasos… guiar los pasos de otros.



«EL SUEÑO DEL MANIQUÍ» acuarela del 2003
(Foto de Ricardo Manrique de Lara Millares)

    Aunque su individualidad artística es incuestionable a estas alturas, Alberto Manrique no se libra de las comparaciones, de los marcajes y encasillados  para hacer su figura y obra, cuanto menos, más comprensible a los que quieren acercarse o profundizar en su arte, de esta guisa se le ha comparado con tal o cual autor o se le ha metido en este o en el otro estilo o ismo.

    En la exposición del Cicca (Las Palmas de Gran Canaria, del 12 de Septiembre al 6 de Octubre del 2007 ) dedicada a nuestro artista en cuestión y comisariada por Teodoro Mesa, dicha exposición lleva como titulo Realismo Fantástico, si a priori nos cerráramos en definiciones inamovibles poco podríamos avanzar en este asunto, pues el Realismo Fantástico surge en Viena hacia 1945, y llegó a ser considerado como un exponente típico de la pintura austriaca de posguerra, combinaban un realismo minucioso con un mundo de cuentos de hadas lleno de fantasía  e imaginación, tuvieron interés por el arte del pasado, así como el carácter literario y anecdótico de la pintura.

    Salvando tiempo y país, quitando el carácter autodidacta y de creador solitario de nuestro artista es cierto que muchas de las directrices creativas de Alberto Manrique apunta a ese recrear la realidad de manera personal, donde la fantasía y el carácter literario de sus obras toman un protagonismo de primera línea, y “catalogarlo”, sin comparaciones de ningún tipo, como artista que se desarrolla dentro del marco del Realismo Fantástico, es una manera acertada de acercarnos a su obra con más herramientas para la exacta compresión de la misma, todo ello sin entrar en las contradicciones de reconocerlo como artista auténtico, original, creador de estilo y lenguaje propio al cual es fiel y libre, en definitiva, un Realista Fantástico fuera de tiempo y con nombre propio que se preocupa más en crear su propio arte y camino, y que solo se le pueda comparar con él mismo.

 

«ALBERTO MANRIQUE, EL PINTOR DE PALABRAS»  ©
PRIMERA PARTE

 
 


EL PINTOR EN ACTITUD CREADORA
 ( Foto de Ricardo Manrique de Lara)


    Hace ahora dos años (con qué rapidez pasa el tiempo, flotan los años como las imágenes del autor del cual quiero hablar ) que nuestra querida ciudad norteña acogió en el marco incomparable del Museo Municipal y la sala de Mapfre Guanarteme el que sería sin duda, y con mucho, el mayor evento plástico de la anterior corporación municipal, una digna exposición retrospectiva de la obra, desde sus inicios hasta la actualidad más reciente del que es uno de los pilares vivos y activos del arte canario de todos los tiempos, y permítame decir ARTE con mayúsculas ya que si digo simplemente  “pintura” mermaría mucho los logros que quiero comentar y máxime con el retorcido y retrogrado concepto que se tiene actualmente de la terminología “pintura” por estos lares de Dios.

    Esta magnifica exposición acercó a muchos a una obra íntima, profunda y original, de ricos conceptos filosóficos, literarios y humorísticos (sarcásticos y ácidos a veces, gracias a una fina ironía no exenta de reflexión) realizada con un estilo personalísimo apoyado en un profundo conocimiento del dibujo y del color, así como el desarrollo de una técnica adecuada a las necesidades de la realización plástica llevada a cabo

   Esta exposición quedó rematada con un lujoso catálogo de más de cien páginas, con lujosas reproducciones a página completa de la obra del pintor, los textos de dicho catálogo así como la labor de comisario de dicha exposición quedó a cargo de un hijo de esta ciudad, Pedro Almeida Cabrera, doctor en filosofía y letras, profundo conocedor de la obra de Néstor de la Torre, director durante años del museo de dicho artista y hombre comprometido con el mundo de la cultura de cuya mano han salido ya varias publicaciones y estudios dedicado a los artistas de la tierra.

    Destacada fue la labor de MAPFRE GUANARTEME en Arucas, y de la responsable de su sala de exposiciones Milagrosa Caubín, que puso todo sus medios y empeño de sacar este proyecto adelante, contra viento y marea, (que los hubo y muchos), la sala de Mapfre  en Arucas mostraría las primeras etapas del artista, sus obras más cercanas a la realidad convencional, a la pintura de carácter, si se quiere decir de alguna forma, más contemplativo y convencionalmente más comercial, pero sin dejar de tener esa carga tan intimista y profunda que solo los verdaderos artistas saben imprimir a sus obras, aunque estas se atengan a las normas más convencionales y clásicas.

    Por unas semanas, Arucas respiró el aire que emanaban los cuadros, el arte, de tan destacado autor, desde la sala de Mapfre hasta las paredes del confortable Museo Municipal, todo a un tiempo, se podía hacer un ligero recorrido donde tomar idea de la vida pictórica de un artista de tal magnitud.

    Dicho sea de paso, no se supo sacar todo el jugo que esta oportunidad brindaba a nuestra cuidad, como tantas veces, las cortas miras de los cabezas más que visibles de la cultura en la antigua corporación municipal y su exquisita y  más que probada patética ineficacia en este tipo de eventos culturales como en tantos otros que no fueran de sus  miras e intereses  casi malogran todo lo que terceras personas habían trabajado durante mucho tiempo para que esto fuera una realidad que se brindaba por primera vez en nuestro municipio, en fin, que tanta dejadez e incompetencia por parte de los que más se tenían que implicar en este tipo de historia casi acaban con todo antes de empezar, al final, se resolvió como buenamente se pudo, aunque la historia quedo a medio camino de lo que realmente pudo ser.

   
   En estos días, comisariada por otro artista plástico, más acertadamente artista multidisciplinar, como a él le gusta definirse, por aquello de crear, hacer, luchar en distintos campos del mundo del arte, Teo Mesa, el cual tuve como profesor de dibujo artístico durante dos años, por aquella nostálgica década de los ochenta (por Dios, Teo, dime como haces para que no se te note el paso del tiempo) como decía, Teo Mesa hace de comisario en esta segunda gran exposición dedicada a nuestro artista, que no es otro que Alberto Manrique de Lara, (para los despistados que no leyeron la cabecera del artículo), esta exposición no tiene el carácter retrospectivo de la ya comentada, está centrada más en la cúspide de la obra del pintor gran canario,  en creaciones más recientes, digamos de su última década, aunque esto es de difícil apreciación ya que la firma de las obras



«LA FUENTE DE ARUCAS» acuarela de 1990
(Foto de Ricardo Manrique de Lara)

(esa firma que puede aparecer de riguroso negro en cualquier esquina de la obra o que se funde de forma  original en el mismo cuadro hasta formar parte compositiva y plástica de la obra) no suele ir acompañada del año en que fueron hechas, y catalogar su fecha de realización se dificulta de sobremanera, ya que la técnica de Alberto Manrique se asemeja mucho a la de un alquimista habilidoso que combina de mil maneras distintas la misma formula para contarte mil cosas diferentes, algo así como lo que hace un compositor de música con solo siete notas y el basto bagaje de música que puede crear con la hábil manipulación de lo que a priori parece tan pocos elementos o lo que haría un escritor talentudo con el uso exacto de su idioma natal.

    Hasta el 6 de octubre del presente año, en la sala  de La Caja de Canarias, CICCA, (centro de iniciativas de la caja de canarias) que se encuentra en la Alameda de Colón número uno, en Las Palmas de Gran Canaria se puede disfrutar de esta gran exposición que nos acerca al verdadero ( a mi entender, por lo menos pictóricamente hablando ) Alberto Manrique , una oportunidad de disfrutar de una manera conjunta de algunos retales de su gran obra, grande en contenido y en volumen, dicha exposición nos puede ayudar a hacernos una idea de la dimensión del autor de estos cuadros, es por esto que invito desde aquí, a los sibaritas de la imagen o aquellos que sin entender disfrutan un mínimo del buen arte no se pierdan esta oportunidad de darse un tranquilo paseo por el mundo tan personal que nos ofrece esta exposición.

    En la segunda parte de este articulo hablaré, (como buenamente pueda desde la perspectiva de mi limitada subjetividad, tan común a los mortales de este planeta) de la persona y  sobre todo de la obra de Alberto Manrique, ese incansable orador de la palabra y el color, he disfrutado desde muy joven de su palabra pictórica, conocí su obra siendo muy joven, y la seguí como buenamente pude a través de las galerías que vendían su obra y de las escasas exposiciones que  pude ver, hoy disfruto de su amistad para comprobar que su obra está acorde con su autor, y pintor que despierta admiración y división de opiniones (como no podría ser de otra forma en un gran artista como es) es cuanto menos, sincero consigo mismo y con lo que pinta, y cada vez que pinta algo se puede dar por seguro que ha disfrutado con lo hecho y ha sido coherente con lo que ha dicho, solo hace falta saber leer a través de sus obras, y toda una literatura rica en contenido, hechos, recuerdos, ideas, planteamientos, ironía…. Se abrirá ante nosotros para explicarnos una realidad vista a través de un artista singular e irrepetible.