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«D. CARLOS
PÉREZ REYES»©
Catedrático de la Universidad
Complutense de Madrid
Hijo Predilecto de la ciudad de Arucas |
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“Siempre he vivido con
verdadero entusiasmo, la cultura y la enseñanza”.
Carlos Pérez Reyes,
nace en el Trapiche (Arucas), el 13 de febrero de 1944. Pocos
meses después, sus padres fijan su residencia en nuestra ciudad.
Con apenas tres años, queda huérfano de padre lo que supuso un
duro golpe para su joven madre que queda viuda con dos hijos de
corta edad.
Sus abuelos maternos
y una prima de su madre deciden ayudarles en su propio
domicilio. Sus primeras nociones de números y letras, las recibe
de Carmelita quien atendía en su casa, a un buen número de niños
y niñas. Luego pasa a la escuela Graduada del Barranquillo,
teniendo como maestro a D. Salvador Guerra Gil, su gran
maestro en su infancia. Fue uno de sus alumnos, durante tres
cursos, uno en el Barranquillo y los otros dos, en el recién
inaugurado Grupo Escolar. Sus clases le impactaban, haciéndole
vivir y seguir con mucho interés, sus explicaciones.
Finalizada su etapa en el
Grupo Escolar, se matricula en el Colegio La Salle donde realiza
Ingreso y el Bachillerato Elemental La educación Lasaliana fue
para Carlos “magnífica”, adaptándose plenamente a su
disciplina docente y académica. Formó parte del Coro del
Colegio, así como de su Grupo de Teatro con actuaciones
brillantes en la Heredad de Arucas y Firgas (también como
rapsoda) en el Cine Viejo y en las diferentes celebraciones con
motivo de la Festividad de San Juan Bautista de la Salle. Si
durante sus primeros años en la escuela, fue D. Salvador, su
gran Maestro, en el Colegio de los Hermanos fue otro profesor,
con el mismo nombre (el Hermano Salvador) quien siempre estuvo a
su lado, apoyándole y orientándole sin olvidar al Hermano Daniel
y al Hermano Plácido.
En el Colegio Claret, en las
Palmas, estudia el Bachillerato Superior y el PREU. Luego se
traslada a Tenerife y en la Universidad de la Laguna hace los
dos cursos Comunes de Filosofía y Letras y tres de Filología
Románica. En cuarto de carrera, le comenta a su profesor D.
Jesús Hernández Perera, Catedrático de Historia del Arte, que
está llevando a cabo un trabajo sobre el escultor aruquense
Manolo Ramos y le gustaría exponerlo en su Tesina. La
idea fue aceptada por su profesor y llegado el momento, Carlos
Pérez diserta sobre su trabajo, figurando entre los presentes
D. Manuel Ramos que en aquéllos años residía en la Orotava y que
le cupo el honor de felicitar al joven Carlos por su brillante
exposición y por su calificación académica de Sobresaliente
Cum Laude. Años más tarde, el Cabildo de Tenerife publica su
trabajo bajo el título: “Manuel Ramos, su vida y su obra”
(1975). Durante su estancia en Tenerife (Universidad), también
colaboró y participó en obras de Teatro. Terminada su Carrera en
la Universidad de la Laguna, le ofrecen un puesto como profesor
de Geografía e Historia, ejerciendo como tal, desde el año 1968
a 1972. Su profesor D. Jesús Hernández Perera, deja el
Rectorado de la Universidad y se traslada a la Universidad
Complutense de Madrid invitándole a acompañarle y de 1972 a
1983, Carlos da clases en dicha Universidad y en el colegio
Universitario de Segovia. En 1979 presentó su Tesis Doctoral
“Escultura Canaria Contemporánea (1918 - 1978)” con
calificación de “Sobresaliente Cum Laude”.
En 1982, se presenta a las
oposiciones de Movimientos Artísticos Contemporáneos en Ciencias
de la Información obteniendo plaza y en 1990, obtiene la
Cátedra. Entre los años 1987 – 1990 y de 1992 al 94 ejerce como
Vicedecano de Ordenación Académica y de 1995 a 1997 como
Vicerrector. En 1998, le proponen como Subdirector de los Cursos
de Verano del Escorial dependiente de la Complutense, hasta el
año 2003, fue una época – según sus palabras - de
extraordinarias relaciones con gentes de la Cultura y de la
Sociedad en sus diferentes facetas. En esos años, ha sido
nombrado Académico Correspondiente de Santa Isabel de
Hungría (Sevilla) y San Miguel Arcángel de Canarias (Tenerife).
Es miembro de la Asociación Madrileña de Críticos de Arte (AMCA)
y ejerció como Presidente de la Asociación Española de Críticos
de Arte, desde 2001 al 2004) y en la actualidad ostenta la
Vicepresidencia de la Asociación Internacional de Críticos de
Arte (AICA). El cariño que Carlos Pérez siente por su tierra y
su gente le ha llevado a ocupar la Vicepresidencia de la Casa de
Canarias en Madrid, donde realiza una destacada labor de
colaboración, respaldo y difusión de la actividad plástica de
los artistas isleños.
A lo largo de su dilatada
vida profesional, Carlos Pérez, ha sido distinguido con varios
premios: Premio “Viera y Clavijo” del Cabildo de Gran Canaria,
otorgado en 1980 y la Medalla de Honor de la Universidad
Complutense de Madrid, que recibió en 1998 por los servicios
prestados. Tan brillante personalidad de este hijo de Arucas, no
podía pasar desapercibida para nuestras Autoridades Civiles y en
el Pleno del Excelentísimo Ayuntamiento de Arucas, en sesión
extraordinaria celebrada el 27 de febrero de 2007, le concedió
el título de Hijo Predilecto. Les confieso amables lectores/as
que me sentí “impresionado” ante tal número de títulos y
cargos que sobre su persona, comentamos durante nuestra
conversación y a los que Carlos, restaba importancia con la
humildad y sencillez que le caracterizan.
Terminada la parte, digamos
más Académica de nuestra conversación, dimos rienda suelta a los
recuerdos de nuestra infancia, sobre todo, nuestro paso por el
Colegio La Salle. Le comenté que guardo una foto de nuestra
clase (creo recordar del curso 1955/56) por la que mostró mucho
interés, prometiéndole que le haría llegar una copia de la misma
ya que, según me dijo, se acuerda del nombre y apellidos de la
mayoría de los treinta y cinco compañeros que fuimos de aquella
inolvidable época. Carlos Pérez lleva ya muchos años fuera de su
ciudad natal, pero no la olvida, por eso, cada verano se acerca
para saludar y charlar con sus familiares, amigos y paisanos. Le
pregunté sobre su vida, primero en La Laguna (Tenerife), luego
en Madrid, donde lleva muchos años residiendo, y me dijo que le
fue y le va muy bien, pues tiene una notable capacidad de
adaptación. Y charlando, pasaron los minutos con este aruquense
que ha dedicado y dedica muchas horas al estudio. También tuvo
su tiempo para el deporte, actuando como árbitro de balonmano,
antes de su paso a la Universidad de la Laguna. Vivió momentos
de verdadera emoción al recibir el Título de Hijo Predilecto
de nuestra ciudad, junto (entre otros/as), a su hermano Simón
(sacerdote) también galardonado con la misma distinción, al
acordarse de su familia, sobre todo de su madre, a la que le
hubiese gustado tenerla entre los presentes en tan emotivos
momentos. Seguro que contempló con verdadero “orgullo”
la Distinción recibida por sus dos hijos a los que, con
tantos sacrificios, supo indicarles el camino de la cultura.
Carlos, un
fuerte abrazo, mucha suerte y gracias por tu colaboración.
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«DOÑA
RITA BETANCOR GONZÁLEZ»© |
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“Las clases de costura
en el Colegio me encantaban, tanto que, hasta el día de hoy,
coser, bordar y realizar trabajos a punto de cruz, calados y
trajes tradicionales, forman parte de mi agenda diaria”.
Rita Betancor nace
en el Cerrillo (Arucas), el 22 de febrero de 1.944. Su padre,
Agustín “el del pescado” era muy conocido en nuestra
ciudad, ya que prácticamente, era quien abastecía de este
alimento, a la mayoría de los hogares en nuestra ciudad en la
década de los años cuarenta y cincuenta del pasado siglo. Todas
las noches se dirigía hasta el Puerto para supervisar y tratar
la mercancía que, al día siguiente, distribuía a los diferentes
vendedores ambulantes los cuáles recorrían rincones y barrios
de Arucas, mientras él, al frente de su pescadería, muy cercana
al Mercado Municipal, atendía a su distinguida clientela. La
madre de Rita trabajó durante unos cuarenta años, en uno de los
Almacenes de plátanos de los denominados del Sindicato Amarillo.
Rita fue alumna del Colegio
Sagrado Corazón hasta que cumplió los catorce años, recordando
las clases diarias de costura, como uno de los momentos más
interesantes. Aprendió a coser y a bordar y, desde entonces, no
ha dejado de hacerlo. Como sus padres trabajaban, ella y sus
hermanas hacían las tareas del hogar mientras su abuelo materno
cuidaba de ellas. Rita comenzó a trabajar nada más dejar el
colegio y lo hizo, para dos familias de Arucas, en una de ellas,
por espacio de unos doce años y en la otra, unos veintitrés y
fue considerada en ambas, como una más de la familia, cosa que
Rita agradeció siempre. La casualidad, la suerte, el destino,
lo que fuese, quiso que Rita encontrara toda su felicidad
mientras trabajó en ambos hogares, pues estaban situados en la
misma calle, uno frente al otro, y muy cerquita, en la calle
siguiente, vivía un joven que se fijó y enamoró de ella y, al
cabo de unos años, se convirtió en su marido. Por eso, a la
pregunta de cómo pasó los momentos de diversión, fiestas, etc.
durante su juventud, me dijo que muy tranquilos, sobre todo,
porque siempre iba acompañada por su novio.

A partir de los
dieciocho años, acudía cada tarde a las clases de
costura dependientes del Ayuntamiento. Allí,
realizaba trabajos de punto de cruz, calados y
bordados principalmente, luego, junto a sus
compañeras, confeccionó varios trajes tradicionales
siguiendo las pautas de los modelos creados por
artistas plásticos como Néstor Martín Fernández de
la Torre quien diseñó los trajes que hoy representan
oficialmente a Fuerteventura y a la isla de Gran
Canaria. De los tres que ha confeccionado de Gran
Canaria, tiene bordado, en uno de ellos, el escudo
de nuestra ciudad y es el que luce con mucho orgullo
en la procesión el día de San Juan, así como en su
Romería y en la Ofrenda a nuestra Señora la Virgen
del Pino. En la isla de Tenerife asistió con sus
compañeras de taller, durante varios años, a las
Romerías de Teguise y San Benito, en La Laguna.
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En los últimos años,
acude cada tarde al taller de costura en la Sociedad
Atlántida, bajo la dirección de Doña Emilia donde
realiza trabajos de calados, punto de cruz y
bordados de manteles, toallas, juegos de cortinas,
blusas y faldas. Participa con sus trabajos y el de
sus compañeras, en la exposición que, con motivo de
las fiestas patronales de nuestra ciudad, en Honor a
San Juan Bautista, vienen celebrándose, últimamente
en los Salones de la Sociedad Atlántida.
Rita tiene dos
preciosas nietas de muy corta edad y le comenté que
si ya les había confeccionado algún traje, falda o
blusa y me contestó que no, pues dan mucho trabajo y
además, no valdría la pena, me dijo, ya que no les
serviría en poco tiempo. Pero estoy seguro que,
llegado su momento, sus nietas lucirán muy
orgullosas, hermosas prendas confeccionadas por su
abuela en fiestas y Romerías.
Rita, gracias por tu colaboración, para con nuestro
espacio.
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«D. JOSÉ RAMÓN
HENRÍQUEZ DÁVILA»©
(Maestro. Especialista en Pedagogía
Terapéutica) |
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“Desde
muy pequeño, me han gustado los animales, sobre todo, perros,
pájaros y palomas. Al cabo de los años, las palomas se han
convertido en mis mejores aliadas. Mi familia y mis palomas me
colman de felicidad”
José Ramón nace en
Arucas el 19 de noviembre de 1.947. Se crió en la calle de los
Marqueses y a los tres años, acudía a la casa de Carmelita muy
cerca de su domicilio donde, por primera vez, oyó hablar de
letras y números. Luego pasó al Colegio La Salle para estudiar
el Bachillerato Elemental, recordando a D. José González como a
uno de sus mejores profesores. Junto a otros niños, llegó a
estar penado asistiendo varios sábados y domingos, al colegio en
horario de 9 de la mañana a una y de cuatro a ocho, de la
tarde. Las malas notas o bien, alguna “travesura” daban
paso a este tipo de castigos que, tanto padres, como alumnos,
aceptaban como algo muy normal, como se suele decir “sin
rechistar”. Finalizaba, cuando, sobre las siete de la tarde,
el Hermano que cuidaba a estos alumnos, ponía en la pizarra una
serie de ejercicios que, una vez terminados y corregidos, si
estaban bien, les dejaba salir.
El parque de San Juan, muy
cerca de la calle Marqueses, era el espacio ideal para, cada
tarde, ir con sus amigos a disputar grandes partidos de fútbol y
ponerse de acuerdo en la ruta a seguir en la búsqueda de nidos
de pájaros. Comenzó a practicar el fútbol, en el Infantil
Arucas, luego en el Juvenil y en el Arucas en Primera Regional,
durante dos temporadas, teniendo a Pepito Reyes y a Farías,
respectivamente, como entrenadores. El balonmano fue otro de los
deportes que practicó en los mejores años de esta modalidad
deportiva en Gran Canaria. Precisamente, la práctica del
balonmano, le costó en más de una ocasión, verse fuera de la
alineación del Arucas CF, por haber disputado el día anterior un
partido y haber tenido noticia de ello, su entrenador. Sus
equipos en los que practicó dicho deporte fueron: el Arucas, el
Gran Canaria Oje y el Romelux, teniendo como compañeros a los
hermanos Medina, Manolo Ortega, Cesarín, Boro Medina entre
otros, siendo los partidos jugados contra el Parques y Talleres,
Marina y Aviación, los más disputados y por él recordados.
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Finalizadas
las dos temporadas en el Arucas, José Ramón fichó
por el Bañaderos el mismo año de su fundación (por
D. Juan Falcón), durante tres temporadas, luego
juega en el Cardones finalizando con la práctica de
este deporte en equipos de Veteranos al cumplir los
cuarenta y cinco años, siempre, como extremo
derecho. La práctica del deporte, no fue un
obstáculo para sus deberes con el estudio, sobre
todo, porque su madre estuvo siempre muy atenta a
ello desde que tomó la decisión de hacer
Magisterio. Finalizados estos estudios, comienza a
dar clases en la Escuela Aneja, en Las Palmas
durante el curso sesenta y siete - sesenta y ocho,
luego en el Colegio La Salle hasta el año 1.977.
Dio clases particulares durante bastantes años,
llegando a tener unos cien alumnos, indicándome como
dato curioso, que cada uno de ellos pagaba unas
veinte pesetas a la semana. Estando en la Escuela
Aneja, se desarrollan Campeonatos Escolares de
balonmano logrando que su equipo, (preparado y
entrenado por él) en dicha Escuela, se proclamase
Campeón Infantil. En 1.977, se presenta a las
Oposiciones logrando superarlas. Se especializa en
Pedagogía Terapéutica y ejerce durante once años, en
el Centro de Educación Especial (APROSU) en Arucas.
Luego es destinado al Colegio de la Goleta hasta su
jubilación, donde también ejerció como profesor de
Educación Física ya que se había Habilitado
para ello. En los Centros de Adultos de Arucas y
Teror, dio clases de Mantenimiento Físico y fue,
junto a su compañero Gabriel Espino, responsable de
la Selección Infantil Escolar de Balonmano Arucas,
con la que participó en los Campeonatos Escolares
de Balonmano celebrados en la ciudad de Gáldar
denominados “Memorial Ossorio”, contra
equipos de varios colegios de la zona Norte de Gran
Canaria y un equipo de Madeira. La Selección
Infantil de balonmano Arucas, logró en dicho
torneo, el título de Campeón imbatido así
como, Premio a la Corrección y al mejor portero. Al
año siguiente, fueron invitados a la isla de Madeira
para participar en un Campeonato clasificándose en
cuarto lugar, mientras que, al siguiente año,
quedaron Subcampeones. A través de la Concejalía de
Deportes del Ayuntamiento de Arucas, José Ramón dio
clases de Mantenimiento Físico en Santidad en el año
1.998.
Por su trayectoria deportiva, el Excelentísimo
Ayuntamiento de Arucas le hizo entrega el 30 de
enero de 1.999, de un Diploma con la siguiente
inscripción. “El Excelentísimo Ayuntamiento de
Arucas, con motivo de su trayectoria deportiva,
concede a José Ramón Henríquez Dávila, la presente
Mención Honorífica en la Gala del Deporte 1.999”.
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Al margen de su profesión como docente, José Ramón
ha sido aficionado a la cacería, teniendo hermosos
ejemplares de perros criados y entrenados por él,
para tal fin aunque recientemente, ha dejado de
practicar dicha modalidad, dedicando gran parte de
su tiempo libre, a la cría y “sueltas de palomos
deportivos”. Es socio de la Federación Canaria
de Columbicultura y obtuvo el Primer Premio del
Campeonato Provincial de Las Palmas en el año 2005,
con uno de sus preciosos ejemplares de “palomos
deportivos” de nombre “Nivaria” y el 4 de
junio de 2005, participó con este mismo palomo en el
54 Campeonato de España de Palomos Deportivos, Copa
SM el Rey celebrado en Almería. Durante los últimos
nueve años, ha viajado a la Península a presenciar
los Campeonatos de España de Palomos Deportivos y
varios amigos, le han regalado magníficos palomos,
disfrutando de la suelta de los mismos desde los
Portales (Arucas). Me dice José Ramón, que cada
socio tiene un color con el que hacen distinguir a
sus ejemplares, pintándoles (pintura especial) la
parte inferior de sus alas. Precisamente está algo
disgustado porque, hace unos doce días, tiene
perdido a uno de sus mejores palomos, pues no
regresó de su última suelta, por lo que ruega a
cuántos divisen a un palomo con sus alas pintadas de
color amarillo en su parte inferior, se pongan en
contacto con él, en su domicilio en la calle Los
López, en nuestra ciudad, o bien comunicarlo a la
Policía Local, cosa que agradece de todo corazón,
pues es el mejor de sus palomos deportivos.
Contándome
anécdotas y todo lo que un buen cuidador de palomos
necesita, terminamos nuestra conversación,
indicándome que si le faltan sus palomas/os, su vida
no sería la misma. Pues te deseamos que el
llamamiento que has hecho a través de nuestra página
de resultado, y vuelvas a tener el precioso
ejemplar.
Gracias José Ramón por tu colaboración. Un
abrazo.
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«DOÑA MARÍA
JESÚS HENRÍQUEZ FERRERA»© |
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“La
constancia ha sido siempre, una de mis razones en las que me
baso para realizar mis trabajos. Sin ella, no hubiese podido
llevar a cabo la finalización de los mismos”.
María Jesús, nace
en Arucas el 7 de junio de 1.940. A los tres años acudía al
domicilio de Candita, para recibir sus primeras clases
escolares, luego, a partir de los seis, pasó al Colegio del
Sagrado Corazón hasta que cumplió los catorce años.
Había una
asignatura que le encantaba, el dibujo y eso que tan sólo,
tenían esa clase, un día a la semana, además, corrían el riesgo
de perderla, si los resultados en las otras asignaturas no era
el adecuado. Los recuerdos de María Jesús de su infancia no
difieren de los de la mayoría de las niñas de su edad: la
asistencia a misa todos los domingos, los juegos en el parque,
la preparación para la Primera Comunión, sobre todo el desayuno
de chocolate y dulces de ese inolvidable día y el cine cuando la
película era tolerada para menores.
Ya,
a partir de los catorce años, la mayoría de ellas, si no podían
seguir estudiando, ayudaban en las tareas propias del hogar y
por las tardes, a las clases de costura. María Jesús iba al
taller de Margarita Dávila para aprender a coser y bordar, cosa
que logró realizar muy bien, pues en dicho taller, fue
preparando poco a poco, todo su “ajuar” , toda la ropa
que se tenía por costumbre, fuese aportada por la mujer para su
casamiento, allí cosió y bordó sus sábanas, toallas y manteles.
Ajena a todas estas tareas, estaban las realizadas de manera
voluntaria con la Parroquia, como era la visita y atención a los
enfermos, obras de caridad etc. Otro tipo de cosas, como la de
su interés por aprender a tocar la guitarra, no fue tan fácil en
aquéllos años para la mujer, estaba considerado como una pérdida
de tiempo y eso, a María Jesús, le molestaba. Las cosas
afortunadamente, han cambiado mucho desde entonces y hoy, María
Jesús, ve realizado uno de sus sueños, pertenecer a un Grupo
Folklórico (Puente Palo), y educar su voz para atreverse como
una de las “solistas” del Grupo.
Después de haber colaborado en las tareas del hogar, haber
atendido a su padres cuando lo necesitaron y de haber
dedicado parte de su tiempo, a los demás, ha encontrado el
suyo para llevar a cabo una de sus pasiones: la pintura.
Esa ilusión que, desde niña y en el colegio de las “monjas”
sentía por el dibujo, puede llevarlo a cabo y para eso,
desde hace ya, unos veinte años, viene realizando una serie
de trabajos pictóricos que inició bajo la dirección de
Antonio Cerpa y que continuó con Juan Alberto Díaz, si bien
sus comienzos fueron, las manualidades. Cuando adquirió los
conocimientos necesarios, se atrevió con trabajos de mayor

calado, cuidando la
luz, seleccionando mucho mejor la gama de colores y
perfeccionándose cada vez más. Le pregunté que se
siente al ver finalizada una obra a la que se le ha
dedicado mucho tiempo y me dijo que una
satisfacción especial, es algo que se estás
esperando y que una vez acabado, llena totalmente.
Por las diferentes obras pictóricas se puede sentir
especial predilección, sobre todo, cuando aprecia el
autor un trabajo bien realizado. Ella, por ejemplo,
me habla del cariño que le tiene a uno de sus
cuadros, el realizado sobre el Parque de San Juan en
nuestra ciudad y por los de flores. Cuando le llegó
el momento de enfrentarse con un trabajo sobre
nuestra iglesia, no dudó en llevarlo a cabo con
feliz resultado. Ha realizado también, paisajes,
marinas, rincones y quiere atreverse con una
Exposición Individual en nuestra ciudad, ya que,
hasta el momento, lo ha hecho en Exposiciones
Conjuntas realizadas en el Club Náutico, en Las
Palmas de Gran Canaria. También ha participado junto
a otros/as compañeros/as en la I Feria del Arte
celebrada en nuestra ciudad con motivo de sus
Fiestas Patronales (2010), donde ha expuesto parte
de su trabajo, el cuál, ha gustado mucho al público
que hacía un recorrido por los diferentes stand de
la Calle de León y Castillo y que, un servidor,
aprovechó la ocasión para hablar con María Jesús y
así, poder dar a conocer, a nuestros lectores, parte
de su extenso y variado trabajo pictórico.
Gracias María Jesús por tu colaboración
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«DOÑA MARÍA
ASUNCIÓN GARCÍA RAMOS»©
(Sobrina del Escultor Manolo Ramos) |
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“Mi
mayor satisfacción ha sido, haber renunciado a mis estudios de
Filosofía y Letras a través de la Universidad a Distancia, para
dedicarme por entero a los estudios de mis hijos”.
Doña María Asunción
nace en las Laderas de Riquiánez (Arucas), el 25 de Octubre de
1.929. Su padre, D. Tomás García Morales, fue alcalde de
nuestra ciudad por un corto período de tiempo (un año), desde
septiembre de 1.921 hasta diciembre de 1.922, había sustituido a
D. Domingo Barbosa Quesada y falleció cuando ella contaba dos
añitos de edad. Quizás por este motivo y por un exceso celo de
protección, por parte de su madre, no fue a la escuela como las
demás niñas de su edad, recibiendo las clases en su propio
domicilio. Varios fueron los profesores que tuvo hasta su
preparación para hacer el Ingreso al Bachiller, aún recuerda sus
nombres: D. Gregorio, D. José Avelino, Doña Josefina Manrique y
Doña Antonia López. Luego se matriculó en la Academia de Don
Juan Zamora y estudió el Bachiller Elemental.
A pesar de aquéllos años
complicados, su infancia transcurrió muy feliz, sobre todo,
cuando venía a visitarla desde París, su prima “Manón”, hija de
D. Manuel Ramos y que no hablaba nada de español, pero que ellas
se entendían y divertían, repitiendo una y otra vez las
palabras. Apreciaba mucho a su prima (aprecia), hasta tal punto
que, en una ocasión, su prima le produjo un pequeño corte en la
mejilla y para que su madre no le llamase la atención, Doña
María le dijo que se había producido el corte por una caída. No
es de extrañar que, viendo su madre lo bien que lo pasaron
cuando niñas, no dudara en vender un pedazo de terreno para
pagarle un viaje a Madrid, meses antes de cumplir los diecinueve
años. Salió de Las Palmas el 11 de mayo de 1.948 con la idea de
estar un mes, sin embargo, su madre, se sacrificó y estuvo
hasta el mes de Octubre. Una estancia en Madrid que le
permitió, junto a su prima, (Licenciada en Bellas Artes),
visitar Museos, Salas de Exposiciones y rincones interesantes de
la capital de España.
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Durante su estancia en Madrid, su prima le preguntó
sobre su vida sentimental y ella le contestó que
llevaba un tiempo saliendo con un apuesto joven y
que, si a su regreso a Gran Canaria estaba en el
Aeropuerto, esperándola, ese sería su hombre.
Efectivamente, a su regreso allí estaba esperándola,
D. Miguel Pérez Molina con el que se casó el 11 de
marzo de 1.950. La lectura, artículos de prensa,
revistas y todo lo relacionado con la cultura, ha
sido su ilusión de cada día como fue la de ampliar
su cultura y por eso, a los treinta años, decidió
iniciar los estudios de Filosofía y Letras a través
de la Universidad a Distancia, con el inconveniente
que para los exámenes, se tenía que trasladar hasta
Tenerife. Así lo hizo, aprobando varias asignaturas
del Primer Curso, pero viendo los gastos que para la
familia ocasionarían sus estudios, aparte de los de
sus hija/os, renunció a ello y prefirió dedicar todo
el tiempo que fuese necesario para dedicárselo a
ella/os, viendo recompensada su decisión, al cabo de
los años, con el éxito final.
Le pregunté a Doña María por curiosidades de su
juventud, la manera de divertirse etc. y me comentó
que le encantaba pasear con sus amigas por el parque
de San Juan los días en los que había “tocatas”
(paseos con música), y también ir al cine. Muchas
de las veces iba con su madre, pues, ambas, eran muy
aficionadas al séptimo arte, aunque se tenía muy en
cuenta, la calificación de la película. Según la
censura de la época, las películas estaban
clasificadas por colores: blanco, azul, rojo y
negro. Las clasificadas con el color blanco eran
para todos los públicos y las del color negro, mejor
era no ir a verlas, pues “eran puro demonio”,
por ejemplo: GILDA. ¡Qué cosas! Sin embargo,
el baile no era su fuerte y no lo frecuentaba.
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Doña María ha dedicado mucho de su tiempo libre a la
lectura, últimamente no tanto, debido a problemas
en la vista, le gusta guardar y recortar artículos
de prensa y de revistas que sean interesantes, así
como tener, de manera muy ordenada, cartas,
fotografías, documentos y gran cantidad de libros en
cada un de los estantes de sus muchas habitaciones.
Me enseñó por ejemplo, un documento con fecha del 16
de agosto de 1.935, en el que su madre autorizaba la
construcción de una plazoleta, en terreno de su
propiedad. Dicho terreno, ubicado frente al edificio
de la Heredad de Aguas, estaba ocupado por unos
lavaderos y disponía también de espacio para el
amarre de bestias empleadas en trabajos de las
fincas cercanas. Su madre fue muy apreciada en
nuestra ciudad, ocupó durante un tiempo, la
administración de los alimentos de Auxilio Social en
el edificio conocido como “la gota leche” y
estuvo muy relacionada con la Parroquia, sobre todo,
en el cuidado y visita a los enfermos.
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En una de sus
habitaciones tiene varios trabajos de su tío,
bodegones en relieve y una preciosa talla,
denominada “el violinista” así como un
retrato suyo que le hizo su prima Manón y que le
envió en el 2008, desde la Orotava, lugar donde
reside en la actualidad. También me llamó
poderosamente la atención, la cantidad de
fotografías que tiene por toda su casa, colocadas
en paredes y mesas. Es que me encantan las fotos –
me dijo – y le tengo dicho a mis hija/os, que el
mejor regalo que me pueden hacer es, un Álbum, pues
me ilusiona más, en la actualidad, que trajes, algún
bolso o cualquier otra prenda… pues, pongo fotos de
ellos, de mis nietos, de mis antepasados, en fin de
todos mis recuerdos que me entretienen mucho.
Desde arucasdigital Doña María, no le
vamos a regalar un álbum, pero sí nos llena de
satisfacción, el que usted ocupe una de las páginas
de nuestro particular Álbum de Semblanzas.
Gracias por su amabilidad y colaboración. |
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«D. JUAN PEDRO
GONZÁLEZ GARCÍA»©
(PELUQUERO) |
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“Para ejercer como buen peluquero
se requiere técnica, oficio y gusto. Durante mi vida
profesional, he procurado poseer esas tres cualidades a base de
trabajo, constancia y un continuo proceso de reciclaje”.
Juan Pedro nace en la
Montañeta (Arucas), el 20 de enero de 1.937, cuna de labrantes y
de vendedores de pescado. Su madre fue asistida en el parto por
Aurorita, la cuál atendía estos casos en la zona de La
Goleta y la Montañeta, principalmente. Su infancia transcurrió
feliz, pues no fue consciente de los años malos que le tocó
vivir, por culpa de una contienda que terminó cuando contaba
dos años de edad. Esos felices años, transcurrieron con juegos
en la calle y, la ausencia de vehículos, facilitaba la práctica
de los clásicos entretenimientos: pelota, piola, escondite y
peleas entre “indios” y “vaqueros”, libradas en terrenos
cercanos a la presa de La Marquesa. Al caer la tarde, se reunían
a la entrada del barrio para escuchar historias y cuentos, la
mayoría de ellos, narrados por Juan Pedro a petición de sus
compañeros de juegos. Asistió, aunque por un corto período de
tiempo, a la escuela del Cerrillo, teniendo a D. Samuel como
maestro, iba descalzo, ya que el calzado era reservado para los
domingos ir a misa, y con un pantalón, teñido de azul, que su
madre le había hecho de un saco de harina.
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De la escuela del Cerrillo pasó por las clases de la
Sexta y la Quinta en el Colegio La
Salle, recordando con mucho cariño al Hermano
Guillermo al que consideraba un profesor con mucha
cultura. Aparte de su deber de asistir a clase,
tenía otros relacionados con su hogar, como era
traer agua desde la acequia con sus ganchos, agua
que utilizaban para el aseo. Para beberla, la traía
de la “pollina”, agua muy buena y fresca
que, según comentarios de la época, gozaba de
muchas propiedades. En ocasiones, tenía que
trasladarse desde la Montañeta hasta el casco de
Arucas para llevar a cabo alguna compra, como cuando
acudió hasta el edificio de la Heredad de Aguas de
Arucas y Firgas, para adquirir castañas a una peseta
el Kilo después de haber permanecido en cola, más
de una hora. También tuvo como obligación, atender
las gallinas y las cabras.
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Tanto a su abuela paterna, como a su padre, les
gustaba mucho leer y recuerda que aún no había
cumplido los nueve años, cuando su abuela le
regaló el libro “Las mil y una noches”
(que aún conserva), y los Cuentos de Calleja. A
partir de esa edad, la lectura se fue
convirtiendo en una de sus principales
preferencias. Al finalizar sus estudios en La
Salle, su padre, como la mayoría de los padres
que no podían facilitarles más estudios a sus
hijos, se conformaban con que dominasen las
llamadas cuatro reglas y la escritura, para
buscar oficio.
Para
su primer trabajo, su padre le había hablado de
iniciarse en el oficio de carpintero, pero Juan
Pedro dejó claro que no le gustaba en absoluto.
Entonces le puso en contacto con uno de sus tíos
(barbero) para que fuese conociendo la
profesión. Junto a uno de sus primos, empezó con
tareas propias de una barbería, como el dar
jabón en la cara a los clientes para que fuesen
afeitados. A medida que pasaban los días, notaba
que las diferentes tareas realizadas a los
clientes en la barbería, le gustaban y decidió
aprender el oficio. Comenzó cuando aún tenía
pantalón corto, en la barbería de D. Pedro
Pérez, en Arucas, (Conocido como Periquito
el de la Caja), luego en la barbería de “Meme
y Eloy”, cercana a la iglesia y en la de los
Hermanos Zerpa (Ramón y Paco), junto al
Mercado Municipal. Todos ellos, fueron sus
maestros, hasta que dominando ya el oficio, no
se conformaba con el trabajo tradicional que
empleaban la mayoría de los barberos, y sintió
la necesidad de perfeccionarse aún más, siendo
pionero en nuestra ciudad, del llamado corte
de pelo a navaja, y del que fueron reacios,
al menos en sus comienzos, la mayoría de los
dueños de las barberías en nuestra ciudad.
Después de trabajar unos doce años con los
Hermanos Zerpa, compró un local en las Palmas,
concretamente en la calle Secretario Artiles
(hoy peatonal), cerca del Parque de Santa
Catalina. Coincidió su decisión de adquirir su
local, con el comienzo de la llegada de
turistas a Gran Canaria y su negoció empezó a
marchar de manera muy positiva. Para estar aún
mejor preparado y ofrecer a su una nueva
clientela, un esmerado servicio de peluquería,
tomó la decisión de asistir al Campeonato
Nacional de Peluquería celebrado en Alicante. En
el año 1.974, acude al Campeonato de Europa en
París y a los Campeonatos del Mundo celebrados
posteriormente, en Viena y Nueva York,
respectivamente. Asistió como miembro del Jurado
(en dos ocasiones) a Campeonatos celebrados en
Las Palmas. Con lo aprendido, se atrevió con
tintes, pelucas, y con todos los cortes de pelo
que le pidiesen sus clientes.
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Me comentaba con respecto a la lectura, que
al principio se refugiaba en la Biblioteca
de la Sociedad Atlántida para leer a sus
autores favoritos y a medida que sus
posibilidades económicas, ya se lo
permitían, acudía a las librerías para
hacerse con las obras de Pérez Galdós,
Concha Espina, Blasco Ibáñez, entre otros,
dedicando gran parte de su tiempo libre a
la lectura. Uno de sus clientes que ejerce
como abogado, viendo las inquietudes de Juan
Pedro, por ampliar sus conocimientos
culturales, le aconsejó que se matriculase
en la Universidad de Las Palmas, para hacer
los cursos (tres), de Peritia et
Doctrina. Al principio quedó algo
sorprendido por el consejo de su cliente,
pensaba que, a sus años, no sería capaz de
conseguir lo que, las circunstancias de su
vida le habían negado en sus mejores años,
su paso por la Universidad. Era una
propuesta hermosa, y alentado por los buenos
consejos de su cliente y recordando las
palabras que oyó pronunciar a D. Juan Manuel
Díaz Rodríguez, nombrado, junto a Alfredo
Kraus, primeros Doctores Honoris Causa por
la Universidad de Las Palmas, el 10 de abril
de 1.992 y en las que, entre otras cosas
dijo:” El mayor bien que tiene el ser
humano es la cultura” le bastaron para
decidirse. El pasado mes de mayo, Juan Pedro
asistía, junto a sus compañeros de clase, al
Paraninfo de la Universidad de Las Palmas
para recoger el título que le acredita
haber finalizado lo estudios de Peritia y
Doctrina. Fue designado .por sus compañeros,
para dirigir, en nombre de todos ellos y en
el suyo propio, las palabras de rigor en
este tipo de ceremonias, siendo muy
aplaudida su intervención por todos los allí
presentes: Profesores, alumnos, amigos y
familiares. Motivado por lo conseguido,
piensa realizar el próximo año, los dos
cursos sobre “Estudios Canarios”.
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Contemplando las fotos del acto en el Paraninfo de
la Universidad, mostraba su satisfacción personal
por haber ganado “un pulso” a la vida. Un
pulso que comenzó desde que su abuela le regalara su
primer libro de lectura y que supo continuar leyendo
a grandes autores y haciendo de sus días, una
intensa vida Social y Cultural. Aparte de la
lectura, es aficionado a la música y socio de la
Asociación de Amigos Canarios de la Ópera (ACO). Le
gusta la poesía, visitar Museos, asistir a
conferencias, exposiciones y participar de la
tertulia que junto a su local de peluquería y
cómodamente sentados, (recuerden que la calle, es
peatonal), llevan a cabo amigos y clientes.
Sin
embargo, la alegría del óptimo resultado de su
trabajo en la Universidad, no lo pudo compartir con
sus seres queridos (esposa e hijo), ya fallecidos,
pero su recuerdo constante, le dio el suficiente
coraje para, a sus setenta años, se atreviese a
iniciar estudios universitarios. Su hijo, José
Cornelio, contaba tan sólo diecinueve años cuando,
en un desgraciado accidente en Granada (ciudad donde
estudiaba), perdió la vida, pero dejó a su afligido
padre, un legado maravilloso: Cinco premios
literarios y tres libros publicados: Implosiones,
Otoño de Poemas y Asunción de
Arucas, aparte de gran cantidad de poemas,
relatos y otros trabajos que Juan Pedro ha ido
ordenando y clasificando. Basado en su último libro,
“Asunción de Arucas”, el músico Paco Brito (ya
fallecido) presentó, en su día, un proyecto de 14
piezas musicales (Ballet) al Excmo. Ayuntamiento de
Arucas sin que, hasta el momento, haya tenido
trascendencia.
Emocionado por
lo relatado, y con la alegría de haber influido en
su hijo, (sin obligarle a ello) su amor por la
lectura, la música, la poesía, la historia,
terminábamos nuestra conversación, mientras me
enseñaba una serie de fotografías de su hijo durante
su permanencia en Granada. Al mismo tiempo, me
pedía disculpas porque, tratándose de su
Semblanza, me había hablado mucho de su hijo. Nada
de disculpas-le dije- es lo más hermoso de tu
relato y seguro que él, junto a su madre (tu esposa)
ha escrito el más hermoso de los poemas para
felicitarte por lo que has conseguido. Gracias Juan
Pedro por tu colaboración y perdona, porque no lo
recuerdo, cuando me dijiste, que tú, me hiciste mi
primer corte de pelo a navaja hace ya, pues, más
de cuarenta años…
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