PUNTO DE VISTA
Por JUAN FERRERA GIL

 
 

«SOBRE INTERPRETACIONES»©

 
 

            Esto de escribir, o mejor, de hilvanar palabras unas detrás de otras, resulta realmente una aventura maravillosa. Y no menos maravilloso es el lector o lectora que se sienta frente al ordenador y se dispone a adentrarse en un mundo más o menos conocido. Lo digo porque un mismo texto tiene tantas interpretaciones posibles e individuales como lectores pueda tener. Y realmente es algo que me llama la atención. Pero hasta aquí, improbables lectores, como habrán podido comprobar, no les estoy diciendo nada nuevo.

            Pero, qué quieren, me sorprende que la gente crea que tal o cual personaje existió realmente; que lo que cuento en algún momento realmente ocurrió o que diga que las telenovelas me gustan y nadie capte la ironía (bueno, en este caso, quizás sea más por incapacidad del escribidor) o que lo que expreso siempre es mi opinión personal cuando no la de un personaje ficticio. En fin, cada uno es cada uno; y eso no se puede cambiar. Recuerdo que una vez le dejé un texto a un compañero especializado en Geografía e Historia y yo estaba empeñado en que viera la trama del relato, pero él, con toda la razón, con toda su razón, me hizo aportaciones geográficas erróneas del trabajo presentado, y que yo ni siquiera apenas había tenido en cuenta en el tratamiento de la historia. Por eso digo que cada uno ve lo que quiere ver, y lo lleva a su esfera personal. Y, como habrán averiguado, me refiero a aquellos textos que intentan mostrar interioridades o que pretenden comunicar una verdad más o menos universal; o, sencillamente, los textos creativos por excelencia. Lo que quiero decir es que no estoy hablando de los textos sobre asuntos cotidianos, o referidos a problemas locales, regionales o nacionales. Esos textos tienen otro tono. Y yo me refiero a los relatos más sinceros: esos que te persiguen durante días y meses hasta que, por fin, encuentras las frases adecuadas para plantearlo y sale por fin del alma porque ha encontrado el camino.            

            Y eso, inteligentes lectores, es lo que siempre ha ocurrido: llevamos un mundo dentro y lo que leemos también lo queremos interiorizar y llevar a nuestro terreno, cuando, tal vez, la intención del autor haya sido otra muy distinta. Pero ahí está el valor del descubrimiento de Einstein: la relatividad de las cosas y de los asuntos es algo importante y muy significativo. En esa relatividad nace nuestra libertad personal: la de ustedes, improbables lectores, y la mía también.
 

 

 

«A PEPE OJEDA»©

 
 

            A Pepe Ojeda le tengo que agradecer la ayuda que me prestó en Madrid cuando a mis diecisiete años me trasladé a la capital con la intención de estudiar Periodismo. Gracias a mi hermano, que ayudó lo suyo, Pepe me fue a buscar a Barajas en un SEAT 600 destartalado (si tocabas la pita, se encendía la luz; si tocabas el interruptor de la luz, empezaba a funcionar el indicador izquierdo…) que le prestaron para la ocasión. Me llevó al Colegio Mayor donde  residía, allí almorcé y luego, antes de dejarme en la pensión de mi hermano, que por aquel entonces se encontraba en Arucas, me enseñó  la Facultad de Periodismo de la Complutense y cómo llegar a ella.

            Y esto viene a cuento porque tengo para mí que nunca le di las gracias como debía haber hecho. Ahora, con el  transcurso del tiempo, aquellos mis primeros pasos en la capital se los debo a Pepe Ojeda, y eso es algo que nunca he olvidado. Y siempre he recordado aquellas horas en que Pepe me enseñó a moverme por aquel Madrid universitario. También recuerdo que el mismo día de mi llegada se produjo un atentado de ETA, y si la memoria no me falla fue la bomba de la calle del Correo. En la pensión no se hablaba de otra cosa y  sentí por primera vez la cercana sensación del horror pues creía que había ocurrido al ladito mismo.

            Pero lo que yo quiero decir es que lo que nunca he podido olvidar de Pepe es el extraordinario gesto que tuvo conmigo; gesto que lo define como persona generosa y hospitalaria. Muchos años después, cuando realizaba el programa CERCA DE LAS ESTRELLAS en Radio Arucas, él fue uno de los pocos oyentes que tuve; y en ese tiempo siguió dando muestras de aprecio y consideración.

            Lo mismo me pasa a mí. Y todo esto viene a colación porque  los recuerdos se nos plantan delante de nuestros ojos con relativa recurrencia. Y cuando eso sucede, sencillamente, hay que expresarlo: gracias, Pepe.
 

 

 

«LA PLAZA ROJA DE MADRID»©

 
 

             Es curioso cómo cambian los gustos, las opiniones y los pareceres. Durante el franquismo, el rojo era un color innombrable; incluso hasta Caperucita llegó a convertirse en “encarnada” para no ofender al Régimen (¿de adelgazamiento?). En nuestra ciudad, el color que le han dado a las Escuelas Artísticas es tan cantoso que se come y ahoga todo el entorno. Hace apenas unos años si alguien hubiese pintado así su casa, lo menos que le hubiesen dicho es hortera. Pero está visto que nada es eterno. Así, tenemos que la selección nacional es ahora denominada “la Roja”, y ese color, tan denostado en tiempos pretéritos, viene a resultar que sirve para cohesionar y unificar a un país; además de para tener conciencia de pueblo y como superación de viejos complejos. Si don Senén, el cura de Amar en Tiempos Revueltos, levantara la cabeza, no se lo creería.

          Por otro lado, la misma prensa que ahora ensalza a Luis Aragonés, hace apenas unos meses lo ponía a caer de burro por si incluía o no a Raúl, entre otras consideraciones. Pero está comprobado que nuestro seleccionador es un hombre moral y anímicamente fuerte, y con su actitud le ha dado en las narices a unos periodistas faltos de objetividad, de capacidad de análisis y de criterio medianamente serio. Pero éstos, ensimismados en sus propias interpretaciones, son incapaces de interpretar las palabras y la realidad misma.

      Debe ser el sino de los tiempos, donde hasta incluso el presidente del gobierno viene a decir que “lo de la crisis es opinable”. ¡Y no se corta el hombre! Estaría bueno que no lo fuera, faltaría más.

       En fin, y como ya ustedes habrán adivinado, lo que quiero decir es que andamos metidos en un peligroso círculo de mediocridad que invade numerosos aspectos de nuestra vida cotidiana. Y, a veces, hace falta gente seria, preparada y dispuesta a hacernos pensar y reflexionar, más que nada para no tragarnos todo lo “políticamente correcto” y, sobre todo, para no perder nuestra capacidad crítica.
En fin, no sé si me explico.
 

 

 

«ALGO NO FUNCIONA»©

 
 

            Algo no funciona en este mundo que nos ha tocado en suerte o nos estamos infantilizando y convirtiendo en unos nuevos bobos del siglo XXI. Lo digo porque miro a mi alrededor y veo cosas que no me agradan y, sobre todo, que no termino de entender. Por ejemplo, la imagen del motorista Jorge Lorenzo llevado en brazos como si fuera un niño chico me parece espeluznante. Este joven corredor, con toda una carrera de la vida por delante, parece desear conquistar inmediatamente todos sus objetivos. “Todo lo quiero ya” parece ser su lema vital; y el hombre no para de caerse y, sin recuperarse, ya quiere participar en la siguiente carrera. Lo lamentable es que se sube a una moto, va a cientos de kilómetros por hora y después resulta que no puede dar ni un paso. No me imagino a este joven llevado en brazos el día de su boda. Por favor, que alguien le explique que la carrera de la vida es la más importante; pero creo que aunque le cantaran misa su obsesión por conseguir todo ya y ahora es muy superior a su paciencia.

            Otro ejemplo: la tontería que se trae el socialista gobierno por no llamar a las cosas por su nombre. Anda empeñado en negar la crisis que vivimos y ha empleado todos los sinónimos a su alcance. ¡Vaya estupidez! Como si el no nombrar la palabra la cosa fuera más llevadera. ¡Carajo, hombres tan preparados y con esas tonterías!

            Otrosí, la dichosa expresión de “tolerancia cero” para definir la no tolerancia con algún asunto o tema. Ahora, en lugar de decir “no vamos a permitir tal o cual asunto”, se sustituye por “tolerancia cero con tal o cual asunto”. Y de verdad, estimados lectores, que me molesta que no se llame a las cosas por su nombre. O también la expresión  “violencia de género”. ¿No sería mejor decir “violencia contra la mujer”, que es lo que desgraciadamente ocurre?

            En fin, y para no cansarles, seguramente ustedes tienen otros tantos ejemplos a su alrededor. En el fondo, con tanta tontería lo que verdaderamente se resiente es la falta de criterio, la ausencia de opinión y la desaparición total de la sana crítica. Y creo que la autocensura es hoy mucho mayor que ayer, “cuando ÉL habitaba entre nosotros” (y que me perdone el extraordinario periodista Pepe Alemán por robarle su expresión, pero es que uno tiene que aprender de los maestros).

            Quizás sea ése el objetivo de los políticos; quizás.
 

 

 

«GUSTAVO MARTÍN»©

 
 

            Mi amigo Gustavo Martín la tiene más grande que yo. Sí, sí, no se extrañen. Ya saben vuesas mercedes que las hay de todos los tonos, tamaños y prestaciones; y todas, absolutamente todas, cumplen la misma función básica: la de reproducir. Por supuesto, improbables lectores, que me estoy refiriendo a las cámaras fotográficas, como seguramente ustedes ya se estaban imaginando.

            Gustavo, de profesión fotógrafo, amante de los deportes y del mar, es una persona comedida, tranquila y un auténtico jabato a la hora de reproducir los momentos. Cuando coincido con él en algún acto cultural o festivo del que hay que dejar constancia, siempre le digo en voz baja y medio acomplejado:

--El tamaño no importa.

            A lo que Gustavo sentencia:

--Depende de para qué—contesta irónicamente al tiempo que esboza una sonrisilla como queriéndote decir: “¡ahí va eso, guacamayo copetudo!”

            Él, con un objetivo capaz de captar los sentimientos más profundos a gran distancia, y yo, con mi pequeña cámara de viaje, acercándome casi hasta las mismas narices del fotografiado porque si no no sale. Por eso mismo ya no me acerco tanto a las personas pues tengo la sensación de que invado un espacio que no me pertenece.

            Lo que quiero decir es que Gustavo Martín es un profesional exquisito, porque donde pone el ojo, pone la foto perfectamente encuadrada y con la profundidad de campo pertinente. Y tengo para mí que sus imágenes funcionan en ocasiones como si se tratara de un artículo periodístico, como si nos invitara a una reflexión sincera captada en un instante determinado. A veces parece que deseara detener el tiempo.

            El otro día me lo encontré por la zona de Barreto, disfrazado de ciclista con casco y todo:

--¡Coño, Juan! ¿Qué haces por aquí?—me dijo sorprendido.

--Ya ves, Gustavo. Me encuentro en plena “OPERACIÓN VERANO” ya que este año tengo decidido quitarme la parte de arriba del bañador en Las Burras y necesito bajar “los pocos gramos” que me sobran.

            A lo que mi interlocutor contesta con extrema agudeza e ironía:

--¡Carajo! ¡Eso se merece una foto! Y si además te pones un tanga pues…

            En fin, le dije adiós. Se subió de nuevo a su bici montañera y me alejé pensando que una vez más me había ganado la partida.

            ¡¡Es que este Gustavo es un “bandío”!!
 

 

 

«ESTIMADOS MIEMBROS Y MIEMBRAS: 65 HORAS SEMANALES»©

 
 

            Lo siento, amigos, la verdad es que ya no entiendo nada, Por momentos tengo la sensación de vivir en un mundo donde la ceguera mental ha adquirido tal nivel que los cerebros de nuestros políticos eyaculan paridas y, al final, ni se quedan colorados. Ejemplos los hay montones.

            Ahí tienen a la ministra de Igualdad del socialista gobierno que ha dicho, en comparecencia pública, “miembros y miembras de la comisión que…” y ni siquiera se ha sonrojado. Está visto que esto de la Igualdad (para algunos y algunas) es un verdadero dislate. Si la señora ministra va a empezar a cargarse el castellano, que lo diga, porfa, para regalarle EL DARDO EN LA PALABRA, del tristemente desaparecido Fernando Lázaro Carreter. Aunque es muy posible que a la señora ministra no le guste leer y quizás por eso dice lo que dice. Por otro lado, la UE apuesta por el aumento de horas semanales laborables, con lo que significa eso de volver al siglo XIX, y el socialista gobierno sostiene que se va a abstener. ¿Y por qué no vota en contra de ese disparate? Está visto que la abstención, y el actual gobierno municipal de nuestra ciudad sabe mucho de eso, está de moda. Lo realmente triste es que los padres de la patria de Europa digan tamañas tonterías cuando hace unos meses en el parlamento, compuesto por más de seiscientos diputados, estaba prácticamente vacío cuando se discutía sobre la carestía de la vida en nuestro espacio común. Es decir, les importa un pito lo que cuesta vivir hoy, pues ellos están en otro nivel, (ya lo han oído: se va aumentando el sueldo de 10% en 10%) y al mismo tiempo tiene la caradura y el cinismo más vergonzante de proponer la recuperación de la esclavitud en pleno siglo XXI.

            De verdad, improbables lectores, que no lo entiendo. O los políticos actuales han salido todos de la ESO (y el error es nuestro, de los profesores, por haberlos aprobados) o la estupidez humana alcanza ya cotas increíbles. La incultura, ya saben, se cura con la lectura; la ignorancia, con el estudio y el saber; pero la estupidez, estimados lectores, es para toda la vida. Y no hay nada más triste que un político estúpido.
 

 

 

«LA ESPADA DE ORO Y PLATA»©

 
 

            La espada de oro y plata que colgaba en el bazar de Titita, en el Terrero, frente al viejo cuartel de la Guardia Civil, me deslumbró desde el primer momento. Todos los días de aquellas infantiles vacaciones navideñas la miraba una y mil veces, y una y mil veces era deseada.

            Sin embargo, las espadas de los niños de entonces eran de madera o de caña de barranco, que, cuando eran grandes, se convertían en caballos de los vaqueros del viejo oeste americano. ¡Dios mío, entonces la imaginación lo era todo! Recuerdo que en otro momento nos dio por la música y nos hicimos unas guitarras de cartón, como las eléctricas (bueno, en realidad quien las hacía era mi amigo Óscar, todo un experto).

            Las otras tiendas de juguetes que había en el municipio se encontraban en la calle de León y Castillo y en la de Pérez Galdós. En la primera estaba la Ferretería de Óscar, al ladito mismo de la dulcería de mi padre, donde, asombrado, admiraba  embelesado aquellos juguetes modernos: los coches de policía hacían filigranas y los que chocaban contra un objeto daban la vuelta y a seguir caminando, lo que era una novedad entonces. En la de Tito Benítez predominaban las bicicletas, de todos los tipos y tamaños. En la calle del viejo colegio de las monjas, en el escaparate de Agustinito los juguetes parecían salirse. Pero sobre todo me acuerdo de la tienda de Eduardo, el peluquero: ¡aquél sí que era un escaparate de verdad! ¡Era el que más juguetes tenía y posiblemente los más variados! Y lo visitábamos una y mil veces. Y la tienda de las Claras no se quedaba atrás; si bien en la de Clarita Almeida, en León y Castillo, además de las figuras de Belén que exponía en aquellos días, lo que a mí más me llamaba la atención era la extraordinaria colección de coches Machtboox, colocados en fila y pegaditos al cristal; y recuerdo que la paga del domingo no la gastaba ni en el cine de las tres ni en ninguna golosina con el fin de poder adquirir alguno de aquellos autos que tanto me maravillaban. Aguantaba el tipo como podía y, entonces, los lunes se convertían para mí en el auténtico día festivo de la semana. Me iba al escaparate y tardaba en elegir: podía ser un camión, o un Rolls o un tractor o un coche de la policía (americana, por supuesto). Y así, poco a poco, la colección fue creciendo y, por ahí, en algún lugar de mi casa, debe quedar todavía  alguno.

            Y aquel año los Reyes me regalaron la espada de oro y plata. Muchos años después, mi hijo Juan sentiría auténtica pasión por las espadas láser.
 

 

 

«EL PROCESO DE CREACIÓN»©

 
 

            Es el proceso de creación algo misterioso. Primero, la idea; luego, la empezamos a zarandear hasta que ya delante del ordenador formalizamos lo que apenas era un bosquejo. Por ejemplo, Almodóvar rueda su última película en Lanzarote donde todo, según sus propias declaraciones, surge a raíz de una foto. Es un misterio maravilloso éste de la imaginación y su utilidad está más que demostrada.

            Es decir, el proceso de creación es, por momentos, un refugio para huir y para escapar, verbigracia, de la ínclita Consejera de Educación, que, por falta de la misma, nos trata como nos trata y con un despotismo que ya quisiera uno que fuera “Ilustrado”; a lo más, es “lustrado”, como los bizcochos de Moya, y tampoco. O también dicho proceso creativo sirve para escaparnos de Pauli-no, que lleva la negación hasta en su propio nombre. Y como andan tan preocupados adjudicando dineros a la tele autonómica, a la futura guanchancha y a ese proyecto misterioso, diz los entendidos periodistas, llamado Septenio Canario, o algo así, del que todo el mundo habla, pero nadie sabe lo que es, digo que no tienen ganas de sentarse a negociar con los profesores: esas malas personas que han venido a este mundo y a esta región, perdón, nacionalidad, con el único fin de fastidiar a los niños y de aumentar el fracaso escolar.

            Por eso sostengo que es tan maravilloso el poder de la imaginación. Ahora mismo me voy a la Alemania del siglo XIX con Thomas Mann. ¿Qué les parece?
      

 

 

«MI MADRE HABLA DE UN MUNDO QUE YA NO EXISTE»©

 
 

            Mi madre habla de un mundo que ya no existe, pero es “su mundo”: las vivencias de su infancia en La Lechuza de San Mateo y en la Acequia Alta; de cuando estuvo en casa de su hermana Pino, en Vegueta; de las amistades de entonces; del Club Palace; del Mercado de Las Palmas y de la calle de la Pelota; de Cipriano, el zapatero, de Quelo, de Perico… Y lo curioso es que cada día nos sorprende con una anécdota nueva que no conocíamos. Y me asombra esta memoria del pasado: la tiene tan fresca que cuando nos cuenta algo parece revivirlo de nuevo. Y nos habla de gente que ya no está, que hace años que no están presentes y, precisamente por eso, están más presentes que nunca.

            Y, así, nuestros mayores son el eslabón de la cadena que nos une con el pasado, con un tipo de existencia que se ha quedado atrás y por eso sus casas representan la estabilidad y la seguridad emocionales. Son hogares invadidos de recuerdos. Y nosotros, los hijos y los nietos, y acaso los biznietos, con nuestra forma de ser, les hacemos recordar continuamente a los seres queridos que compartieron su vida con ellos. Un gesto, la forma de caminar, la risa, la sonrisa y tantas y tantas cosas hacen que “los otros” sigan estando vivos, aunque nosotros apenas nos percatemos de ello.

            En los momentos inmediatamente posteriores a la muerte de mi padre, donde deseaba que el tiempo volase rápidamente para así ir sellando la profunda huella, dice mi madre que cuando venía de misa abría siempre la pequeña industria de helados que mi padre montó en los bajos de la casa. Y allí, en soledad, lo llamaba con dolor, y con amor,  porque quería verlo por última vez. De niña siempre le dijeron que los muertos regresan al menos una vez para después despedirse definitivamente. Y ahora recuerdo que en aquellos días tristísimos, con los ayes de mi madre repartidos por la estancia solitaria,  percibí fuertemente que mi padre se encontraba justo enfrente de mi casa, sentado en uno de los parterres del Parque de La Paz. Me levanté rápidamente, me asomé a la ventana pero todo había sido un sueño que en mi mente se dibujaba real.

            Y todas las personas que ya no están con nosotros, sí lo están en la memoria de los que aún viven y por eso estoy convencido de que “los otros” siguen paseando por nuestras entrañables calles y se siguen saludando con los familiares y amigos de entonces. Y cualquier gesto de los descendientes representa el signo inequívoco de que aquí estamos siempre los mismos.

            Por eso digo que mi madre vive en un mundo que ya no existe.

 

 

«FRANCISCO J. GOURIÉ CASANOVA (III)»©

 
 

            Doña Balbina de Gourié, aun cuando ya había cambiado de estado civil, no dejó de ayudar a su padre en la gestión contable del negocio y, mientras sus amigas le insistían en que ahora “tenía una posición y que se debía a su marido y a su casa”,  de común acuerdo con moderno esposo, siguió colaborando con él.

            El mismo día que se le ocurrió la feliz idea de organizar una Tertulia Literaria de Mujeres, el médico le comunicó que estaba embarazada de unos dos meses y, entonces, doña Balbina se acordó de Madame Bovary. Al enterarse de tan grata noticia su marido, que en ese preciso momento se encontraba cuadrando las cuentas de EL ALMACÉN FRANCÉS, a fines de 1874, se dirigió rápidamente a la dirección de EL ÓMNIBUS con el fin de insertar una nota en la sección de Sociedad, muy popular entonces.

            Don Francisco y doña Balbina estaban de enhorabuena pues el nacimiento de su hijo coincidiría con acontecimientos muy significativos para Arucas. Así, en 1875 se terminaría, por fin, después de veintidós años, la carretera que la uniría para siempre  con la capital. Además, también sería el año de la inauguración del edificio del Ayuntamiento y ya se empezaba a hablar con fuerza de la creación de un Mercado Municipal, hecho que ocurriría unos siete años después, en 1882, siendo el segundo mercado de las islas orientales, después del de Las Palmas.

            Por otro lado, Don Francisco J. Gourié estaba encantado con el proyecto de futuro del lugar que había elegido para vivir y de su empuje económico en el norte de la isla. Ya se empezaba a insinuar, incluso, que Arucas dejara atrás la denominación de villa para sustituirla por el de ciudad, de acuerdo con la categoría que estaba adquiriendo, y se  dieron los primeros pasos para tal fin, que, como ustedes saben, se otorgaría en 1884. Don Francisco J. Gourié no hacía más que hablar entre sus amistades capitalinas del empuje de Arucas y logró, en numerosas ocasiones, que tales ilustres amistades visitaran la futura ciudad.

            Otrosí, no debemos dejar atrás la figura relevante de don Valeriano Machado Machado, natural de La Orotava, que siempre ejerció sobre su amigo una influencia extraordinariamente positiva. Era el tal don Valeriano médico de todos: a los ricos cobraba y, a los más pobres, “déjelo para más adelante”, les decía según cuentan  las crónicas. Estudió Medicina por imposición de su padre, pero lo que a él realmente le apasionaba eran las leyes, los códigos, que siempre intentaba introducir en cualquier conversación que se preciara. Así que también ejerció de Juez de Paz durante muchos años y fue apodado “Don Valeriano Salomón”, por sus sabias decisiones en cuestiones de heredamientos, regadíos y pleitos agrícolas (referidos, principalmente, a pequeños hurtos en fincas).

            En fin, en ese contexto de proyección de nuestra villa hacia un mañana de mayor prosperidad nacería el primer hijo varón de don Francisco y doña Balbina, al que bautizarían un domingo cuatro de agosto de 1875 imponiéndole el nombre de Adán Paul Florencio Gourié Hernández.
 

 

 

«EL HERMANO ANTONIO CALVO, OTRA VEZ»©

 
 

            De todos los Hermanos de La Salle que me dieron clase, recuerdo especialmente al Hermano Antonio Calvo, que, en diferentes cursos, nos enseñó Lengua, Literatura e Historia del Arte.

            Con él aprendimos, a través de distintas diapositivas, toda una novedad para nuestros adolescentes ojos en la década de los sesenta del siglo pasado, las diferentes manifestaciones artísticas que en la Historia han sido. Y aquellas imágenes, magistralmente comentadas, quedaron para siempre en nuestra memoria. Por eso, aunque hayan pasado muchos años, no nos resultan indiferentes: el poso que el Hermano Antonio Calvo dejó en la mayoría de nosotros se ha materializado con el paso del tiempo en la curiosidad constante.

            Y así, cuando entramos en algún museo o vemos algunos cuadros, nuestros ojos se detienen, miran, observan y escudriñan cualquier rincón de la imagen, y, a pesar de que no nos acordemos de la técnica, época o estilo, sí que no nos resulta indiferente.

            Al menos, por un instante, nuestros ojos se han detenido para mirar y eso, aunque para algunas personas parezca una nimiedad, se lo debemos a nuestro querido y recordado Hermano Antonio Calvo, que cuando explicaba Literatura captaba nuestra imaginación y…
 

 

 

«FRANCISCO J. GOURIÉ CASANOVA (II)»©

 
 

           Formalizaría su noviazgo don Francisco J. Gourié con doña Balbina Hernández un 12 de junio de 1871, en el Baile del Solsticio de Verano celebrado, como no podía ser de otro modo, en el Casino La Nueva Sociedad. El anuncio lo pronunciaría don Florencio Hernández, padre de la novia, en la cantina del Casino y, antes de que se reanudara la segunda parte del baile, la noticia ya había llegado hasta la misma casa del cura, a unos quinientos metros. Seis meses antes, don Valeriano Machado, el secretario,  lo había captado como socio, lo que no sólo dignificaba a la institución, y hasta le daba un toque de modernidad, sino que además la destacaba sobre las otras. Así, poco a poco, los viajes de don Francisco J.  a Arucas ganaron en frecuencia y ya no era raro el verlo en las procesiones de Semana Santa o en las Fiestas de Mayo.

            Según los informes que obran en nuestro poder, la boda se celebró un 20 de diciembre de 1873, siendo su padrino don Florencio Hernández y su madrina, y madre del novio, doña María de los Ángeles Casanova, que había llegado a nuestra isla un mes antes del enlace acompañada de su hijo mayor, Paul Marie Gourié Casanova. A la celebración, recién llegado de Londres, asistió Domingo Rivero González, el que con los años sería un poeta injustamente olvidado y al que no se rehabilitaría hasta mucho años después, en pleno siglo XX, cuando un profesor y poeta de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, don Eugenio Padorno, realizara un extraordinario trabajo de investigación sobre su vida y su obra. En fin, decíamos que Domingo Rivero sí asistió a la boda de su amiga de la infancia, a la que no había olvidado, pues siempre mantuvieron una cierta relación epistolar, a pesar de que Domingo había dejado nuestra ciudad a la edad de 11 años. Sobra decir que la boda constituyó un acontecimiento social que los periódicos de la época destacaron. El ágape tuvo lugar en La Nueva Sociedad, que fue engalanada con maravillosas telas procedentes de Marsella, y la comida estuvo a cargo de Valentine Gallimard, cocinero francés del Hotel Metropole. Por otro lado, hemos investigado por la ausencia del padre del novio, pero nos ha sido imposible confirmar este dato; si bien, casi todo apunta a la mala salud de don Paul Gourié en esas fechas.

            Desde el mismo instante en que don Francisco J. Gourié dijo “sí, quiero”, su acento marsellés se fue perdiendo paulatinamente y cuando exclamó, en la cantina del Casino, “¡más nada!” ante la pregunta del camarero, “¿algo más, don Francisco?”, la canariedad le había caído encima tan rápidamente como ahora ocurre con el desplazamiento del anticiclón de las Azores hacia el este. El viaje de novios, dicen las crónicas, se inició al día siguiente en un barco con dirección a Marsella y ya no regresarían hasta el 23 de febrero de 1874, en que fueron recibidos por familiares y amigos en el Muelle de Las Palmas. “Han regresado de su viaje de novios por Francia e Italia el afamado comerciante don Francisco J. Gourié Casanova y su señora esposa, doña Balbina de Gourié. Sean bienvenidos.”, decía una escueta nota en la gacetilla de sociedad de EL ÓMNIBUS.
 

 

 

«FRANCISCO J. GOURIÉ CASANOVA (I)»©

 
 

             Francisco J. Gourié Casanova fue un personaje significativo de nuestra ciudad durante el siglo XIX. Digamos desde un principio que su apellido no tiene nada que ver con la familia Gourié, afincada también en Arucas. Nació nuestro personaje un veintitrés de abril de 1850 en Marsella, siendo tercer hijo varón de Paul Gourié, acaudalado comerciante marsellés, especializado en telas, y María de los Ángeles Casanova, hija de un viticultor navarro-riojano.

            Francisco J. Gourié recaló en Gran Canaria un 12 de mayo de 1870 en un barco procedente de Barcelona y Cádiz,  recién cumplidos los veinte años, con el fin de abrir nuevos mercados, desconocidos hasta entonces, al negocio de su padre.

            A los cuatro meses exactos de pisar tierra canaria, la ciudad que vio no le gustó lo más mínimo,  abrió EL ALMACÉN FRANCÉS un 12 de septiembre,  en plena calle de Triana, que ya se consolidaba como arteria principal de la capital. Desde el primer momento, el establecimiento gozó de clientela de postín, y al mes de inaugurado toda la burguesía local había desfilado por allí. A pesar de todo, Francisco J. pretendía extender su negocio a las clases más populares y dicha pretensión no era otra más que poner en práctica uno de los tantos consejos comerciales que su padre le repetía hasta la saciedad: “en todos los sectores hay gente honrada; si les das facilidades, hijo, tendrás un cliente para toda la vida; y eso, en los tiempos que corren, es una garantía casi vitalicia.” Así que no dudó un instante y aplicó la máxima a su Almacén Francés y a los tres meses su fama, su honradez y las facilidades que otorgaba, abarcaron toda la isla.

            En las Navidades de ese año salió, por fin, de la capital con destino a nuestra ciudad, por invitación personal del secretario del Casino La Nueva Sociedad, al que fortuitamente había conocido no más bajar del velero que lo trajo de la lejana Francia. Valeriano Machado, que era el nombre del secretario, lo condujo en su calesa hasta el Hotel Metropole al verlo aguantando la intensa lluvia que cayó aquel doce de mayo. Y así nació una amistad que ya no se rompería nunca. Digamos que Francisco J. asistió al baile en La Nueva Sociedad y fue presentado a la flor y nata del pueblo, y, desde el primer momento, quedó prendado de Balbina Hernández Hernández, hermosa joven, poseedora de una discreta cultura general, amante de los escritores franceses y con una extraordinaria capacidad contable y matemática, heredada, sin duda alguna, de su padre, don Florencio Hernández Vélez, que regentaba el mayor negocio de ultramarinos de la comarca norte, ubicado en plena calle de León y Castillo, al ladito mismo del Ayuntamiento.

            Y quisiera hacer una parada en esta parte de la exposición para hacer notar lo siguiente: no sé cómo ningún investigador, ya sea local o nacional, o historiador, ha reparado en la figura de este personaje, que fue nombrado incluso Hijo Adoptivo. Todavía me pregunto que por qué nadie ha investigado en los archivos de la Biblioteca Municipal, en los de la Diócesis, en los del Museo Canario y en los de la Universidad de La Laguna. Es verdad que no fue una figura eminente, en el sentido político de la expresión,  pero sí muy significativa, por su labor social y cultural, llevada siempre con suma discreción. Gracias a don Francisco J. Gourié se editaron dos modestos libros de temática local: uno que trata de las distintas Sociedades Culturales y Recreativas que en este municipio han sido, con una detallada descripción de sus actividades y sus directivas; y otro sobre el comercio de la isla y su proyección en las postrimerías del siglo XIX.

            En fin, improbables lectores, y como no quiero cansarles, más adelante les iré proporcionando nuevos datos que obran en mi poder desde hace unos veinticinco o treinta años.

         

 

 

«LA VENA DE ATI-CC»©

 

 

            La calentura que se cogió el otro día el presidente del parlamento canario, el señor Castro Cordobez, durante el debate del estado de la región (estado de la nacionalidad, para el gobierno; ¡por cierto!: ¿los del PP también son nacionalistas?) no sólo fue de órdago sino que denota, por fin, el verdadero rostro de un pensamiento ¿político? que ha perdido el norte y que se toma las cosas a la tremenda en cuanto se le cuestiona su gestión y la confunde con un ataque personal. Ellos son Canarias y los demás, otra cosa. ATI-cc se ha escorado tanto a la derecha que ya sólo le queda reivindicar el franquismo de las posguerra. Cualquier día de estos, como siga así,  aparecerá don Paulino en la serie “Amar en tiempos revueltos” al ladito mismo de Don Senén, recordando aquellos tiempos en que se confundían la Iglesia y el Estado.

            La vena del presidente, a punto de salírsele del cuello, es la actitud histórica e histérica de un nacionalismo que no sabe a dónde va y que si ahora gobierna lo es por el apoyo de sus hermanos más cercanos, con otro deslenguado a la cabeza (calladito en estos últimos tiempos). Ambos representan lo que no debería ser.

            Lean, escuchen y comparen.

            Nunca imaginé que la situación llegara tan lejos. Y no comprendo cómo un señor es capaz de ponerlos como motos, les hace perder las formas, sonreír histéricamente o mostrar periódicos, como cualquier rabieta de un niño de la ESO. Deja mucho que desear el comportamiento de algunos parlamentarios.

            La perreta de ATI-cc es la perreta de quien se cree dueño de la finca, y resulta que  la están empezando a perder. Esta ATI-cc que nos desgobierna (miren los periódicos y verán los casos de corrupción) considera que Canarias es suya y sólo suya, y no tiene ni tendrá la suficiente entereza y categoría política para encajar las críticas. Cintura política sí tienen, pues cada día están más gordos, más envanecidos y más provocadores; mostrando  su complejo más añejo y rancio.

            ¡Qué tristeza da!

 

 

«RAFAEL AZCONA: SU PADRE Y EL MÍO»©

 
 

            Como ustedes bien saben, hace unos días nos dejó uno de nuestros mejores guionistas, Rafael Azcona, que dejó su huella indeleble en numerosas películas españolas; acaso, las mejores de los últimos tiempos. Y el otro día, viendo Informe Semanal, me llamó la atención cuando Azcona habló de su padre y vino a decir que, estando en su velatorio, en la madrugada, se produjeron momentos de risa que se mezclaron con el dolor.

            Y eso es precisamente lo que pasó en el duelo de mi padre y, quizás, en todos los velatorios. Antes, los muertos se velaban en las casas, y recuerdo que en el de mi padre, a eso de las dos o tres de la mañana, las risas, las anécdotas y los chascarrillos fueron llenando el silencio del zaguán y atajando el frío de la noche, y supuso un estado transitorio de alivio.

            Así somos. Lo que nos sucede a cada uno de nosotros le ocurre a otra mucha gente. Compartimos un comportamiento y unas emociones comunes que quizás se pierdan en los orígenes de la Humanidad. Y de esa manera unos eligen formas novelescas y, otros,  pictóricas o cinematográficas; y los demás, sencillamente, nos limitamos a contarlas a nuestros amigos. Pero todos, absolutamente todos, participamos de la misma fiesta de la vida. Ya sabemos que la existencia, como no podía ser de otro modo, incluye lo bueno y los momentos más duros. Hace tiempo comenté en este mismo espacio la sensación placentera de llevar a mis hijos al colegio, cuando empezaban a aprender los primeros números y las primeras letras, y la de sentir sus manos en las mías. Y esa sensación, tan común a otros tantos padres y abuelos, era como tocar el cielo.

            En fin, quiero decir que todos hacemos y sentimos lo mismo. Lo que ocurre es que ni siquiera somos conscientes de ello y hasta percibimos la levedad de sentirnos únicos. Y así se nos escapan los años.

 

 

 

«SÍ, LO CONFIESO: ME GUSTAN LAS TELENOVELAS»©

 
 

      Sí, lo siento, no lo puedo remediar: estoy enganchado a las telenovelas, es mi sino. Sí, ya sé que es una contradicción, pero qué le voy a hacer. Todos llevamos nuestras contradicciones pegadas a la espalda, a ver por qué este humilde escribidor no iba a tener las suyas.

      No me negarán ustedes que ver una telenovela no es una gozada. Por ejemplo, por mucho que se complique la trama, al final todo se arregla (y eso lo sabes desde el primer capítulo): los malos, al paredón (es un decir, claro) y los buenos, felices y a comer perdices. ¿Y qué me dicen de las mujeres? Todas guapísimas; hasta las malas son guapas a rabiar. Y ellos no se quedan atrás: metrosexuales al máximo. Tal vez no sean buenos actores, porque los hay que tienen la misma expresión para las alegrías y las penas; pero, qué quieren, son guapos los jodíos. Es verdad que hay machismo, pero, en fin, no todo iba a ser perfecto. ¿Y qué me dicen de los escenarios? Casas lujosas, chabolas de barrio, calles peligrosas y todos, absolutamente todos, sufriendo y hablando de amor. Incluso cuando están en la oficina, se aparcan los problemas de la empresa y, entonces, se vuelve a hablar de amor. ¡Eso sí es una maravilla! Y no quisiera entrar en detalles porque me imagino que ustedes tendrán sus telenovelas favoritas y no es el momento de discutir por gustos. Tampoco es tema de este artículo hablar del servicio doméstico: qué gente, qué chismorreo, qué eficacia, ¡qué simbiosis tan perfecta con sus patronos!

     Pero, lo confieso, a mí la telenovela que más me gusta es la que ahora ofrecen en la Televisión ATInómica sobre los amores de Paulino Rubio y Milagros Pi (3,1416), intitulada “SOY SORDO, ¿Y QUÉ?”. Ellos, que llevan una vida austera, están peleados con el mundo sin ser plenamente conscientes de ello (¿o sí?). Les montan una huelga en su latifundio, y miran para otro lado; y cómo adoran la conversación y el diálogo:

    --No me interesa lo que tienen que decir; salgan ahora mismito de mi casa –dicen que dijo Milagros Pi cuando tres sindicalistas aparecieron por allí, más que nada porque habían visto ropa tendida. Y lo gracioso de la serie es que ya sabemos cuándo será el final: en el 2011, coincidiendo con Una Odisea en el Espacio, que no sabemos bien a lo que se refiere, pero que es lo que pregona continuamente la publicidad institucional con dinero público. Y para esos que quieren más dinero, están preparando la incorporación de nuevos actores, tomando como referencia al cuerpo de guardia de los inspectores.

     -- No se me achicopalen –dicen que dijeron los sindicalistas en la asamblea de los miércoles—Hemos de insistir, mis queridos chamos: este es un matrimonio débil que lleva encima la crónica de una separación anunciada, pues ronda por los alrededores un niquito con bigote que no trae buenas intenciones y que dicen las malas lenguas que quiere irse para la metrópli, a la empresa privada de un amigo suyo de Valsequillo, pero afincado en los madriles desde hace mucho tiempo. En “petit-comité” anda el bigotudo despreciando su origen y dicen que dijo con arrogancia de chaqueta y corbata:

     --De Canarias, ni el polvo: será lo primero que diga cuando tome el rumbo definitivo de la capital del reino.

     Pues eso, que Marina Alarcón es una mujer de campeonato. ¿O no?


 

 

 

«DAKOTA DE LAS NIEVES Y ALABAMA DEL PINO»©

 
 

           Dakota y Alabama, como ustedes ya saben, son las hijas del terorense que vive en Iowa desde hace algún tiempo, el mismo que regaló a doña Hilaria unos chorizos  que por la tarde, en un mitin, provocó las lágrimas de cocodrilo de la candidata.

            Pero hoy vamos a hablar de sus hijas. Hemos podido contactar con ellas a través, cómo si no, de Internet y entre chateo y chateo hemos descubierto unas cuantas cosas: ambas dos son gemelas entre y para sí, y asisten a una Escuela de Secundaria donde realizan el equivalente en España al segundo de bachillerato; en cuanto a gustos musicales, prefieren el swing y el rag-time; piensan seguir con los estudios en una Universidad, pero aún no  tienen decidido dónde: si en la costa Este o en la costa Oeste. En cualquier caso, niegan que vayan a seguir cultivando mazorcas, como su padre, y cacahuetes, como su madre.

--Nosotras queremos seguir estudiando y lo que más ilusión nos hace es ir a conocer la tierra de nuestros padres. Aunque hemos visto muchas fotos de Los Llanos y de Teror, no es lo mismo. Esperamos, quizás, este verano pasarlo  “poray”.

            (Observen, inteligentes lectores, el “deje canario” de las americanitas: ya sólo falta que digan “haiga”; que sería la gran aportación canaria a la cultura yanqui).

            Dakota es la más habladora; en cambio, Alabama sopesa más lo que va a decir, es menos espontánea que su hermana. No tienen novio, que lo que aparece en las series juveniles de televisión pues que casi todo es verdad: “se les va el tiempo en maquinar ideas, en establecer relaciones de parejas, pero, aquí, la verdad, muy pocos son los que estudian y, sin embargo, van pasando de curso”.

            Sin embargo, lo que más sorprende a estas dos jovencitas es que su padre nunca les haya hecho gofio, a pesar de las mazorcas que rodean su vivienda, que es la que  sirvió de plató a Kevin Costner en la película “Campo de sueños”.

--No sé cómo se me ha pasado ese detalle: siempre hablo a mis hijas de las costumbres canarias --(¿canal 25?)--, pero del gofio no me he acordado en todos estos años; no sé lo que me ha pasado. ¿Es curioso, verdad?

--Ya lo creo, don Julián, ya lo creo; pero no le dé más importancia de la que tiene; al menos, a doña Hilaria le ha regalado unos chorizos al modo de Teror.

--Sí, sí, amigo, eso fue un puntazo. ¿Y usted quién me dijo que era?

--Verá, don Julián, somos de Arucasdigital, un periódico aruquense en la red. Nos hemos enterado que usted vivía en Iowa y aquí estamos.

--Bueno, bueno, ¿ustedes son republicanos o demócratas?

--Don Julián, que en España hay más partidos y esto es una monarquía.

--¡Ah, coño, es verdad! Se me había olvidado. He asumido tanto el espíritu americano que hace años que cambié el ron de Arucas por el Jack Daniels, y el bocadillo de tortilla por una hamburguesa, y me voy dando cuenta de que se me van olvidando las cosas: son muchos años, usted perdone…

--No se preocupe, don Julián, no se preocupe: eso es normal. Al menos, no se le ha olvidado el idioma.

--Pues la verdad es que no, pues todas las noches me leo algún capítulo de las memorias de Pancho Guerra y, además, tengo un libro de don Vicente, el que fuera cronista de mi pueblo, y que releo muchas veces. Pero aun así me dejo cosas atrás. Mi mujer, Nieves, siempre me lo dice, pero ya me estoy preocupando.

--Nada, don Julián, son gajes del oficio; seguro.

--Mis hijas dicen que cuando me equivoco mucho “lo chafo fleje”, expresión que los adolescentes de por aquí utilizan mucho. Y deben tener algo de razón, que ya la estoy chafando, fleje, ¿no cree, amigo?

--¡No, don Julián, seguro que no!

            Interrumpimos aquí bruscamente el artículo no porque haya pasado algo en la red, o porque toque ahora publicidad, no qué va, sino porque me ha salido un viaje de bloques. Hasta la próxima.

 

 

 

«MISCELÁNEA»©

 
 

            No es cierto que Marichalar, el ex, se haya hecho con la concesión de la cantina del Cine Viejo, ni que éste, años cerrado, abra sus puertas próximamente con la película Ben-Hur. También se ha descartado que vaya a presidir, honoríficamente, claro, la Sociedad Colombófila, pues para él las palomas son todas unas cagonas, ni que peregrine de Arucas a Teror: “con el Camino de Santiago tengo bastante”, dicen que dijo el insigne patricio.

            También estamos en condiciones de afirmar y de desmentir desde cualquier punto de vista o sitio de donde se mire que los carnavales locales se vayan a trasladar al verano, como sucede en Cuba. No, nada de eso. Mentira cochina, que ha circulado como un reguero de pólvora para desprestigiar a la Concejalía de Festejos. Para el año que viene, ya hay un lema: ¡¡No, no, no nos moverán!! Y es muy posible que Joan Baez actúe en la gala de la drag, que como ustedes ya saben, es la más reivindicativa de todas. La tal Joan, como se imaginan vuesas mercedes, es de Firgas, de los Báez de toda la vida; incluso hasta el nuevo alcalde es un primo lejano suyo.

            Tampoco es cierto que Darek, el ex de Antoñita la fantástica, es decir, Anita Obregón, la se Sylllicon Valley, se haya hecho con la concesión de la cantina del cine Rosales.

            Otrosí, estamos en condiciones de afirmar que el Mamotreto Feliz seguirá en su sitio por muchos años.

“¿Para qué quitarlo, para qué?
 ¿Para qué quitarlo?
 Si me dices que vuelva mañana
 a subirme en él”

es la nueva canción de la nueva murga de los nuevos carnavales. Pronto se convertirá en la canción del verano, pues sus intérpretes tienen mucha “¡¡¡energy!!!”.

            Y, por último, no es cierto que la Academia de La Guanchancha se vaya a ubicar en el colegio público Generalísimo, ni que las clases teóricas se vayan a impartir en la sede de las Escuelas Artísticas, ni que Yeya les vaya a dar clase de bailes canarios, ni que Manolo Pérez los ponga a cantar folías, ni que vayan a utilizar el barranco de Arucas para determinadas prácticas amatorias. Para ello, a los alumnos se les regalará una suscripción a CONVIVENCIA SEXUAL, a SER PADRES y a LIB, para que se animen y, al mismo tiempo, animen a la ciudadanía: “no somos una fuerza represora, ni multadora, ni abusadora” --(¿qué hiciste?)--, dicen que dijo unos de los jefes de escuadra y cartabón, que portaba bajo su brazo un ejemplar de INTERVIÚ y otro de ATALAYA.

              “Por eso, y muchas cosas más, ven a mi casa esta Navidad”, cantó Luis Aguilé en los años setenta en nuestra ciudad.
 

 

 

«OBAMA “Y” HILARIA »©

 
 

        Cuando Bill Clinton fue presi de todos nosotros, me refiero a esta parte del mundo mundial, tuvo su becaria, Mónica Lewinski, aquella joven que guardó el vestido durante meses sin lavar para presentarlo como prueba acusatoria de lo “pichafloja” que fue el tal “búfalo” Bill. Y me pregunto si ahora Hilaria (¡no suena igual Hillary que Hilaria!) tendrá un becario por ahí dispuesto a todo, o casi. Cuando la veo en televisión  no me resulta natural; quiero decir que su presencia parece obedecer a una pose donde a veces llora, a veces ríe, pero siempre dominando la situación, como cuando en la Casa Blanca preparaba hasta tres platos al mismo tiempo, mientras su marido se enfrascaba en los problemas del mundo. A mí me da que cuando Hilaria derramó unas lágrimas el otro día fue no fue por la emoción del momento, sino por la ingesta de varios chorizos de Teror en el almuerzo y, claro, ya por la tarde, cuando empiezan a repetir, ni con Almax Forte se alivia. (Si doña Hilaria hubiese tenido a mano un refresco de Agua Clipper de fresa, o un Royal Crown o un Nik de lima limón, se hubiera o hubiese aliviado enseguida, y hasta se hubiese desmelenado un poco: la mujer parece que siempre acaba de salir de la pelu, como para ir a una primera comunión o así). Dicen las crónicas que los dichosos chorizos se los regaló un terorense que recala en Iowa desde hace tiempo y que anda el hombre empeñado en promocionar lo nuestro: sus dos hijas se llaman Dakota de las Nieves, por la madre,  y Alabama del Pino, por el padre. ¡Eso es hacer patria canaria, sí, señor! Bueno, a lo que vamos: le falta un toque de sinceridad a la  ¿futura presidenta? que no termina de salir a la luz. Sí, ya sé que todo esto es muy subjetivo y que bla, bla, bla; pero no me negarán ustedes que otra vez los Clinton en el poder son ganas de fastidiar la pavana (¿para una Infanta Difunta?)

            Yo, qué quieren, prefiero a Obama (por cierto, qué nombre tan raro tiene este muchacho; ¿cuál es el equivalente en castellano?): gente nueva, savia nueva, con renovados aires. Y no como aquí que siempre mandan Los Mismos (¡¡Tenerife tiene seguro de sol!!) y no hay manera de que cambie el  Hit-Parade de los políticos: siempre los mismos, con la misma cantinela y las mismas canciones; sólo faltan José María Iñigo, Uribarri y Fradejas para que saquen del baúl “Aplauso” y lo emitan en la Canaria, que es como es y como debe ser: los sábados por la tarde, antes de ir a la disco, como para ir preparando el cuerpo.

            En fin, amigos lectores, el único que habla de futuro es Obama; los demás andan  quizás rescatando un ayer tan lejano o adoptando un victimismo decimonónico. Como ven, ambos motivos procedentes de pasado.
 

 

 

«CUESTIÓN DE ESPACIO»©

 
 

           De todos es sabido que el espacio es fundamental en la construcción de un texto literario pues forma parte de la intriga y, sobre todo, conforma el carácter de los personajes.

       Y esa cuestión de espacio es un elemento al que nos hemos ido acostumbrando sin tener en cuenta del todo que en ocasiones, quizás en demasiadas, limita nuestras posibilidades. Quiero decir que con un espacio relativamente amplio trabajamos y rendimos mejor, solemos estar más relajados y la relación con los que nos rodean se hace más llevadera. Influyen los colores, la luminosidad, la ventilación; en definitiva, lo que solemos denominar como ambiente. Pero cuando el espacio se va estrechando las cosas cambian. Por ejemplo, las islas; por ejemplo, la nuestra: las colas con las que nos encontramos a diario en la carretera denota que el espacio está más disputado que nunca; aunque, a veces, hemos de reconocer que al espacio se une otro elemento demasiado común en el ser humano, como es el de mirar con morbo el accidente que se acaba de producir en nuestro trayecto. Es entonces cuando la cola adquiere límites insospechados pues casi todos se empeñan en mirar, en escudriñar, en interpretar, en ver cómo ha quedado el coche, cuando no en tratar de ver cómo han quedado los heridos, queriendo hacer notar que los que miran están en este lado de la frontera, del barranco o del río. Nunca imaginé que el espacio y la morbosidad fueran juntos en el acontecer diario. Otro aspecto más de esta sociedad sorda, que grita cada día más y que va creciendo en hipocresía: cariño, mi amor, corazón mío, querido… y en cuanto das la vuelta a la esquina o cierras la puerta del despacho: zoquete, subnormal, idiota, imbécil, bobilín…

      Bueno, y como me he liado, por favor, inteligentes lectores, saquen ustedes sus propias conclusiones y acaben el artículo. Gracias.


 

 

 

«"ZIMPLONES"»©

 
 

            Ya lo han oído. Zapatero ha prometido, si sale elegido, devolvernos 400 euros por no sé qué superávit de la hacienda del Estado. Y EsperanZa Aguirre ha tenido que envainarse su mala gestión y su falsa denuncia a los médicos del Severo Ochoa en Madrid.

            Hay un dicho de todos conocidos que dice que “por la boca muere el peZ” y los ejemplos arriba reseñados son claros. Denotan una falta de ser, de saber estar, (¿de falta ignorancia?) que quedamos poco menos que traspuestos. El PreZidente ofrece sus propuestas con condiciones, y ni siquiera se pone colorado. Si resulta que ha habido superávit, que lo devuelva y ya está que para eso es nuestro. Y la preZidenta, con esa expresión inmutable que la condena ante el dolor y ante la alegría (quiero decir su inexpresividad y su frialdad: es de ese tipo de personas que nunca muestran alegría, ni tristeZa tampoco) mira para otro lado “porque es bueno que se aclaren las cosas”; después de haber mancillado el prestigio y el trabajo de unos doctores que no han cometido ningún delito.

            Ante tanta caradura, nos queda la paciencia. No es de recibo que algunos políticos piensen que los demás somos unos bobos que nos creemos lo que nos dicen. No estaría nada mal que nos trataran como personas que pensamos, como personas dotadas de criterio y de razonamiento y que sabemos discernir la paja del grano.

            Pero no es así: disfrutamos de unos políticos que se sienten superiores, que se sienten inquisidores, portadores de dogmas y con una fe ciega en la infalibilidad de sus afirmaciones de cara a la galería mediática. Como el Papa, vamos; como el Papa.
 

PD: Al acabar este artículo, leo en la prensa que el PZOE promete recortar el IVA de los condones y las compresas. ¡TristeZa, eso, tristeZa!

 

 

 

«ES CLASE»©

 
 

      Mi tía Ana, cuando quería indicar que alguien era muy importante, decía algo así como “pues igual que en el ejército, es clase”. Y esa palabra, en el lejano recuerdo de mi infancia, se transformaba en alguien relevante. Igual me sucedió cuando vi que los guardias municipales de mi niñez eran “policías municipales”; entonces también imaginé que eran esenciales.

      Sin embargo, he perdido esa sensación. En los últimos años nos han querido uniformar en las diferencias: los obreros y trabajadores son “productores”; “el tejido empresarial” se refiere a las empresas; los “maestros” y “profesores” son enseñantes; “el personal médico” abarca varias profesiones, “los agentes sociales” son, entre otros, los sindicatos; “los actores internaciones” son los países, etc. Y creo que si en determinadas situaciones hay diferencias, ellas de por sí, no son ni buenas ni malas. Son diferencias y, gracias a ellas, la vida adquiere un mayor sentido. No se puede uniformar lo que no es necesario. Si unos son “maestros” (¡hermosa palabra!) pues lo son y ya está. Si otros son “catedráticos” pues lo son y ya está. Y si aquel de allí es médico y el otro enfermero pues así seguirá siendo. Y en esas diferencias vamos conformando esta sociedad y esta realidad.

      Por eso no soporto a los que nos hacen ver que el único problema de este país es el Rey y su vida privada o Sarkozy con su espléndida pareja. Y así tarde tras tarde. Y tampoco aguanto a los que juegan con los sentimientos de las personas ofreciéndolos en pequeñas dosis televisivas para alimentar un morbo ramplón donde la publicidad es lo único que les interesa, aunque digan una y mil veces que el objetivo es cantar, o bailar, o interpretar, o sabe Dios qué. Ese deseo de uniformidad en el ocio es el perfecto caldo de cultivo de la ignorancia.

      Por eso, Rajoy no tiene “clase” y Gallardón, ¿sí? Por eso Esperanza lo tiene todo, menos esperanza. Por eso, ZP debería ir a “clase” para que aumente su comprensión lectora y se quite la caspa que lleva encima. Y le debería acompañar su ministra de Educación, y que no se olvide del móvil, porfa. Por eso, las radios episcopales deberían mentir menos (¿es la mentira un pecado?) y argumentar más. Y los demás medios de comunicación intentar encontrar el camino de la objetividad y no despreciar al inteligente oyente, lector o televidente.

      Ya no hay “clase”: la hemos abandonado en El Baúl de los Recuerdos de Karina. Ahora la moda es el insulto y la falta de respeto: ¿Argumentos? ¿Para qué? Ya nadie quiere pensar. ¿Qué es eso, Narciso?
 

 

 

«ATMÓSFERA DENSA»©

 
 

            Leo en el periódico que el dueño del coche Audi A8, con el que atropelló y mató a un joven ciclista, ha presentado una denuncia a la familia de éste con el fin de que le paguen los desperfectos que el joven le ocasionó en su maravillosa máquina de matar (ya ven, de “matar” a “motor” apenas hay unas vocales fronterizas). También observo, en las páginas de Economía, que el primer ministro británico, Gordon Brown, que no sé si es gordo y marrón, ha dicho que “el FMI debe controlar los flujos financieros del mundo”.

            Aunque parezca mentira (me pongo colorado cuando me miras), la segunda noticia resulta mucho más esclarecedora que la primera, a saber: “FMI” es el Fondo Monetario Internacional; “mundo” es mundo y “controlar”, controlar; “financieros” es relativo al dinero y “flujo”, movimiento. ¿O no? Es evidente.

            Lo que resulta extrañamente conmovedor es que el propietario de ese cochazo, con el que sesgó una vida en ciernes, denuncie a la familia del joven. De verdad que esa noticia sí que no la entiendo, a pesar de entender y conocer el significado de las palabras de la misma. El chófer, que parece ser que iba bebido y a más de cien kilómetros por hora, debe ser una persona equilibradísima y consciente de sus derechos en esta sociedad de principios de siglo. Quizás lo que no sepa este buen hombre es que también junto con la palabra “derechos” va otra no menos significativa: “deberes”; pero eso en la sociedad actual queda cada vez más lejos. Hoy para casi todo hay una excepción: todo tiene una vuelta de tuerca y, a pesar de las leyes, todo se vuelve a reinterpretar de nuevo, separando y difuminando los campos “derechos” y “deberes”.

            Otrosí, todavía no estamos en campaña electoral y ya, en plena cuesta de enero, los grandes partidos están haciendo extraordinarios alardes de propuestas novedosas, sobre todo, las de carácter económico (debe ser por lo de la dichosa cuesta). Quiero decir, improbables lectores, lo que ustedes ya saben: vamos a tener una campaña que va a durar más de dos meses antes de que depositemos el voto en las urnas. Nos espera un aluvión de propuestas, protestas, frases más o menos imaginativas “y aunque ayer te insulté, estoy dispuesto a ponerme un tanga y a acostarme contigo los próximos cuatro años” y a ti te encontré en la calle. ¡Ay qué ver cómo esta gente se preocupar tanto por nosotros! ¡Somos unos desagradecidos porque ni siquiera nos habíamos dado cuenta!

            Por eso digo lo de la atmósfera densa.

 

 

«EL GOLPE SURREALISTA (I)»©

 
 

         El día en que Pepe Lampón entró en el bar de la Reina Mora y pidió un ron de Arucas con acento peninsular, medio cafetín quedó en silencio; el otro medio, enfrascado en las partidas de dominó y cartas, ni llegó a enterarse. Aquella pronunciación afilada, vallisoletana, castellana y mesetaria resultó tan novedosa que los lugareños se percataron entonces de su hablar pastoso, casi como el de los conejeros y, por supuesto, sin el tono cantarín de los palmeros, tremendamente rítmico y armonioso.

      Pepe Lampón, después de tomarse el fuerte y puro ron de caña local, casóse con Remedios Sosa, la de Saturninita, la única chilena que hubo en toda Gran Canaria durante mucho tiempo y que trabajó de soltera en una fábrica de pestañas para muñecas en Guanarteme, muchos antes de que las multinacionales del juguete encargaran las dichas pestañas a países negreros, aunque fueran de la raza amarilla. Tuvieron dos hijos: Alfonsina y Pepe Manolo. Alfonsina estudió Cultura General y cosía para la calle: hacía unas bragas para señoras con los sacos de azúcar procedentes de Cuba que eran una maravilla y unas chaquetillas cortas de salir que parecían compradas en cá Paquito Sarmiento. En cambio, Pepe Manolo era más juerguista, con menos asiento y con el tiempo sería muy conocido en los bares de la zona y en las cantinas de las sociedades colombófilas, especializadas en botellines, manises y chochos, pues su afición desmedida por las palomas traspasaba cualquier límite. Y era tanta su pasión que fue apodado “el palomo”; cosa que a él no le molestaba lo más mínimo; incluso lo lucía con orgullo.

     Así que Pepe Lampón nacionalizóse canario a través de sus hijos sin apenas enterarse. Pero, en realidad, Pepe no era español:¡¡era norteamericano!! Pues de Pepe Lampón a Peter Kennedy, su nombre real, sólo hay un paso: era espía de la CIA e investigaba los primeros grupúsculos independentistas que comenzaban a asentarse en Gran Canaria y, más que nada, en la zona de Arucas, tierra del caudillo Doramas, en la que celebraban sus reuniones en la Cueva del Cisco, famosa cueva de nuestra infancia donde Blas le birló a Domingo por un puñado de estampas de futbolistas una navaja maravillosa, prometiéndole el primero que en la mencionada cueva había toda una “partosa” de cromos.

     Los supuestos independentistas que la CIA investigaba para el gobierno español eran los siguientes: Rafaelito, el mentiroso; Isidrín,el barbero, y Antoñito, el de las cañas; que siempre andaban ellos juntos en juergas, partidas de dominó y bromas constantes: ni ellos mismos sabían que eran independentistas, ni siquiera conocían la palabra. Pero, en realidad, Rafaelito ¡¡¡era norteamericano!!! Su verdadero nombre era John Kennedy y trabajaba para el FBI, desde el que investigaba a agentes dobles que se hacían pasar por agentes de la CIA. Como se aprecia, de Rafaelito a John Kennedy sólo hay un paso. Isidrín, el barbero, tampoco era canario, a pesar del hablar pastoso y de pronunciar muchas veces “haiga”; no, en realidad Isidrín ¡¡¡era norteamericano!!! En realidad se llamaba George Kennedy (fíjense que de Isidrín a Goerge Kennedy sólo hay un paso) y trabajaba para la Policía Federal del Estado de Nueva York, desde el que investigaba a supuestos agentes, bien de la CIA bien del FBI que se hacían pasar por independentistas de Cubillo, que a través de la radio emitía desde Argel. Por último, Antoñito el de las cañas no era ni acequero ni caminero ni guardia-palo ni nada: ¡¡¡era norteamericano!!! Respondía al nombre de Lindon Kennedy Jr. y de ahí a Antoñito sólo hay un paso, como su propio nombre indica. Trabajaba para la ASCB, Agencia Secreta de la Casa Blanca, especializada en investigar a agentes bien de la CIA, bien del FBI, bien de las Policía Federal del Estado de Nueva York, desde el que acechaba a los supuestos independentistas canariones y chicharreros; si bien, los más extremistas eran los conejeros, que son como son, es decir, ¡¡¡también norteamericanos!!!
 

 

 

«UNA NUEVA PROFESIÓN»©

 
 

      Pepe Juan Salamanca Lombardo, recién acabado de comprarse un haiga, descendiente directo de Fernando Guanarteme como bien señalan sus apellidos, estaba pensado que lo mejor era cambiar. La situación ya no se sostenía: o le daba un giro radical a su vida, dejando atrás evaluaciones, claustros, partes de incidencia y de guardia, basura logsiana y demás zarandajas, o si no tendría que aguantar los próximos años hasta la jubilación y, al mismo tiempo, deseando que en el  ínterin se le concediera alguno de esos sexenios con los que la señora Consejera de Educación del nacionalista gobierno quiere obsequiar a los profesores en este nuevo año; vamos, en una palabra, que deseaba con vehemencia Progresar Adecuadamente.

            Llevaba ensimismado Pepe Juan en ese dilema durante los últimos meses y cada vez más le dolía la cabeza y no precisamente por aquel balonazo que recibió en su infancia en la calle de Los López; incluso se  estaba poniendo tan nervioso que comenzaba a tener tics desconocidos para él hasta entonces y seriamente llegó a pensar que lo perseguían por las calles adoquinadas de nuestro municipio la noche de fin de año, a pesar de ir camuflado, mayormente por el frío que reinó. Su médico de cabecera le aconsejó una pequeña baja, pero como le dio vergüenza por si acaso la consejera lo ponía a sueldo base  intentó aguantar. Cuando le empezó a doler la espalda, como siempre cada año un par de veces y justo con los cambios de estación, se aguantó todo lo que pudo: tiró del power point  y de las transparencias y mandó la tiza al carajo; de tanto escribir y de tanto borrar, de tanto subir y bajar el brazo, el dolor comenzaba a ser insoportable.

            Pero ya este curso se le está haciendo cuesta arriba y ha encontrado la solución. Y no se crean ustedes que es dedicarse a escribir, qué va, eso es la leche y hay que emplear muchas horas, consultar el María Moliner y a don Fernando Lázaro Carreter para que después lo lean tres o cuatro gatos, qué va mi niño, qué va. Por fin encontró la solución a todos sus problemas: se haría CONTERTULIO radiofónico o TERTULIANO: leer la prensa, interpretar entre líneas, preguntar y escuchar con atención, sacudir y halagar a unos y a otros, más que nada para que se note la moderación y el respeto por encima de todo, ser discreto, y convencer que votará por todos ellos y a cobrar “una pastita”. De momento ha empezado en una nueva emisora, Radio Panchito Rebelde Güey, a medio camino entre el Módulo Femenino del internado de La Laboral y el barranco Guiniguada, que sólo emite en internet fuera del horario infantil, con el patrocinio del Trío Zapatista, expertos palmeros en el engolamiento de la voz cuyo precursor fue un tal Luis Morera, palmero también, que ahora canta boleros engolados a módicos precios junto a Chago Melián, el alargador de canciones; y está pendiente de dos propuestas más: Radio Doramas Municipal, que emite desde Rincón Caliente, y  Gran Guanche Radio Vecinal, desde la faldas de la Montaña de Riquiánez, ambas dos nacionalistas pero con pequeños matices interpretativos y participativos. Y también tiene una propuesta en firme de una emisora de televisión local, Tele Rotonda, cuyo nombre obedece a que nuestro municipio en los últimos tiempos ha avanzado “rotondamente”. “Bueno”, se dijo, “para empezar no está nada mal; si me llegara a contratar CST, Casa Socorro Televisión, especializada en la Familia Real Guanche y de los Menceyes de Tenerife, y en las telenovelas y en los documentales que todo el mundo dice ver, sería ya un puntazo de c…”

            Anda haciendo cábalas ante las posibles propuestas de las grandes cadenas, que ya lo empiezan a conocer. Incluso lo han llamado de Harvard para que dé una lección magistral sobre cómo aparcar en Arucas y no morir en el intento sin pagar o bien una multa o bien el impuesto revolucionario; y también desde Cambridge estaban interesados en contar con su opinión sobre otro tema trascendental: el Centro Comercial EL MERCADO y la pérdida de los inmuebles públicos en manos privadas y neocons privatizadores y Mamotretos Rompedores;  pero eso lo vamos a dejar para la próxima evaluación.

            En fin, que la idea de cambiar de trabajo comenzaba a dar sus frutos. Lo malo es que después  despertó de la siesta: tenía que explicar el tema de España en la poesía del siglo XX y corregir los ejercicios de Comprensión Lectora y las recuperaciones de las recuperaciones, con el fin de que sus alumnos superarán el bajo nivel de lectura en el que se encontraba el país. País Canario, of course, “donde los haiga”.
      

 

«EL ASOMBRO INFANTIL»©

 
 

            Adquieren un tono melancólico y húmedo los días grises en este invierno de principios de siglo y sus manos, en el teclado, van quedándose frías al mismo tiempo que una lágrima (¿furtiva?) de enero celebra su penúltimo paseo; ahora que el tiempo se le escapa en este principio de año (¡cuán rápido va esto!) ha encontrado en su maleta de trabajo  las candorosas cartas de sus hijos a los Reyes Magos.

            Y ello le ha hecho sentir una vez más los pies en el suelo, al borde mismo de la felicidad: el asombro infantil de años atrás muda su expresión; es más, ya en su casa las voces infantiles empiezan a desvanecerse imperceptible e irremediablemente, inevitable consecuencia del crecimiento de ellos y del envejecimiento de él. El inexorable paso del tiempo “no hará cambio en su mudanza”, como dijera Garcilaso. Y así, metido en este inevitable círculo vital, comprende que cada año que se acumula sobre su cuerpo va ocupando otro eslabón más en la cadena, adelantando un puesto más en la parrilla de salida. Salimos al nacer y salimos al morir. Y si él  representa  el futuro ante la visión infantil, al mismo tiempo es el pasado con respecto a sus progenitores.

            Esas cartas que le acompañan siempre (la maleta se renueva cada año, pero esos infantiles escritos redactados desde la más inocente imaginación permanecen) vienen a expresar que ellos están cerca, a su lado, junto a él, y le sirven para afrontar cada momento de su vida. Cree que el azar no existe: si se ha encontrado ahora con las olvidadas cartas se debe a la nubosidad melancólica en este instante de su existencia. Y mientras las relee el tiempo se ha detenido: la imaginación ha volado por encima de las nubes, ansiosa de luz,  con el deseo de  retener para siempre en su memoria la sonrisa de ellos, antes de convertirse en  recuerdo y nostalgia.

            Por eso los días grises provocan una mirada distinta de la realidad: el momento mágico del asombro infantil que nadie debería perderse.
    

 

 
 

«¿CUÁNDO SE ABRE EL CENTRO COMERCIAL?»
(Facsímil fotostático encontrado
la Noche de Reyes en el parque de San Juan
y que damos a conocer en EL SOL DE VISVIQUE)  ©

 
 

  No es cierto que la Emisora Municipal vaya a poner en marcha un concurso titulado “¿Cuándo se abre el centro Comercial?” ni que los premios vayan a ser cuantiosos, en función de las empresas que allí piensan erradicarse. Tampoco es cierto que el programa, que se emitiría en hora de máxima audiencia, se vuelva a repetir por las noches, fuera del horario infantil, por supuestísmo, pues tenemos entendido que algunos participantes mayormente disponen de una lengua viperina y podrían soltar algún que otro improperio.

  Es decir, que estamos en disposición de desmentir que el dichoso concurso no se emitirá; si bien hemos tenido acceso a algunas de sus condiciones internas. Así, no podrá participar ningún miembro de la oposición municipal ni ninguno de sus familiares; tampoco podría hacerlo Marisol Collado, mujer inteligente y de verbo fácil, como el de don Fernando. Tampoco podrá hacerlo ese medio de comunicación que nadie nombra y que nadie lee, pero del que todos se aprovechan. Sí pueden participar los acólitos del régimen, los alcohólicos, los “sí, bwana”, los que se dejan engañar por las palabras huecas y hueras, los enfáticos y los que dan el tono intelectual y grave a lo que no lo tiene. Nadie podrá esconderse bajo un seudónimo ni bajo el felpudo, ni dentro de los armarios. Luego viene, según el informe que tenemos delante, una parte borrosa que no logramos descifrar debido a la mala calidad del facsímil, pero dice algo de beneficios de publicidad o así. También nos hemos podido enterar que ningún constructor del Triángulo de Las Bermudas podrá aprovecharse del concurso, a no ser que libremente y sin coste alguno para las arcas municipales logre eliminar el Mamotreto Ascensoril, o bien camuflarlo con piedra de Arucas y no de Vietnam, como hacen ya algunas instituciones. Además, el partido nacionalista que rige las ondas radiofónicas propondrá un programa sustituto donde la quiromancia, las cartas, el horóscopo, los recuerdos del ayer, las canciones del ayer, las anécdotas del ayer, cómo se ligaba ayer, y cómo era Arucas ayer serán los temas fundamentales, con el fin de fomentar la Participación Ciudadana por encima de todo. Y tan por encima que NUNCA la hemos visto. ¡Ños, la participación está a 0´99€!

  Pedimos disculpas a nuestros lectores porque hemos intentado ponernos en contacto con la Emisora Municipal, que es Emisora pero no Municipal, pues en los últimos tiempos ha estado mayormente silenciada por aquellos que nos han gobernado, los de centro, los de izquierda y los medio pensionistas, que miren por donde, todos tienen su parte alícuota en el proceso, pero nos ha sido imposible: en cuanto nos identificábamos, nos confundían con argentinos y respondían que no compraban nada y nos colgaban. De todas formas, si consiguiéramos alguna información relevante EL SOL DE VISVIQUE se las proporcionaría inmediatamente. Pero mucho nos tememos que va a ser que no. Por último, una pregunta: ¿Es el viejo Mercado que levantaron nuestros antepasados propiedad municipal?
(Por la transcripción, JUANITO CASO)

    

 

 
 

«IGUALMENTE»  ©

 
 

       Tengo para mí que la palabra más pronunciada en estas fiestas navideñas es la que encabeza este artículo. ¡Dios mío! Todos los años lo mismo: las fiestas estas son “entrañables” y “tristes”; “felicidades” va pareja con “igualmente” y un “¡que tengas muchos reyes!” es respondido con el inevitable “¡son tres!, ¿no?”

     Y todo ello va acompañado de los ingredientes consabidos: los villancicos, que tienen el poder de renovarse cada año; y no como nosotros, que cada año que pasa nos renovamos menos. Bueno, bueno, es un decir: mientras sigamos en este mundo, estamos girando junto con él. Lo que sí he echado en falta son las tarjetas de navidad, que siempre evocaban momentos bucólicos donde la felicidad se reflejaba en la gama de colores. Ahora las hemos ido sustituyendo por mensajes telefónicos más o menos “guarrindongos”, sobre todo, los de final de año. En fin, las costumbres cambian y sin ser apenas conscientes vamos almacenando en nuestra memoria las ya desaparecidas. De todas maneras, las tarjetas no nos hubiesen llegado a tiempo porque hay que ver cómo está Correos: lento, lento y lento. Todavía estoy esperando unos recibos del verano que nunca han llegado a mi casa, aquí a un kilómetro del casco. Bueno, tampoco han llegado las máquinas para asfaltar la calle donde vivo, que es una calle pequeñita, y que lleva así más de trece años. Hombre, claro, aquí hay pocos votos y ya se sabe. En fin, que estoy mezclando los asuntos.

Pues eso, a lo que vamos: “igualmente” les deseo lo mejor para este recién estrenado 2008.
    

 

 

«LA SEGUNDA MUERTE DE FRANCO»  ©

 
 

            El jueves 13 de diciembre de 2007 volvió a morir Franco otra vez un 20 de noviembre de 1975 en la serie televisiva CUÉNTAME CÓMO PASÓ. Y nos hemos vuelto a enterar por el mismo medio de comunicación que entonces dio la noticia: TVE.

             En realidad lo que quisiera decir a mis improbables 13 lectores (por cierto, el otro día Loly, la madre de Eduardo, la hija de Luciano y de Loly, me dijo que ella era la lectora número trece, que la apuntara; y ayer, mi amigo Manolo, el de Pancho Javier, me dijo que él era el catorce) es que después de treinta años de democracia no sé si hemos avanzado lo suficiente. Y quisiera referirme al campo de la Educación. Lo que el informe PISA ha dicho sobre la enseñanza que por aquí impartimos (bueno, “aquí” quiere decir la Península, porque nuestra magnífica Consejería no participó “porque nadie va a venir de afuera a decirnos cómo están nuestros alumnos”, Milagros Luis dixit; sólo ha faltado que le eche la culpa a Madrid, tic tan característico de los nacionalistas; y la Consejera de educación andaluza ha dicho que el fracaso en su comunidad se debe “al atraso histórico”, como si no llevaran en el poder un cuarto de siglo) está totalmente a tono con la realidad del país: nuestros políticos en el Congreso se portan igual que los alumnos de Secundaria en clase de lengua, por poner un ejemplo: hablan, no respetan el turno de palabra, mienten (para huir de la quema) e insultan cuando alguien disfruta del sagrado uso de la palabra. No estaría nada mal que el Rey fuera de vez en cuando por allí y les dijera aquello de “Pero, ¿por qué no te callas?”. Y se lo repitiera uno a uno, despacito y clarito también, para que le salieran los colores; ahora que los podemos apreciar. No se puede seguir así: degradando lo que muchos deseaban alcanzar y por la que entregaron su vida. Y no se puede vulgarizar todo.

            En fin, que Franco ha muerto por segunda vez  y buena parte de este país no es capaz de superar el analfabetismo funcional al que vamos encaminados; otros lo llamarán una “ciudadanía embotada”. Pero algo hemos aprendido: a echar balones fuera sin ponernos colorados ni nada. Y esto quiere decir lo que ustedes ya saben, mis inteligentes lectores: “yo ocupo el cargo público pero a mí que me registren”. Y yo aquí, solito, esperando con vehemencia el retorno de Tina Turner para escucharla cantar  Proud Mary.

            Pues eso: que no sé lo que me digo, ni lo que escribo. ¿O sí?

 

 

«AQUEL DÍA»  ©

 
 

            El día en que Pepe Almeida no llegó a Agaete con su moto, donde lo esperábamos para almorzar, después de haber cantado al Patrono Santiago en Gáldar la Polka del Conejo (una mujer muy formal, compró un conejo barato y al pasar por el fielato lo escondió en el delantal), fue porque dio a parar con sus huesos ( y nunca mejor dicho) en el Hospital del Pino, donde le pusieron un hierro desde la cadera hasta la rodilla y que ya no se quitaría en los siguientes veinticinco años.

           En aquellos jóvenes años, alegres y despreocupados del todo, éramos la esencia viva de la juventud. Y ahora al mirarnos al espejo, donde todos los días nos decimos adiós, como dijo Ramón Gómez de la Serna, seguimos sintiendo esa juventud en nuestro interior. Sí, ya sé que un poco matizada, pero no me negarán ustedes que en el fondo todos nos sentimos jóvenes, aunque caminemos lentamente, aunque tardemos más en hacer las cosas que antaño, aunque apenas salgamos por las noches y ya ni siquiera vayamos al cine. Esto de la existencia realmente es un misterio. Cuando murió el cantante Carlos Cano, un amigo suyo dijo que había mejorado al final pero después añadió: sí, es la mejoría de la muerte. Y algo debe haber que cuando más débiles estamos, hay una fuerza interna, una eterna juventud, que nos hace creer que de ésta saldremos adelante. Y mi tío Evaristo, zapatero él en Las Palmas, en sus momentos finales era cuando más ilusión tenía en regresar a su taller, para plasmar nuevas ideas en aquellos zapatos de verano que inventaba con verdadera maestría y vendía luego a los turistas en el Parque de Santa Catalina.

            Pero la vida es la vida y el destino tiene su final. Bueno, yo sólo quería contar una anécdota de nuestros años mozos, y me he ido por otro camino. Debe ser la melancolía de estos días grises.

 

 

«MADRID. 1981»  ©

 
 

            El día en que yo le llevé dos bombas a mi amigo Domingo Sarmiento, cuando realizábamos la mili en Madrid, cerca de TVE, lo recuerdo con cierta nitidez. Sí, sí, no exagero: ¡dos bombas dos! las l