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PUNTO DE VISTA
Por JUAN
FERRERA GIL |
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«SOBRE INTERPRETACIONES»© |
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Esto de escribir, o mejor, de hilvanar palabras unas detrás de
otras, resulta realmente una aventura maravillosa. Y no menos
maravilloso es el lector o lectora que se sienta frente al
ordenador y se dispone a adentrarse en un mundo más o menos
conocido. Lo digo porque un mismo texto tiene tantas
interpretaciones posibles e individuales como lectores pueda
tener. Y realmente es algo que me llama la atención. Pero hasta
aquí, improbables lectores, como habrán podido comprobar, no les
estoy diciendo nada nuevo.
Pero, qué quieren, me
sorprende que la gente crea que tal o cual personaje existió
realmente; que lo que cuento en algún momento realmente ocurrió
o que diga que las telenovelas me gustan y nadie capte la ironía
(bueno, en este caso, quizás sea más por incapacidad del
escribidor) o que lo que expreso siempre es mi opinión personal
cuando no la de un personaje ficticio. En fin, cada uno es cada
uno; y eso no se puede cambiar. Recuerdo que una vez le dejé un
texto a un compañero especializado en Geografía e Historia y yo
estaba empeñado en que viera la trama del relato, pero él, con
toda la razón, con toda su razón, me hizo aportaciones
geográficas erróneas del trabajo presentado, y que yo ni
siquiera apenas había tenido en cuenta en el tratamiento de la
historia. Por eso digo que cada uno ve lo que quiere ver, y lo
lleva a su esfera personal. Y, como habrán averiguado, me
refiero a aquellos textos que intentan mostrar interioridades o
que pretenden comunicar una verdad más o menos universal; o,
sencillamente, los textos creativos por excelencia. Lo que
quiero decir es que no estoy hablando de los textos sobre
asuntos cotidianos, o referidos a problemas locales, regionales
o nacionales. Esos textos tienen otro tono. Y yo me refiero a
los relatos más sinceros: esos que te persiguen durante días y
meses hasta que, por fin, encuentras las frases adecuadas para
plantearlo y sale por fin del alma porque ha encontrado el
camino.
Y eso, inteligentes
lectores, es lo que siempre ha ocurrido: llevamos un mundo
dentro y lo que leemos también lo queremos interiorizar y llevar
a nuestro terreno, cuando, tal vez, la intención del autor haya
sido otra muy distinta. Pero ahí está el valor del
descubrimiento de Einstein: la relatividad de las cosas y de los
asuntos es algo importante y muy significativo. En esa
relatividad nace nuestra libertad personal: la de ustedes,
improbables lectores, y la mía también.
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«A PEPE OJEDA»© |
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A Pepe Ojeda le tengo que agradecer la ayuda que me prestó en
Madrid cuando a mis diecisiete años me trasladé a la capital con
la intención de estudiar Periodismo. Gracias a mi hermano, que
ayudó lo suyo, Pepe me fue a buscar a Barajas en un SEAT 600
destartalado (si tocabas la pita, se encendía la luz; si tocabas
el interruptor de la luz, empezaba a funcionar el indicador
izquierdo…) que le prestaron para la ocasión. Me llevó al
Colegio Mayor donde residía, allí almorcé y luego, antes de
dejarme en la pensión de mi hermano, que por aquel entonces se
encontraba en Arucas, me enseñó la Facultad de Periodismo de la
Complutense y cómo llegar a ella.
Y esto viene a cuento
porque tengo para mí que nunca le di las gracias como debía
haber hecho. Ahora, con el transcurso del tiempo, aquellos mis
primeros pasos en la capital se los debo a Pepe Ojeda, y eso es
algo que nunca he olvidado. Y siempre he recordado aquellas
horas en que Pepe me enseñó a moverme por aquel Madrid
universitario. También recuerdo que el mismo día de mi llegada
se produjo un atentado de ETA, y si la memoria no me falla fue
la bomba de la calle del Correo. En la pensión no se hablaba de
otra cosa y sentí por primera vez la cercana sensación del
horror pues creía que había ocurrido al ladito mismo.
Pero lo que yo quiero
decir es que lo que nunca he podido olvidar de Pepe es el
extraordinario gesto que tuvo conmigo; gesto que lo define como
persona generosa y hospitalaria. Muchos años después, cuando
realizaba el programa CERCA DE LAS ESTRELLAS en Radio Arucas, él
fue uno de los pocos oyentes que tuve; y en ese tiempo siguió
dando muestras de aprecio y consideración.
Lo mismo me pasa a mí.
Y todo esto viene a colación porque los recuerdos se nos
plantan delante de nuestros ojos con relativa recurrencia. Y
cuando eso sucede, sencillamente, hay que expresarlo: gracias,
Pepe.
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«LA PLAZA ROJA DE MADRID»© |
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Es curioso cómo cambian los gustos, las opiniones y los
pareceres. Durante el franquismo, el rojo era un color
innombrable; incluso hasta Caperucita llegó a convertirse en
“encarnada” para no ofender al Régimen (¿de adelgazamiento?). En
nuestra ciudad, el color que le han dado a las Escuelas
Artísticas es tan cantoso que se come y ahoga todo el entorno.
Hace apenas unos años si alguien hubiese pintado así su casa, lo
menos que le hubiesen dicho es hortera. Pero está visto que nada
es eterno. Así, tenemos que la selección nacional es ahora
denominada “la Roja”, y ese color, tan denostado en tiempos
pretéritos, viene a resultar que sirve para cohesionar y
unificar a un país; además de para tener conciencia de pueblo y
como superación de viejos complejos. Si don Senén, el cura de
Amar en Tiempos Revueltos, levantara la cabeza, no se lo
creería.
Por otro lado, la misma
prensa que ahora ensalza a Luis Aragonés, hace apenas unos meses
lo ponía a caer de burro por si incluía o no a Raúl, entre otras
consideraciones. Pero está comprobado que nuestro seleccionador
es un hombre moral y anímicamente fuerte, y con su actitud le ha
dado en las narices a unos periodistas faltos de objetividad, de
capacidad de análisis y de criterio medianamente serio. Pero
éstos, ensimismados en sus propias interpretaciones, son
incapaces de interpretar las palabras y la realidad misma.
Debe ser el sino de los tiempos, donde hasta
incluso el presidente del gobierno viene a decir que “lo de la
crisis es opinable”. ¡Y no se corta el hombre! Estaría bueno que
no lo fuera, faltaría más.
En fin, y como ya ustedes habrán adivinado,
lo que quiero decir es que andamos metidos en un peligroso
círculo de mediocridad que invade numerosos aspectos de nuestra
vida cotidiana. Y, a veces, hace falta gente seria, preparada y
dispuesta a hacernos pensar y reflexionar, más que nada para no
tragarnos todo lo “políticamente correcto” y, sobre todo, para
no perder nuestra capacidad crítica.
En fin, no sé si me explico.
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«ALGO NO FUNCIONA»© |
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Algo
no funciona en este mundo que nos ha tocado en suerte o nos
estamos infantilizando y convirtiendo en unos nuevos bobos del
siglo XXI. Lo digo porque miro a mi alrededor y veo cosas que no
me agradan y, sobre todo, que no termino de entender. Por
ejemplo, la imagen del motorista Jorge Lorenzo llevado en brazos
como si fuera un niño chico me parece espeluznante. Este joven
corredor, con toda una carrera de la vida por delante, parece
desear conquistar inmediatamente todos sus objetivos.
“Todo lo quiero ya” parece ser su lema vital; y el hombre no
para de caerse y, sin recuperarse, ya quiere participar en la
siguiente carrera. Lo lamentable es que se sube a una moto, va a
cientos de kilómetros por hora y después resulta que no puede
dar ni un paso. No me imagino a este joven llevado en brazos el
día de su boda. Por favor, que alguien le explique que la
carrera de la vida es la más importante; pero creo que aunque le
cantaran misa su obsesión por conseguir todo ya y ahora es muy
superior a su paciencia.
Otro ejemplo: la
tontería que se trae el socialista gobierno por no llamar a las
cosas por su nombre. Anda empeñado en negar la crisis que
vivimos y ha empleado todos los sinónimos a su alcance. ¡Vaya
estupidez! Como si el no nombrar la palabra la cosa fuera más
llevadera. ¡Carajo, hombres tan preparados y con esas tonterías!
Otrosí, la dichosa
expresión de “tolerancia cero” para definir la no tolerancia con
algún asunto o tema. Ahora, en lugar de decir “no vamos a
permitir tal o cual asunto”, se sustituye por “tolerancia cero
con tal o cual asunto”. Y de verdad, estimados lectores, que me
molesta que no se llame a las cosas por su nombre. O también la
expresión “violencia de género”. ¿No sería mejor decir
“violencia contra la mujer”, que es lo que desgraciadamente
ocurre?
En fin, y para no
cansarles, seguramente ustedes tienen otros tantos ejemplos a su
alrededor. En el fondo, con tanta tontería lo que verdaderamente
se resiente es la falta de criterio, la ausencia de opinión y la
desaparición total de la sana crítica. Y creo que la autocensura
es hoy mucho mayor que ayer, “cuando ÉL habitaba entre nosotros”
(y que me perdone el extraordinario periodista Pepe Alemán por
robarle su expresión, pero es que uno tiene que aprender de los
maestros).
Quizás sea ése el
objetivo de los políticos; quizás.
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«GUSTAVO MARTÍN»© |
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Mi amigo Gustavo Martín la tiene más grande que yo. Sí, sí, no
se extrañen. Ya saben vuesas mercedes que las hay de todos los
tonos, tamaños y prestaciones; y todas, absolutamente todas,
cumplen la misma función básica: la de reproducir. Por supuesto,
improbables lectores, que me estoy refiriendo a las cámaras
fotográficas, como seguramente ustedes ya se estaban imaginando.
Gustavo, de profesión fotógrafo, amante de los deportes y del
mar, es una persona comedida, tranquila y un auténtico jabato a
la hora de reproducir los momentos. Cuando coincido con él en
algún acto cultural o festivo del que hay que dejar constancia,
siempre le digo en voz baja y medio acomplejado:
--El tamaño no importa.
A lo que Gustavo sentencia:
--Depende de para qué—contesta
irónicamente al tiempo que esboza una sonrisilla como
queriéndote decir: “¡ahí va eso, guacamayo copetudo!”
Él, con un objetivo capaz de captar los sentimientos más
profundos a gran distancia, y yo, con mi pequeña cámara de
viaje, acercándome casi hasta las mismas narices del
fotografiado porque si no no sale. Por eso mismo ya no me acerco
tanto a las personas pues tengo la sensación de que invado un
espacio que no me pertenece.
Lo que quiero decir es que Gustavo Martín es un profesional
exquisito, porque donde pone el ojo, pone la foto perfectamente
encuadrada y con la profundidad de campo pertinente. Y tengo
para mí que sus imágenes funcionan en ocasiones como si se
tratara de un artículo periodístico, como si nos invitara a una
reflexión sincera captada en un instante determinado. A veces
parece que deseara detener el tiempo.
El otro día me lo encontré por la zona de Barreto, disfrazado de
ciclista con casco y todo:
--¡Coño, Juan! ¿Qué haces por
aquí?—me dijo sorprendido.
--Ya ves, Gustavo. Me encuentro en
plena “OPERACIÓN VERANO” ya que este año tengo decidido quitarme
la parte de arriba del bañador en Las Burras y necesito bajar
“los pocos gramos” que me sobran.
A lo que mi interlocutor contesta con extrema agudeza e ironía:
--¡Carajo! ¡Eso se merece una
foto! Y si además te pones un tanga pues…
En fin, le dije adiós. Se subió de nuevo a su bici montañera y
me alejé pensando que una vez más me había ganado la partida.
¡¡Es que este Gustavo es un “bandío”!!
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«ESTIMADOS MIEMBROS Y MIEMBRAS: 65 HORAS SEMANALES»© |
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Lo siento, amigos, la verdad es que ya no entiendo nada, Por
momentos tengo la sensación de vivir en un mundo donde la
ceguera mental ha adquirido tal nivel que los cerebros de
nuestros políticos eyaculan paridas y, al final, ni se quedan
colorados. Ejemplos los hay montones.
Ahí tienen a la
ministra de Igualdad del socialista gobierno que ha dicho, en
comparecencia pública, “miembros y miembras de la comisión que…”
y ni siquiera se ha sonrojado. Está visto que esto de la
Igualdad (para algunos y algunas) es un verdadero dislate. Si la
señora ministra va a empezar a cargarse el castellano, que lo
diga, porfa, para regalarle EL DARDO EN LA PALABRA, del
tristemente desaparecido Fernando Lázaro Carreter. Aunque es muy
posible que a la señora ministra no le guste leer y quizás por
eso dice lo que dice. Por otro lado, la UE apuesta por el
aumento de horas semanales laborables, con lo que significa eso
de volver al siglo XIX, y el socialista gobierno sostiene que se
va a abstener. ¿Y por qué no vota en contra de ese disparate?
Está visto que la abstención, y el actual gobierno municipal de
nuestra ciudad sabe mucho de eso, está de moda. Lo realmente
triste es que los padres de la patria de Europa digan tamañas
tonterías cuando hace unos meses en el parlamento, compuesto por
más de seiscientos diputados, estaba prácticamente vacío cuando
se discutía sobre la carestía de la vida en nuestro espacio
común. Es decir, les importa un pito lo que cuesta vivir hoy,
pues ellos están en otro nivel, (ya lo han oído: se va
aumentando el sueldo de 10% en 10%) y al mismo tiempo tiene la
caradura y el cinismo más vergonzante de proponer la
recuperación de la esclavitud en pleno siglo XXI.
De verdad, improbables
lectores, que no lo entiendo. O los políticos actuales han
salido todos de la ESO (y el error es nuestro, de los
profesores, por haberlos aprobados) o la estupidez humana
alcanza ya cotas increíbles. La incultura, ya saben, se cura con
la lectura; la ignorancia, con el estudio y el saber; pero la
estupidez, estimados lectores, es para toda la vida. Y no hay
nada más triste que un político estúpido.
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«LA ESPADA DE ORO Y PLATA»© |
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La espada de oro y plata que
colgaba en el bazar de Titita, en el Terrero, frente al viejo
cuartel de la Guardia Civil, me deslumbró desde el primer
momento. Todos los días de aquellas infantiles vacaciones
navideñas la miraba una y mil veces, y una y mil veces era
deseada.
Sin embargo, las
espadas de los niños de entonces eran de madera o de caña de
barranco, que, cuando eran grandes, se convertían en caballos de
los vaqueros del viejo oeste americano. ¡Dios mío, entonces la
imaginación lo era todo! Recuerdo que en otro momento nos dio
por la música y nos hicimos unas guitarras de cartón, como las
eléctricas (bueno, en realidad quien las hacía era mi amigo
Óscar, todo un experto).
Las otras tiendas de
juguetes que había en el municipio se encontraban en la calle de
León y Castillo y en la de Pérez Galdós. En la primera estaba la
Ferretería de Óscar, al ladito mismo de la dulcería de mi padre,
donde, asombrado, admiraba embelesado aquellos juguetes
modernos: los coches de policía hacían filigranas y los que
chocaban contra un objeto daban la vuelta y a seguir caminando,
lo que era una novedad entonces. En la de Tito Benítez
predominaban las bicicletas, de todos los tipos y tamaños. En la
calle del viejo colegio de las monjas, en el escaparate de
Agustinito los juguetes parecían salirse. Pero sobre todo me
acuerdo de la tienda de Eduardo, el peluquero: ¡aquél sí que era
un escaparate de verdad! ¡Era el que más juguetes tenía y
posiblemente los más variados! Y lo visitábamos una y mil veces.
Y la tienda de las Claras no se quedaba atrás; si bien en la de
Clarita Almeida, en León y Castillo, además de las figuras de
Belén que exponía en aquellos días, lo que a mí más me llamaba
la atención era la extraordinaria colección de coches Machtboox,
colocados en fila y pegaditos al cristal; y recuerdo que la paga
del domingo no la gastaba ni en el cine de las tres ni en
ninguna golosina con el fin de poder adquirir alguno de aquellos
autos que tanto me maravillaban. Aguantaba el tipo como podía y,
entonces, los lunes se convertían para mí en el auténtico día
festivo de la semana. Me iba al escaparate y tardaba en elegir:
podía ser un camión, o un Rolls o un tractor o un coche de la
policía (americana, por supuesto). Y así, poco a poco, la
colección fue creciendo y, por ahí, en algún lugar de mi casa,
debe quedar todavía alguno.
Y aquel año los Reyes
me regalaron la espada de oro y plata. Muchos años después, mi
hijo Juan sentiría auténtica pasión por las espadas láser.
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«EL PROCESO DE CREACIÓN»© |
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Es el proceso de creación algo
misterioso. Primero, la idea; luego, la empezamos a zarandear
hasta que ya delante del ordenador formalizamos lo que apenas
era un bosquejo. Por ejemplo, Almodóvar rueda su última película
en Lanzarote donde todo, según sus propias declaraciones, surge
a raíz de una foto. Es un misterio maravilloso éste de la
imaginación y su utilidad está más que demostrada.
Es decir, el proceso
de creación es, por momentos, un refugio para huir y para
escapar, verbigracia, de la ínclita Consejera de Educación, que,
por falta de la misma, nos trata como nos trata y con un
despotismo que ya quisiera uno que fuera “Ilustrado”; a lo más,
es “lustrado”, como los bizcochos de Moya, y tampoco. O también
dicho proceso creativo sirve para escaparnos de Pauli-no, que
lleva la negación hasta en su propio nombre. Y como andan tan
preocupados adjudicando dineros a la tele autonómica, a la
futura guanchancha y a ese proyecto misterioso, diz los
entendidos periodistas, llamado Septenio Canario, o algo así,
del que todo el mundo habla, pero nadie sabe lo que es, digo que
no tienen ganas de sentarse a negociar con los profesores: esas
malas personas que han venido a este mundo y a esta región,
perdón, nacionalidad, con el único fin de fastidiar a los niños
y de aumentar el fracaso escolar.
Por eso sostengo que
es tan maravilloso el poder de la imaginación. Ahora mismo me
voy a la Alemania del siglo XIX con Thomas Mann. ¿Qué les
parece?
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«MI MADRE HABLA DE UN MUNDO QUE YA NO EXISTE»© |
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Mi madre habla de un mundo que ya
no existe, pero es “su mundo”: las vivencias de su infancia en
La Lechuza de San Mateo y en la Acequia Alta; de cuando estuvo
en casa de su hermana Pino, en Vegueta; de las amistades de
entonces; del Club Palace; del Mercado de Las Palmas y de la
calle de la Pelota; de Cipriano, el zapatero, de Quelo, de
Perico… Y lo curioso es que cada día nos sorprende con una
anécdota nueva que no conocíamos. Y me asombra esta memoria del
pasado: la tiene tan fresca que cuando nos cuenta algo parece
revivirlo de nuevo. Y nos habla de gente que ya no está, que
hace años que no están presentes y, precisamente por eso, están
más presentes que nunca.
Y, así, nuestros
mayores son el eslabón de la cadena que nos une con el pasado,
con un tipo de existencia que se ha quedado atrás y por eso sus
casas representan la estabilidad y la seguridad emocionales. Son
hogares invadidos de recuerdos. Y nosotros, los hijos y los
nietos, y acaso los biznietos, con nuestra forma de ser, les
hacemos recordar continuamente a los seres queridos que
compartieron su vida con ellos. Un gesto, la forma de caminar,
la risa, la sonrisa y tantas y tantas cosas hacen que “los
otros” sigan estando vivos, aunque nosotros apenas nos
percatemos de ello.
En los momentos
inmediatamente posteriores a la muerte de mi padre, donde
deseaba que el tiempo volase rápidamente para así ir sellando la
profunda huella, dice mi madre que cuando venía de misa abría
siempre la pequeña industria de helados que mi padre montó en
los bajos de la casa. Y allí, en soledad, lo llamaba con dolor,
y con amor, porque quería verlo por última vez. De niña siempre
le dijeron que los muertos regresan al menos una vez para
después despedirse definitivamente. Y ahora recuerdo que en
aquellos días tristísimos, con los ayes de mi madre repartidos
por la estancia solitaria, percibí fuertemente que mi padre se
encontraba justo enfrente de mi casa, sentado en uno de los
parterres del Parque de La Paz. Me levanté rápidamente, me asomé
a la ventana pero todo había sido un sueño que en mi mente se
dibujaba real.
Y todas las personas que ya no están con nosotros, sí lo están
en la memoria de los que aún viven y por eso estoy convencido de
que “los otros” siguen paseando por nuestras entrañables calles
y se siguen saludando con los familiares y amigos de entonces. Y
cualquier gesto de los descendientes representa el signo
inequívoco de que aquí estamos siempre los mismos.
Por eso digo que mi
madre vive en un mundo que ya no existe. |
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«FRANCISCO J. GOURIÉ CASANOVA (III)»© |
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Doña Balbina de Gourié, aun cuando
ya había cambiado de estado civil, no dejó de ayudar a su padre
en la gestión contable del negocio y, mientras sus amigas le
insistían en que ahora “tenía una posición y que se debía a su
marido y a su casa”, de común acuerdo con moderno esposo,
siguió colaborando con él.
El mismo día que se le
ocurrió la feliz idea de organizar una Tertulia Literaria de
Mujeres, el médico le comunicó que estaba embarazada de unos dos
meses y, entonces, doña Balbina se acordó de Madame Bovary. Al
enterarse de tan grata noticia su marido, que en ese preciso
momento se encontraba cuadrando las cuentas de EL ALMACÉN
FRANCÉS, a fines de 1874, se dirigió rápidamente a la dirección
de EL ÓMNIBUS con el fin de insertar una nota en la sección de
Sociedad, muy popular entonces.
Don Francisco y doña
Balbina estaban de enhorabuena pues el nacimiento de su hijo
coincidiría con acontecimientos muy significativos para Arucas.
Así, en 1875 se terminaría, por fin, después de veintidós años,
la carretera que la uniría para siempre con la capital. Además,
también sería el año de la inauguración del edificio del
Ayuntamiento y ya se empezaba a hablar con fuerza de la creación
de un Mercado Municipal, hecho que ocurriría unos siete años
después, en 1882, siendo el segundo mercado de las islas
orientales, después del de Las Palmas.
Por otro lado, Don
Francisco J. Gourié estaba encantado con el proyecto de futuro
del lugar que había elegido para vivir y de su empuje económico
en el norte de la isla. Ya se empezaba a insinuar, incluso, que
Arucas dejara atrás la denominación de villa para
sustituirla por el de ciudad, de acuerdo con la categoría
que estaba adquiriendo, y se dieron los primeros pasos para tal
fin, que, como ustedes saben, se otorgaría en 1884. Don
Francisco J. Gourié no hacía más que hablar entre sus amistades
capitalinas del empuje de Arucas y logró, en numerosas
ocasiones, que tales ilustres amistades visitaran la futura
ciudad.
Otrosí, no debemos dejar atrás la figura relevante de don
Valeriano Machado Machado, natural de La Orotava, que siempre
ejerció sobre su amigo una influencia extraordinariamente
positiva. Era el tal don Valeriano médico de todos: a los ricos
cobraba y, a los más pobres, “déjelo para más adelante”, les
decía según cuentan las crónicas. Estudió Medicina por
imposición de su padre, pero lo que a él realmente le apasionaba
eran las leyes, los códigos, que siempre intentaba introducir en
cualquier conversación que se preciara. Así que también ejerció
de Juez de Paz durante muchos años y fue apodado “Don Valeriano
Salomón”, por sus sabias decisiones en cuestiones de
heredamientos, regadíos y pleitos agrícolas (referidos,
principalmente, a pequeños hurtos en fincas).
En fin, en ese
contexto de proyección de nuestra villa hacia un mañana de mayor
prosperidad nacería el primer hijo varón de don Francisco y doña
Balbina, al que bautizarían un domingo cuatro de agosto de 1875
imponiéndole el nombre de Adán Paul Florencio Gourié Hernández.
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«EL HERMANO ANTONIO CALVO, OTRA VEZ»© |
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De todos los Hermanos de La Salle que me dieron clase, recuerdo
especialmente al Hermano Antonio Calvo, que, en diferentes
cursos, nos enseñó Lengua, Literatura e Historia del Arte.
Con él aprendimos, a
través de distintas diapositivas, toda una novedad para nuestros
adolescentes ojos en la década de los sesenta del siglo pasado,
las diferentes manifestaciones artísticas que en la Historia han
sido. Y aquellas imágenes, magistralmente comentadas, quedaron
para siempre en nuestra memoria. Por eso, aunque hayan pasado
muchos años, no nos resultan indiferentes: el poso que el
Hermano Antonio Calvo dejó en la mayoría de nosotros se ha
materializado con el paso del tiempo en la curiosidad constante.
Y así, cuando entramos
en algún museo o vemos algunos cuadros, nuestros ojos se
detienen, miran, observan y escudriñan cualquier rincón de la
imagen, y, a pesar de que no nos acordemos de la técnica, época
o estilo, sí que no nos resulta indiferente.
Al menos, por un
instante, nuestros ojos se han detenido para mirar y eso, aunque
para algunas personas parezca una nimiedad, se lo debemos a
nuestro querido y recordado Hermano Antonio Calvo, que cuando
explicaba Literatura captaba nuestra imaginación y…
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«FRANCISCO J. GOURIÉ CASANOVA (II)»© |
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Formalizaría su noviazgo
don Francisco J. Gourié con doña Balbina Hernández un 12 de
junio de 1871, en el Baile del Solsticio de Verano celebrado,
como no podía ser de otro modo, en el Casino La Nueva Sociedad.
El anuncio lo pronunciaría don Florencio Hernández, padre de la
novia, en la cantina del Casino y, antes de que se reanudara la
segunda parte del baile, la noticia ya había llegado hasta la
misma casa del cura, a unos quinientos metros. Seis meses antes,
don Valeriano Machado, el secretario, lo había captado como
socio, lo que no sólo dignificaba a la institución, y hasta le
daba un toque de modernidad, sino que además la destacaba sobre
las otras. Así, poco a poco, los viajes de don Francisco J. a
Arucas ganaron en frecuencia y ya no era raro el verlo en las
procesiones de Semana Santa o en las Fiestas de Mayo.
Según los informes que
obran en nuestro poder, la boda se celebró un 20 de diciembre de
1873, siendo su padrino don Florencio Hernández y su madrina, y
madre del novio, doña María de los Ángeles Casanova, que había
llegado a nuestra isla un mes antes del enlace acompañada de su
hijo mayor, Paul Marie Gourié Casanova. A la celebración, recién
llegado de Londres, asistió Domingo Rivero González, el que con
los años sería un poeta injustamente olvidado y al que no se
rehabilitaría hasta mucho años después, en pleno siglo XX,
cuando un profesor y poeta de la Universidad de Las Palmas de
Gran Canaria, don Eugenio Padorno, realizara un extraordinario
trabajo de investigación sobre su vida y su obra. En fin,
decíamos que Domingo Rivero sí asistió a la boda de su amiga de
la infancia, a la que no había olvidado, pues siempre
mantuvieron una cierta relación epistolar, a pesar de que
Domingo había dejado nuestra ciudad a la edad de 11 años. Sobra
decir que la boda constituyó un acontecimiento social que los
periódicos de la época destacaron. El ágape tuvo lugar en La
Nueva Sociedad, que fue engalanada con maravillosas telas
procedentes de Marsella, y la comida estuvo a cargo de Valentine
Gallimard, cocinero francés del Hotel Metropole. Por otro lado,
hemos investigado por la ausencia del padre del novio, pero nos
ha sido imposible confirmar este dato; si bien, casi todo apunta
a la mala salud de don Paul Gourié en esas fechas.
Desde el mismo instante en que don Francisco J. Gourié dijo “sí,
quiero”, su acento marsellés se fue perdiendo paulatinamente y
cuando exclamó, en la cantina del Casino, “¡más nada!” ante la
pregunta del camarero, “¿algo más, don Francisco?”, la
canariedad le había caído encima tan rápidamente como ahora
ocurre con el desplazamiento del anticiclón de las Azores hacia
el este. El viaje de novios, dicen las crónicas, se inició al
día siguiente en un barco con dirección a Marsella y ya no
regresarían hasta el 23 de febrero de 1874, en que fueron
recibidos por familiares y amigos en el Muelle de Las Palmas.
“Han regresado de su viaje de novios por Francia e Italia el
afamado comerciante don Francisco J. Gourié Casanova y su señora
esposa, doña Balbina de Gourié. Sean bienvenidos.”, decía una
escueta nota en la gacetilla de sociedad de EL ÓMNIBUS.
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«FRANCISCO J. GOURIÉ CASANOVA (I)»© |
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Francisco J. Gourié Casanova fue
un personaje significativo de nuestra ciudad durante el siglo
XIX. Digamos desde un principio que su apellido no tiene nada
que ver con la familia Gourié, afincada también en Arucas. Nació
nuestro personaje un veintitrés de abril de 1850 en Marsella,
siendo tercer hijo varón de Paul Gourié, acaudalado comerciante
marsellés, especializado en telas, y María de los Ángeles
Casanova, hija de un viticultor navarro-riojano.
Francisco J. Gourié
recaló en Gran Canaria un 12 de mayo de 1870 en un barco
procedente de Barcelona y Cádiz, recién cumplidos los veinte
años, con el fin de abrir nuevos mercados, desconocidos hasta
entonces, al negocio de su padre.
A los cuatro meses
exactos de pisar tierra canaria, la ciudad que vio no le gustó
lo más mínimo, abrió EL ALMACÉN FRANCÉS un 12 de septiembre,
en plena calle de Triana, que ya se consolidaba como arteria
principal de la capital. Desde el primer momento, el
establecimiento gozó de clientela de postín, y al mes de
inaugurado toda la burguesía local había desfilado por allí. A
pesar de todo, Francisco J. pretendía extender su negocio a las
clases más populares y dicha pretensión no era otra más que
poner en práctica uno de los tantos consejos comerciales que su
padre le repetía hasta la saciedad: “en todos los sectores hay
gente honrada; si les das facilidades, hijo, tendrás un cliente
para toda la vida; y eso, en los tiempos que corren, es una
garantía casi vitalicia.” Así que no dudó un instante y aplicó
la máxima a su Almacén Francés y a los tres meses su fama, su
honradez y las facilidades que otorgaba, abarcaron toda la isla.
En las Navidades de
ese año salió, por fin, de la capital con destino a nuestra
ciudad, por invitación personal del secretario del Casino La
Nueva Sociedad, al que fortuitamente había conocido no más bajar
del velero que lo trajo de la lejana Francia. Valeriano Machado,
que era el nombre del secretario, lo condujo en su calesa hasta
el Hotel Metropole al verlo aguantando la intensa lluvia que
cayó aquel doce de mayo. Y así nació una amistad que ya no se
rompería nunca. Digamos que Francisco J. asistió al baile en La
Nueva Sociedad y fue presentado a la flor y nata del pueblo, y,
desde el primer momento, quedó prendado de Balbina Hernández
Hernández, hermosa joven, poseedora de una discreta cultura
general, amante de los escritores franceses y con una
extraordinaria capacidad contable y matemática, heredada, sin
duda alguna, de su padre, don Florencio Hernández Vélez, que
regentaba el mayor negocio de ultramarinos de la comarca norte,
ubicado en plena calle de León y Castillo, al ladito mismo del
Ayuntamiento.
Y quisiera hacer una parada en
esta parte de la exposición para hacer notar lo siguiente: no sé
cómo ningún investigador, ya sea local o nacional, o
historiador, ha reparado en la figura de este personaje, que fue
nombrado incluso Hijo Adoptivo. Todavía me pregunto que por qué
nadie ha investigado en los archivos de la Biblioteca Municipal,
en los de la Diócesis, en los del Museo Canario y en los de la
Universidad de La Laguna. Es verdad que no fue una figura
eminente, en el sentido político de la expresión, pero sí muy
significativa, por su labor social y cultural, llevada siempre
con suma discreción. Gracias a don Francisco J. Gourié se
editaron dos modestos libros de temática local: uno que trata de
las distintas Sociedades Culturales y Recreativas que en este
municipio han sido, con una detallada descripción de sus
actividades y sus directivas; y otro sobre el comercio de la
isla y su proyección en las postrimerías del siglo XIX.
En fin, improbables
lectores, y como no quiero cansarles, más adelante les iré
proporcionando nuevos datos que obran en mi poder desde hace
unos veinticinco o treinta años.
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«LA VENA DE ATI-CC»© |
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La calentura que se cogió el otro
día el presidente del parlamento canario, el señor Castro
Cordobez, durante el debate del estado de la región (estado de
la nacionalidad, para el gobierno; ¡por cierto!: ¿los del PP
también son nacionalistas?) no sólo fue de órdago sino que
denota, por fin, el verdadero rostro de un pensamiento
¿político? que ha perdido el norte y que se toma las cosas a la
tremenda en cuanto se le cuestiona su gestión y la confunde con
un ataque personal. Ellos son Canarias y los demás, otra cosa.
ATI-cc se ha escorado tanto a la derecha que ya sólo le queda
reivindicar el franquismo de las posguerra. Cualquier día de
estos, como siga así, aparecerá don Paulino en la serie “Amar
en tiempos revueltos” al ladito mismo de Don Senén, recordando
aquellos tiempos en que se confundían la Iglesia y el Estado.
La
vena del presidente, a punto de salírsele del cuello, es la
actitud histórica e histérica de un nacionalismo que no sabe a
dónde va y que si ahora gobierna lo es por el apoyo de sus
hermanos más cercanos, con otro deslenguado a la cabeza
(calladito en estos últimos tiempos). Ambos representan lo que
no debería ser.
Lean, escuchen y comparen.
Nunca imaginé que la situación llegara tan lejos. Y no
comprendo cómo un señor es capaz de ponerlos como motos, les
hace perder las formas, sonreír histéricamente o mostrar
periódicos, como cualquier rabieta de un niño de la ESO. Deja
mucho que desear el comportamiento de algunos parlamentarios.
La
perreta de ATI-cc es la perreta de quien se cree dueño de la
finca, y resulta que la están empezando a perder. Esta ATI-cc
que nos desgobierna (miren los periódicos y verán los casos de
corrupción) considera que Canarias es suya y sólo suya, y no
tiene ni tendrá la suficiente entereza y categoría política para
encajar las críticas. Cintura política sí tienen, pues cada día
están más gordos, más envanecidos y más provocadores; mostrando
su complejo más añejo y rancio.
¡Qué tristeza da! |
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«RAFAEL AZCONA: SU PADRE Y EL MÍO»© |
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Como ustedes bien saben, hace unos días nos dejó uno de nuestros
mejores guionistas, Rafael Azcona, que dejó su huella indeleble
en numerosas películas españolas; acaso, las mejores de los
últimos tiempos. Y el otro día, viendo Informe Semanal, me llamó
la atención cuando Azcona habló de su padre y vino a decir que,
estando en su velatorio, en la madrugada, se produjeron momentos
de risa que se mezclaron con el dolor.
Y
eso es precisamente lo que pasó en el duelo de mi padre y,
quizás, en todos los velatorios. Antes, los muertos se velaban
en las casas, y recuerdo que en el de mi padre, a eso de las dos
o tres de la mañana, las risas, las anécdotas y los
chascarrillos fueron llenando el silencio del zaguán y atajando
el frío de la noche, y supuso un estado transitorio de alivio.
Así somos. Lo que nos sucede a cada uno de nosotros le ocurre a
otra mucha gente. Compartimos un comportamiento y unas emociones
comunes que quizás se pierdan en los orígenes de la Humanidad. Y
de esa manera unos eligen formas novelescas y, otros,
pictóricas o cinematográficas; y los demás, sencillamente, nos
limitamos a contarlas a nuestros amigos. Pero todos,
absolutamente todos, participamos de la misma fiesta de la vida.
Ya sabemos que la existencia, como no podía ser de otro modo,
incluye lo bueno y los momentos más duros. Hace tiempo comenté
en este mismo espacio la sensación placentera de llevar a mis
hijos al colegio, cuando empezaban a aprender los primeros
números y las primeras letras, y la de sentir sus manos en las
mías. Y esa sensación, tan común a otros tantos padres y
abuelos, era como tocar el cielo.
En
fin, quiero decir que todos hacemos y sentimos lo mismo. Lo que
ocurre es que ni siquiera somos conscientes de ello y hasta
percibimos la levedad de sentirnos únicos. Y así se nos escapan
los años.
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«SÍ, LO CONFIESO: ME GUSTAN LAS TELENOVELAS»© |
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Sí,
lo siento, no lo puedo remediar: estoy enganchado a las
telenovelas, es mi sino. Sí, ya sé que es una contradicción,
pero qué le voy a hacer. Todos llevamos nuestras contradicciones
pegadas a la espalda, a ver por qué este humilde escribidor no
iba a tener las suyas.
No me negarán ustedes que ver una telenovela no
es una gozada. Por ejemplo, por mucho que se complique la trama,
al final todo se arregla (y eso lo sabes desde el primer
capítulo): los malos, al paredón (es un decir, claro) y los
buenos, felices y a comer perdices. ¿Y qué me dicen de las
mujeres? Todas guapísimas; hasta las malas son guapas a rabiar.
Y ellos no se quedan atrás: metrosexuales al máximo. Tal vez no
sean buenos actores, porque los hay que tienen la misma
expresión para las alegrías y las penas; pero, qué quieren, son
guapos los jodíos. Es verdad que hay machismo, pero, en fin, no
todo iba a ser perfecto. ¿Y qué me dicen de los escenarios?
Casas lujosas, chabolas de barrio, calles peligrosas y todos,
absolutamente todos, sufriendo y hablando de amor. Incluso
cuando están en la oficina, se aparcan los problemas de la
empresa y, entonces, se vuelve a hablar de amor. ¡Eso sí es una
maravilla! Y no quisiera entrar en detalles porque me imagino
que ustedes tendrán sus telenovelas favoritas y no es el momento
de discutir por gustos. Tampoco es tema de este artículo hablar
del servicio doméstico: qué gente, qué chismorreo, qué eficacia,
¡qué simbiosis tan perfecta con sus patronos!
Pero, lo
confieso, a mí la telenovela que más me gusta es la que ahora
ofrecen en la Televisión ATInómica sobre los amores de Paulino
Rubio y Milagros Pi (3,1416), intitulada “SOY SORDO, ¿Y QUÉ?”.
Ellos, que llevan una vida austera, están peleados con el mundo
sin ser plenamente conscientes de ello (¿o sí?). Les montan una
huelga en su latifundio, y miran para otro lado; y cómo adoran
la conversación y el diálogo:
--No me interesa lo que tienen que decir; salgan ahora
mismito de mi casa –dicen que dijo Milagros Pi cuando tres
sindicalistas aparecieron por allí, más que nada porque habían
visto ropa tendida. Y lo gracioso de la serie es que ya sabemos
cuándo será el final: en el 2011, coincidiendo con Una Odisea en
el Espacio, que no sabemos bien a lo que se refiere, pero que es
lo que pregona continuamente la publicidad institucional con
dinero público. Y para esos que quieren más dinero, están
preparando la incorporación de nuevos actores, tomando como
referencia al cuerpo de guardia de los inspectores.
-- No se me achicopalen –dicen que dijeron los
sindicalistas en la asamblea de los miércoles—Hemos de insistir,
mis queridos chamos: este es un matrimonio débil que lleva
encima la crónica de una separación anunciada, pues ronda por
los alrededores un niquito con bigote que no trae buenas
intenciones y que dicen las malas lenguas que quiere irse para
la metrópli, a la empresa privada de un amigo suyo de
Valsequillo, pero afincado en los madriles desde hace mucho
tiempo. En “petit-comité” anda el bigotudo despreciando su
origen y dicen que dijo con arrogancia de chaqueta y corbata:
--De Canarias, ni el polvo: será lo primero que diga
cuando tome el rumbo definitivo de la capital del reino.
Pues eso, que Marina Alarcón es una mujer de
campeonato. ¿O no?
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«DAKOTA DE LAS NIEVES Y ALABAMA DEL PINO»© |
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Dakota y Alabama, como ustedes ya saben, son las hijas del
terorense que vive en Iowa desde hace algún tiempo, el mismo que
regaló a doña Hilaria unos chorizos que por la tarde, en un
mitin, provocó las lágrimas de cocodrilo de la candidata.
Pero hoy vamos a
hablar de sus hijas. Hemos podido contactar con ellas a través,
cómo si no, de Internet y entre chateo y chateo hemos
descubierto unas cuantas cosas: ambas dos son gemelas entre y
para sí, y asisten a una Escuela de Secundaria donde realizan el
equivalente en España al segundo de bachillerato; en cuanto a
gustos musicales, prefieren el swing y el rag-time; piensan
seguir con los estudios en una Universidad, pero aún no tienen
decidido dónde: si en la costa Este o en la costa Oeste. En
cualquier caso, niegan que vayan a seguir cultivando mazorcas,
como su padre, y cacahuetes, como su madre.
--Nosotras queremos seguir
estudiando y lo que más ilusión nos hace es ir a conocer la
tierra de nuestros padres. Aunque hemos visto muchas fotos de
Los Llanos y de Teror, no es lo mismo. Esperamos, quizás, este
verano pasarlo “poray”.
(Observen,
inteligentes lectores, el “deje canario” de las americanitas: ya
sólo falta que digan “haiga”; que sería la gran aportación
canaria a la cultura yanqui).
Dakota es la más
habladora; en cambio, Alabama sopesa más lo que va a decir, es
menos espontánea que su hermana. No tienen novio, que lo que
aparece en las series juveniles de televisión pues que casi todo
es verdad: “se les va el tiempo en maquinar ideas, en establecer
relaciones de parejas, pero, aquí, la verdad, muy pocos son los
que estudian y, sin embargo, van pasando de curso”.
Sin embargo, lo que
más sorprende a estas dos jovencitas es que su padre nunca les
haya hecho gofio, a pesar de las mazorcas que rodean su
vivienda, que es la que sirvió de plató a Kevin Costner en la
película “Campo de sueños”.
--No sé cómo se me ha pasado ese
detalle: siempre hablo a mis hijas de las costumbres canarias
--(¿canal 25?)--, pero del gofio no me he acordado en todos
estos años; no sé lo que me ha pasado. ¿Es curioso, verdad?
--Ya lo creo, don Julián, ya lo
creo; pero no le dé más importancia de la que tiene; al menos, a
doña Hilaria le ha regalado unos chorizos al modo de Teror.
--Sí, sí, amigo, eso fue un
puntazo. ¿Y usted quién me dijo que era?
--Verá, don Julián, somos de
Arucasdigital, un periódico aruquense en la red. Nos hemos
enterado que usted vivía en Iowa y aquí estamos.
--Bueno, bueno, ¿ustedes son
republicanos o demócratas?
--Don Julián, que en España hay
más partidos y esto es una monarquía.
--¡Ah, coño, es verdad! Se me
había olvidado. He asumido tanto el espíritu americano que hace
años que cambié el ron de Arucas por el Jack Daniels, y el
bocadillo de tortilla por una hamburguesa, y me voy dando cuenta
de que se me van olvidando las cosas: son muchos años, usted
perdone…
--No se preocupe, don Julián, no
se preocupe: eso es normal. Al menos, no se le ha olvidado el
idioma.
--Pues la verdad es que no, pues
todas las noches me leo algún capítulo de las memorias de Pancho
Guerra y, además, tengo un libro de don Vicente, el que fuera
cronista de mi pueblo, y que releo muchas veces. Pero aun así me
dejo cosas atrás. Mi mujer, Nieves, siempre me lo dice, pero ya
me estoy preocupando.
--Nada, don Julián, son gajes del
oficio; seguro.
--Mis hijas dicen que cuando me
equivoco mucho “lo chafo fleje”, expresión que los adolescentes
de por aquí utilizan mucho. Y deben tener algo de razón, que ya
la estoy chafando, fleje, ¿no cree, amigo?
--¡No, don Julián, seguro que no!
Interrumpimos aquí
bruscamente el artículo no porque haya pasado algo en la red, o
porque toque ahora publicidad, no qué va, sino porque me ha
salido un viaje de bloques. Hasta la próxima.
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«MISCELÁNEA»© |
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No es cierto que Marichalar, el ex, se haya hecho con la
concesión de la cantina del Cine Viejo, ni que éste, años
cerrado, abra sus puertas próximamente con la película Ben-Hur.
También se ha descartado que vaya a presidir, honoríficamente,
claro, la Sociedad Colombófila, pues para él las palomas son
todas unas cagonas, ni que peregrine de Arucas a Teror: “con el
Camino de Santiago tengo bastante”, dicen que dijo el insigne
patricio.
También estamos en
condiciones de afirmar y de desmentir desde cualquier punto de
vista o sitio de donde se mire que los carnavales locales se
vayan a trasladar al verano, como sucede en Cuba. No, nada de
eso. Mentira cochina, que ha circulado como un reguero de
pólvora para desprestigiar a la Concejalía de Festejos. Para el
año que viene, ya hay un lema: ¡¡No, no, no nos moverán!! Y es
muy posible que Joan Baez actúe en la gala de la drag, que como
ustedes ya saben, es la más reivindicativa de todas. La tal
Joan, como se imaginan vuesas mercedes, es de Firgas, de los
Báez de toda la vida; incluso hasta el nuevo alcalde es un primo
lejano suyo.
Tampoco es cierto que
Darek, el ex de Antoñita la fantástica, es decir, Anita Obregón,
la se Sylllicon Valley, se haya hecho con la concesión de la
cantina del cine Rosales.
Otrosí, estamos en
condiciones de afirmar que el Mamotreto Feliz seguirá en su
sitio por muchos años.
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“¿Para qué quitarlo,
para qué?
¿Para qué quitarlo?
Si me dices que vuelva mañana
a subirme en él” |
es la nueva canción de la nueva
murga de los nuevos carnavales. Pronto se convertirá en la
canción del verano, pues sus intérpretes tienen mucha “¡¡¡energy!!!”.
Y, por último, no es
cierto que la Academia de La Guanchancha se vaya a ubicar en el
colegio público Generalísimo, ni que las clases teóricas se
vayan a impartir en la sede de las Escuelas Artísticas, ni que
Yeya les vaya a dar clase de bailes canarios, ni que Manolo
Pérez los ponga a cantar folías, ni que vayan a utilizar el
barranco de Arucas para determinadas prácticas amatorias. Para
ello, a los alumnos se les regalará una suscripción a
CONVIVENCIA SEXUAL, a SER PADRES y a LIB, para que se animen y,
al mismo tiempo, animen a la ciudadanía: “no somos una fuerza
represora, ni multadora, ni abusadora” --(¿qué hiciste?)--,
dicen que dijo unos de los jefes de escuadra y cartabón, que
portaba bajo su brazo un ejemplar de INTERVIÚ y otro de ATALAYA.
“Por eso, y muchas
cosas más, ven a mi casa esta Navidad”, cantó Luis Aguilé en los
años setenta en nuestra ciudad.
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«OBAMA “Y” HILARIA »© |
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Cuando Bill Clinton fue
presi de todos nosotros, me refiero a esta parte del mundo
mundial, tuvo su becaria, Mónica Lewinski, aquella joven que
guardó el vestido durante meses sin lavar para presentarlo como
prueba acusatoria de lo “pichafloja” que fue el tal “búfalo”
Bill. Y me pregunto si ahora Hilaria (¡no suena igual Hillary
que Hilaria!) tendrá un becario por ahí dispuesto a todo, o
casi. Cuando la veo en televisión no me resulta natural; quiero
decir que su presencia parece obedecer a una pose donde a veces
llora, a veces ríe, pero siempre dominando la situación, como
cuando en la Casa Blanca preparaba hasta tres platos al mismo
tiempo, mientras su marido se enfrascaba en los problemas del
mundo. A mí me da que cuando Hilaria derramó unas lágrimas el
otro día fue no fue por la emoción del momento, sino por la
ingesta de varios chorizos de Teror en el almuerzo y, claro, ya
por la tarde, cuando empiezan a repetir, ni con Almax Forte se
alivia. (Si doña Hilaria hubiese tenido a mano un refresco de
Agua Clipper de fresa, o un Royal Crown o un Nik de lima limón,
se hubiera o hubiese aliviado enseguida, y hasta se hubiese
desmelenado un poco: la mujer parece que siempre acaba de salir
de la pelu, como para ir a una primera comunión o así). Dicen
las crónicas que los dichosos chorizos se los regaló un
terorense que recala en Iowa desde hace tiempo y que anda el
hombre empeñado en promocionar lo nuestro: sus dos hijas se
llaman Dakota de las Nieves, por la madre, y Alabama del Pino,
por el padre. ¡Eso es hacer patria canaria, sí, señor! Bueno, a
lo que vamos: le falta un toque de sinceridad a la ¿futura
presidenta? que no termina de salir a la luz. Sí, ya sé que todo
esto es muy subjetivo y que bla, bla, bla; pero no me negarán
ustedes que otra vez los Clinton en el poder son ganas de
fastidiar la pavana (¿para una Infanta Difunta?)
Yo, qué quieren,
prefiero a Obama (por cierto, qué nombre tan raro tiene este
muchacho; ¿cuál es el equivalente en castellano?): gente nueva,
savia nueva, con renovados aires. Y no como aquí que siempre
mandan Los Mismos (¡¡Tenerife tiene seguro de sol!!) y no hay
manera de que cambie el Hit-Parade de los políticos: siempre
los mismos, con la misma cantinela y las mismas canciones; sólo
faltan José María Iñigo, Uribarri y Fradejas para que saquen del
baúl “Aplauso” y lo emitan en la Canaria, que es como es y como
debe ser: los sábados por la tarde, antes de ir a la disco, como
para ir preparando el cuerpo.
En fin, amigos
lectores, el único que habla de futuro es Obama; los demás
andan quizás rescatando un ayer tan lejano o adoptando un
victimismo decimonónico. Como ven, ambos motivos procedentes de
pasado.
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«CUESTIÓN DE ESPACIO»© |
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De todos es sabido que el espacio es fundamental en la
construcción de un texto literario pues forma parte de la
intriga y, sobre todo, conforma el carácter de los personajes.
Y esa cuestión de espacio es un elemento al
que nos hemos ido acostumbrando sin tener en cuenta del todo que
en ocasiones, quizás en demasiadas, limita nuestras
posibilidades. Quiero decir que con un espacio relativamente
amplio trabajamos y rendimos mejor, solemos estar más relajados
y la relación con los que nos rodean se hace más llevadera.
Influyen los colores, la luminosidad, la ventilación; en
definitiva, lo que solemos denominar como ambiente. Pero cuando
el espacio se va estrechando las cosas cambian. Por ejemplo, las
islas; por ejemplo, la nuestra: las colas con las que nos
encontramos a diario en la carretera denota que el espacio está
más disputado que nunca; aunque, a veces, hemos de reconocer que
al espacio se une otro elemento demasiado común en el ser
humano, como es el de mirar con morbo el accidente que se acaba
de producir en nuestro trayecto. Es entonces cuando la cola
adquiere límites insospechados pues casi todos se empeñan en
mirar, en escudriñar, en interpretar, en ver cómo ha quedado el
coche, cuando no en tratar de ver cómo han quedado los heridos,
queriendo hacer notar que los que miran están en este lado de la
frontera, del barranco o del río. Nunca imaginé que el espacio y
la morbosidad fueran juntos en el acontecer diario. Otro aspecto
más de esta sociedad sorda, que grita cada día más y que va
creciendo en hipocresía: cariño, mi amor, corazón mío, querido…
y en cuanto das la vuelta a la esquina o cierras la puerta del
despacho: zoquete, subnormal, idiota, imbécil, bobilín…
Bueno, y como me he liado, por favor,
inteligentes lectores, saquen ustedes sus propias conclusiones y
acaben el artículo. Gracias.
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«"ZIMPLONES"»© |
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Ya lo han oído. Zapatero ha prometido, si sale elegido,
devolvernos 400 euros por no sé qué superávit de la hacienda del
Estado. Y EsperanZa Aguirre ha tenido que envainarse su mala
gestión y su falsa denuncia a los médicos del Severo Ochoa en
Madrid.
Hay un dicho de todos
conocidos que dice que “por la boca muere el peZ” y los ejemplos
arriba reseñados son claros. Denotan una falta de ser, de saber
estar, (¿de falta ignorancia?) que quedamos poco menos que
traspuestos. El PreZidente ofrece sus propuestas con
condiciones, y ni siquiera se pone colorado. Si resulta que ha
habido superávit, que lo devuelva y ya está que para eso es
nuestro. Y la preZidenta, con esa expresión inmutable que la
condena ante el dolor y ante la alegría (quiero decir su
inexpresividad y su frialdad: es de ese tipo de personas que
nunca muestran alegría, ni tristeZa tampoco) mira para otro lado
“porque es bueno que se aclaren las cosas”; después de haber
mancillado el prestigio y el trabajo de unos doctores que no han
cometido ningún delito.
Ante tanta caradura,
nos queda la paciencia. No es de recibo que algunos políticos
piensen que los demás somos unos bobos que nos creemos lo que
nos dicen. No estaría nada mal que nos trataran como personas
que pensamos, como personas dotadas de criterio y de
razonamiento y que sabemos discernir la paja del grano.
Pero no es así:
disfrutamos de unos políticos que se sienten superiores, que se
sienten inquisidores, portadores de dogmas y con una fe ciega en
la infalibilidad de sus afirmaciones de cara a la galería
mediática. Como el Papa, vamos; como el Papa.
PD: Al acabar este artículo, leo
en la prensa que el PZOE promete recortar el IVA de los condones
y las compresas. ¡TristeZa, eso, tristeZa!
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«ES CLASE»© |
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Mi
tía Ana, cuando quería indicar que alguien era muy importante,
decía algo así como “pues igual que en el ejército, es clase”. Y
esa palabra, en el lejano recuerdo de mi infancia, se
transformaba en alguien relevante. Igual me sucedió cuando vi
que los guardias municipales de mi niñez eran “policías
municipales”; entonces también imaginé que eran esenciales.
Sin embargo, he perdido esa sensación. En los
últimos años nos han querido uniformar en las diferencias: los
obreros y trabajadores son “productores”; “el tejido
empresarial” se refiere a las empresas; los “maestros” y
“profesores” son enseñantes; “el personal médico” abarca varias
profesiones, “los agentes sociales” son, entre otros, los
sindicatos; “los actores internaciones” son los países, etc. Y
creo que si en determinadas situaciones hay diferencias, ellas
de por sí, no son ni buenas ni malas. Son diferencias y, gracias
a ellas, la vida adquiere un mayor sentido. No se puede
uniformar lo que no es necesario. Si unos son “maestros”
(¡hermosa palabra!) pues lo son y ya está. Si otros son
“catedráticos” pues lo son y ya está. Y si aquel de allí es
médico y el otro enfermero pues así seguirá siendo. Y en esas
diferencias vamos conformando esta sociedad y esta realidad.
Por eso no soporto a los que nos hacen ver que el
único problema de este país es el Rey y su vida privada o
Sarkozy con su espléndida pareja. Y así tarde tras tarde. Y
tampoco aguanto a los que juegan con los sentimientos de las
personas ofreciéndolos en pequeñas dosis televisivas para
alimentar un morbo ramplón donde la publicidad es lo único que
les interesa, aunque digan una y mil veces que el objetivo es
cantar, o bailar, o interpretar, o sabe Dios qué. Ese deseo de
uniformidad en el ocio es el perfecto caldo de cultivo de la
ignorancia.
Por eso, Rajoy no tiene “clase” y Gallardón, ¿sí?
Por eso Esperanza lo tiene todo, menos esperanza. Por eso, ZP
debería ir a “clase” para que aumente su comprensión lectora y
se quite la caspa que lleva encima. Y le debería acompañar su
ministra de Educación, y que no se olvide del móvil, porfa. Por
eso, las radios episcopales deberían mentir menos (¿es la
mentira un pecado?) y argumentar más. Y los demás medios de
comunicación intentar encontrar el camino de la objetividad y no
despreciar al inteligente oyente, lector o televidente.
Ya no hay “clase”: la hemos abandonado en El Baúl
de los Recuerdos de Karina. Ahora la moda es el insulto y la
falta de respeto: ¿Argumentos? ¿Para qué? Ya nadie quiere
pensar. ¿Qué es eso, Narciso?
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«ATMÓSFERA DENSA»© |
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Leo en el periódico que el dueño
del coche Audi A8, con el que atropelló y mató a un joven
ciclista, ha presentado una denuncia a la familia de éste con el
fin de que le paguen los desperfectos que el joven le ocasionó
en su maravillosa máquina de matar (ya ven, de “matar” a “motor”
apenas hay unas vocales fronterizas). También observo, en las
páginas de Economía, que el primer ministro británico, Gordon
Brown, que no sé si es gordo y marrón, ha dicho que “el FMI debe
controlar los flujos financieros del mundo”.
Aunque parezca mentira
(me pongo colorado cuando me miras), la segunda noticia resulta
mucho más esclarecedora que la primera, a saber: “FMI” es el
Fondo Monetario Internacional; “mundo” es mundo y “controlar”,
controlar; “financieros” es relativo al dinero y “flujo”,
movimiento. ¿O no? Es evidente.
Lo que resulta
extrañamente conmovedor es que el propietario de ese cochazo,
con el que sesgó una vida en ciernes, denuncie a la familia del
joven. De verdad que esa noticia sí que no la entiendo, a pesar
de entender y conocer el significado de las palabras de la
misma. El chófer, que parece ser que iba bebido y a más de cien
kilómetros por hora, debe ser una persona equilibradísima y
consciente de sus derechos en esta sociedad de principios de
siglo. Quizás lo que no sepa este buen hombre es que también
junto con la palabra “derechos” va otra no menos significativa:
“deberes”; pero eso en la sociedad actual queda cada vez más
lejos. Hoy para casi todo hay una excepción: todo tiene una
vuelta de tuerca y, a pesar de las leyes, todo se vuelve a
reinterpretar de nuevo, separando y difuminando los campos
“derechos” y “deberes”.
Otrosí, todavía no
estamos en campaña electoral y ya, en plena cuesta de enero, los
grandes partidos están haciendo extraordinarios alardes de
propuestas novedosas, sobre todo, las de carácter económico
(debe ser por lo de la dichosa cuesta). Quiero decir,
improbables lectores, lo que ustedes ya saben: vamos a tener una
campaña que va a durar más de dos meses antes de que depositemos
el voto en las urnas. Nos espera un aluvión de propuestas,
protestas, frases más o menos imaginativas “y aunque ayer te
insulté, estoy dispuesto a ponerme un tanga y a acostarme
contigo los próximos cuatro años” y a ti te encontré en la
calle. ¡Ay qué ver cómo esta gente se preocupar tanto por
nosotros! ¡Somos unos desagradecidos porque ni siquiera nos
habíamos dado cuenta!
Por eso digo lo de la atmósfera
densa. |
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«EL GOLPE SURREALISTA (I)»© |
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El día en que Pepe Lampón entró en el bar de la Reina Mora y
pidió un ron de Arucas con acento peninsular, medio cafetín
quedó en silencio; el otro medio, enfrascado en las partidas de
dominó y cartas, ni llegó a enterarse. Aquella pronunciación
afilada, vallisoletana, castellana y mesetaria resultó tan
novedosa que los lugareños se percataron entonces de su hablar
pastoso, casi como el de los conejeros y, por supuesto, sin el
tono cantarín de los palmeros, tremendamente rítmico y
armonioso.
Pepe Lampón, después de tomarse el fuerte y puro
ron de caña local, casóse con Remedios Sosa, la de Saturninita,
la única chilena que hubo en toda Gran Canaria durante mucho
tiempo y que trabajó de soltera en una fábrica de pestañas para
muñecas en Guanarteme, muchos antes de que las multinacionales
del juguete encargaran las dichas pestañas a países negreros,
aunque fueran de la raza amarilla. Tuvieron dos hijos: Alfonsina
y Pepe Manolo. Alfonsina estudió Cultura General y cosía para la
calle: hacía unas bragas para señoras con los sacos de azúcar
procedentes de Cuba que eran una maravilla y unas chaquetillas
cortas de salir que parecían compradas en cá Paquito Sarmiento.
En cambio, Pepe Manolo era más juerguista, con menos asiento y
con el tiempo sería muy conocido en los bares de la zona y en
las cantinas de las sociedades colombófilas, especializadas en
botellines, manises y chochos, pues su afición desmedida por las
palomas traspasaba cualquier límite. Y era tanta su pasión que
fue apodado “el palomo”; cosa que a él no le molestaba lo más
mínimo; incluso lo lucía con orgullo.
Así que Pepe Lampón nacionalizóse canario a través de
sus hijos sin apenas enterarse. Pero, en realidad, Pepe no era
español:¡¡era norteamericano!! Pues de Pepe Lampón a Peter
Kennedy, su nombre real, sólo hay un paso: era espía de la CIA e
investigaba los primeros grupúsculos independentistas que
comenzaban a asentarse en Gran Canaria y, más que nada, en la
zona de Arucas, tierra del caudillo Doramas, en la que
celebraban sus reuniones en la Cueva del Cisco, famosa cueva de
nuestra infancia donde Blas le birló a Domingo por un puñado de
estampas de futbolistas una navaja maravillosa, prometiéndole el
primero que en la mencionada cueva había toda una “partosa” de
cromos.
Los supuestos independentistas que la CIA investigaba
para el gobierno español eran los siguientes: Rafaelito, el
mentiroso; Isidrín,el barbero, y Antoñito, el de las cañas; que
siempre andaban ellos juntos en juergas, partidas de dominó y
bromas constantes: ni ellos mismos sabían que eran
independentistas, ni siquiera conocían la palabra. Pero, en
realidad, Rafaelito ¡¡¡era norteamericano!!! Su verdadero nombre
era John Kennedy y trabajaba para el FBI, desde el que
investigaba a agentes dobles que se hacían pasar por agentes de
la CIA. Como se aprecia, de Rafaelito a John Kennedy sólo hay un
paso. Isidrín, el barbero, tampoco era canario, a pesar del
hablar pastoso y de pronunciar muchas veces “haiga”; no, en
realidad Isidrín ¡¡¡era norteamericano!!! En realidad se llamaba
George Kennedy (fíjense que de Isidrín a Goerge Kennedy sólo hay
un paso) y trabajaba para la Policía Federal del Estado de Nueva
York, desde el que investigaba a supuestos agentes, bien de la
CIA bien del FBI que se hacían pasar por independentistas de
Cubillo, que a través de la radio emitía desde Argel. Por
último, Antoñito el de las cañas no era ni acequero ni caminero
ni guardia-palo ni nada: ¡¡¡era norteamericano!!! Respondía al
nombre de Lindon Kennedy Jr. y de ahí a Antoñito sólo hay un
paso, como su propio nombre indica. Trabajaba para la ASCB,
Agencia Secreta de la Casa Blanca, especializada en investigar a
agentes bien de la CIA, bien del FBI, bien de las Policía
Federal del Estado de Nueva York, desde el que acechaba a los
supuestos independentistas canariones y chicharreros; si bien,
los más extremistas eran los conejeros, que son como son, es
decir, ¡¡¡también norteamericanos!!!
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«UNA NUEVA PROFESIÓN»© |
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Pepe
Juan Salamanca Lombardo, recién acabado de comprarse un haiga,
descendiente directo de Fernando Guanarteme como bien señalan
sus apellidos, estaba pensado que lo mejor era cambiar. La
situación ya no se sostenía: o le daba un giro radical a su
vida, dejando atrás evaluaciones, claustros, partes de
incidencia y de guardia, basura logsiana y demás zarandajas, o
si no tendría que aguantar los próximos años hasta la jubilación
y, al mismo tiempo, deseando que en el ínterin se le concediera
alguno de esos sexenios con los que la señora Consejera de
Educación del nacionalista gobierno quiere obsequiar a los
profesores en este nuevo año; vamos, en una palabra, que deseaba
con vehemencia Progresar Adecuadamente.
Llevaba ensimismado
Pepe Juan en ese dilema durante los últimos meses y cada vez más
le dolía la cabeza y no precisamente por aquel balonazo que
recibió en su infancia en la calle de Los López; incluso se
estaba poniendo tan nervioso que comenzaba a tener tics
desconocidos para él hasta entonces y seriamente llegó a pensar
que lo perseguían por las calles adoquinadas de nuestro
municipio la noche de fin de año, a pesar de ir camuflado,
mayormente por el frío que reinó. Su médico de cabecera le
aconsejó una pequeña baja, pero como le dio vergüenza por si
acaso la consejera lo ponía a sueldo base intentó aguantar.
Cuando le empezó a doler la espalda, como siempre cada año un
par de veces y justo con los cambios de estación, se aguantó
todo lo que pudo: tiró del power point y de las transparencias
y mandó la tiza al carajo; de tanto escribir y de tanto borrar,
de tanto subir y bajar el brazo, el dolor comenzaba a ser
insoportable.
Pero ya este curso se
le está haciendo cuesta arriba y ha encontrado la solución. Y no
se crean ustedes que es dedicarse a escribir, qué va, eso es la
leche y hay que emplear muchas horas, consultar el María Moliner
y a don Fernando Lázaro Carreter para que después lo lean tres o
cuatro gatos, qué va mi niño, qué va. Por fin encontró la
solución a todos sus problemas: se haría CONTERTULIO radiofónico
o TERTULIANO: leer la prensa, interpretar entre líneas,
preguntar y escuchar con atención, sacudir y halagar a unos y a
otros, más que nada para que se note la moderación y el respeto
por encima de todo, ser discreto, y convencer que votará por
todos ellos y a cobrar “una pastita”. De momento ha empezado en
una nueva emisora, Radio Panchito Rebelde Güey, a medio camino
entre el Módulo Femenino del internado de La Laboral y el
barranco Guiniguada, que sólo emite en internet fuera del
horario infantil, con el patrocinio del Trío Zapatista, expertos
palmeros en el engolamiento de la voz cuyo precursor fue un tal
Luis Morera, palmero también, que ahora canta boleros engolados
a módicos precios junto a Chago Melián, el alargador de
canciones; y está pendiente de dos propuestas más: Radio Doramas
Municipal, que emite desde Rincón Caliente, y Gran Guanche
Radio Vecinal, desde la faldas de la Montaña de Riquiánez, ambas
dos nacionalistas pero con pequeños matices interpretativos y
participativos. Y también tiene una propuesta en firme de una
emisora de televisión local, Tele Rotonda, cuyo nombre obedece a
que nuestro municipio en los últimos tiempos ha avanzado “rotondamente”.
“Bueno”, se dijo, “para empezar no está nada mal; si me llegara
a contratar CST, Casa Socorro Televisión, especializada en la
Familia Real Guanche y de los Menceyes de Tenerife, y en las
telenovelas y en los documentales que todo el mundo dice ver,
sería ya un puntazo de c…”
Anda haciendo cábalas ante las
posibles propuestas de las grandes cadenas, que ya lo empiezan a
conocer. Incluso lo han llamado de Harvard para que dé una
lección magistral sobre cómo aparcar en Arucas y no morir en el
intento sin pagar o bien una multa o bien el impuesto
revolucionario; y también desde Cambridge estaban interesados en
contar con su opinión sobre otro tema trascendental: el Centro
Comercial EL MERCADO y la pérdida de los inmuebles públicos en
manos privadas y neocons privatizadores y Mamotretos Rompedores;
pero eso lo vamos a dejar para la próxima evaluación.
En fin, que la idea de
cambiar de trabajo comenzaba a dar sus frutos. Lo malo es que
después despertó de la siesta: tenía que explicar el tema de
España en la poesía del siglo XX y corregir los ejercicios de
Comprensión Lectora y las recuperaciones de las recuperaciones,
con el fin de que sus alumnos superarán el bajo nivel de lectura
en el que se encontraba el país. País Canario, of course, “donde
los haiga”.
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«EL ASOMBRO INFANTIL»© |
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Adquieren un tono melancólico y húmedo los días
grises en este invierno de principios de siglo y sus manos, en
el teclado, van quedándose frías al mismo tiempo que una lágrima
(¿furtiva?) de enero celebra su penúltimo paseo; ahora que el
tiempo se le escapa en este principio de año (¡cuán rápido va
esto!) ha encontrado en su maleta de trabajo las candorosas
cartas de sus hijos a los Reyes Magos.
Y ello le ha hecho sentir una vez más los pies
en el suelo, al borde mismo de la felicidad: el asombro infantil
de años atrás muda su expresión; es más, ya en su casa las voces
infantiles empiezan a desvanecerse imperceptible e
irremediablemente, inevitable consecuencia del crecimiento de
ellos y del envejecimiento de él. El inexorable paso del tiempo
“no hará cambio en su mudanza”, como dijera Garcilaso. Y así,
metido en este inevitable círculo vital, comprende que cada año
que se acumula sobre su cuerpo va ocupando otro eslabón más en
la cadena, adelantando un puesto más en la parrilla de salida.
Salimos al nacer y salimos al morir. Y si él representa el
futuro ante la visión infantil, al mismo tiempo es el pasado con
respecto a sus progenitores.
Esas cartas que le acompañan siempre (la maleta
se renueva cada año, pero esos infantiles escritos redactados
desde la más inocente imaginación permanecen) vienen a expresar
que ellos están cerca, a su lado, junto a él, y le sirven para
afrontar cada momento de su vida. Cree que el azar no existe: si
se ha encontrado ahora con las olvidadas cartas se debe a la
nubosidad melancólica en este instante de su existencia. Y
mientras las relee el tiempo se ha detenido: la imaginación ha
volado por encima de las nubes, ansiosa de luz, con el deseo de
retener para siempre en su memoria la sonrisa de ellos, antes
de convertirse en recuerdo y nostalgia.
Por eso los días grises provocan una mirada
distinta de la realidad: el momento mágico del asombro infantil
que nadie debería perderse.
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«¿CUÁNDO SE ABRE EL CENTRO COMERCIAL?»
(Facsímil fotostático encontrado
la Noche de Reyes en el parque de San Juan
y que damos a conocer en EL SOL DE VISVIQUE)
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No es cierto que la Emisora
Municipal vaya a poner en marcha un concurso titulado “¿Cuándo
se abre el centro Comercial?” ni que los premios vayan a ser
cuantiosos, en función de las empresas que allí piensan
erradicarse. Tampoco es cierto que el programa, que se emitiría
en hora de máxima audiencia, se vuelva a repetir por las noches,
fuera del horario infantil, por supuestísmo, pues tenemos
entendido que algunos participantes mayormente disponen de una
lengua viperina y podrían soltar algún que otro improperio.
Es decir, que estamos en disposición de desmentir que el dichoso concurso
no se emitirá; si bien hemos tenido acceso a algunas de sus
condiciones internas. Así, no podrá participar ningún miembro de
la oposición municipal ni ninguno de sus familiares; tampoco
podría hacerlo Marisol Collado, mujer inteligente y de verbo
fácil, como el de don Fernando. Tampoco podrá hacerlo ese medio
de comunicación que nadie nombra y que nadie lee, pero del que
todos se aprovechan. Sí pueden participar los acólitos del
régimen, los alcohólicos, los “sí, bwana”, los que se dejan
engañar por las palabras huecas y hueras, los enfáticos y los
que dan el tono intelectual y grave a lo que no lo tiene. Nadie
podrá esconderse bajo un seudónimo ni bajo el felpudo, ni dentro
de los armarios. Luego viene, según el informe que tenemos
delante, una parte borrosa que no logramos descifrar debido a la
mala calidad del facsímil, pero dice algo de beneficios de
publicidad o así. También nos hemos podido enterar que ningún
constructor del Triángulo de Las Bermudas podrá aprovecharse del
concurso, a no ser que libremente y sin coste alguno para las
arcas municipales logre eliminar el Mamotreto Ascensoril, o bien
camuflarlo con piedra de Arucas y no de Vietnam, como hacen ya
algunas instituciones. Además, el partido nacionalista que rige
las ondas radiofónicas propondrá un programa sustituto donde la
quiromancia, las cartas, el horóscopo, los recuerdos del ayer,
las canciones del ayer, las anécdotas del ayer, cómo se ligaba
ayer, y cómo era Arucas ayer serán los temas fundamentales, con
el fin de fomentar la Participación Ciudadana por encima de
todo. Y tan por encima que NUNCA la hemos visto. ¡Ños, la
participación está a 0´99€!
Pedimos disculpas a nuestros lectores porque hemos intentado ponernos en
contacto con la Emisora Municipal, que es Emisora pero no
Municipal, pues en los últimos tiempos ha estado mayormente
silenciada por aquellos que nos han gobernado, los de centro,
los de izquierda y los medio pensionistas, que miren por donde,
todos tienen su parte alícuota en el proceso, pero nos ha sido
imposible: en cuanto nos identificábamos, nos confundían con
argentinos y respondían que no compraban nada y nos colgaban. De
todas formas, si consiguiéramos alguna información relevante EL
SOL DE VISVIQUE se las proporcionaría inmediatamente. Pero mucho
nos tememos que va a ser que no. Por último, una pregunta: ¿Es
el viejo Mercado que levantaron nuestros antepasados propiedad
municipal?
(Por la transcripción, JUANITO CASO)
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«IGUALMENTE»
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Tengo para mí que la palabra más pronunciada en estas fiestas
navideñas es la que encabeza este artículo. ¡Dios mío! Todos los
años lo mismo: las fiestas estas son “entrañables” y “tristes”;
“felicidades” va pareja con “igualmente” y un “¡que tengas
muchos reyes!” es respondido con el inevitable “¡son tres!,
¿no?”
Y todo ello va acompañado de los ingredientes
consabidos: los villancicos, que tienen el poder de renovarse
cada año; y no como nosotros, que cada año que pasa nos
renovamos menos. Bueno, bueno, es un decir: mientras sigamos en
este mundo, estamos girando junto con él. Lo que sí he echado en
falta son las tarjetas de navidad, que siempre evocaban momentos
bucólicos donde la felicidad se reflejaba en la gama de colores.
Ahora las hemos ido sustituyendo por mensajes telefónicos más o
menos “guarrindongos”, sobre todo, los de final de año. En fin,
las costumbres cambian y sin ser apenas conscientes vamos
almacenando en nuestra memoria las ya desaparecidas. De todas
maneras, las tarjetas no nos hubiesen llegado a tiempo porque
hay que ver cómo está Correos: lento, lento y lento. Todavía
estoy esperando unos recibos del verano que nunca han llegado a
mi casa, aquí a un kilómetro del casco. Bueno, tampoco han
llegado las máquinas para asfaltar la calle donde vivo, que es
una calle pequeñita, y que lleva así más de trece años. Hombre,
claro, aquí hay pocos votos y ya se sabe. En fin, que estoy
mezclando los asuntos.
Pues eso, a lo que vamos: “igualmente” les deseo lo mejor para
este recién estrenado 2008.
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«LA SEGUNDA MUERTE DE FRANCO»
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El jueves 13 de diciembre de 2007 volvió a morir Franco otra vez
un 20 de noviembre de 1975 en la serie televisiva CUÉNTAME CÓMO
PASÓ. Y nos hemos vuelto a enterar por el mismo medio de
comunicación que entonces dio la noticia: TVE.
En realidad lo que
quisiera decir a mis improbables 13 lectores (por cierto, el
otro día Loly, la madre de Eduardo, la hija de Luciano y de Loly,
me dijo que ella era la lectora número trece, que la apuntara; y
ayer, mi amigo Manolo, el de Pancho Javier, me dijo que él era
el catorce) es que después de treinta años de democracia no sé
si hemos avanzado lo suficiente. Y quisiera referirme al campo
de la Educación. Lo que el informe PISA ha dicho sobre la
enseñanza que por aquí impartimos (bueno, “aquí” quiere decir la
Península, porque nuestra magnífica Consejería no participó
“porque nadie va a venir de afuera a decirnos cómo están
nuestros alumnos”, Milagros Luis dixit; sólo ha faltado que le
eche la culpa a Madrid, tic tan característico de los
nacionalistas; y la Consejera de educación andaluza ha dicho que
el fracaso en su comunidad se debe “al atraso histórico”, como
si no llevaran en el poder un cuarto de siglo) está totalmente a
tono con la realidad del país: nuestros políticos en el Congreso
se portan igual que los alumnos de Secundaria en clase de
lengua, por poner un ejemplo: hablan, no respetan el turno de
palabra, mienten (para huir de la quema) e insultan cuando
alguien disfruta del sagrado uso de la palabra. No estaría nada
mal que el Rey fuera de vez en cuando por allí y les dijera
aquello de “Pero, ¿por qué no te callas?”. Y se lo repitiera uno
a uno, despacito y clarito también, para que le salieran los
colores; ahora que los podemos apreciar. No se puede seguir así:
degradando lo que muchos deseaban alcanzar y por la que
entregaron su vida. Y no se puede vulgarizar todo.
En fin, que Franco ha
muerto por segunda vez y buena parte de este país no es capaz
de superar el analfabetismo funcional al que vamos encaminados;
otros lo llamarán una “ciudadanía embotada”. Pero algo hemos
aprendido: a echar balones fuera sin ponernos colorados ni nada.
Y esto quiere decir lo que ustedes ya saben, mis inteligentes
lectores: “yo ocupo el cargo público pero a mí que me
registren”. Y yo aquí, solito, esperando con vehemencia el
retorno de Tina Turner para escucharla cantar Proud Mary.
Pues eso: que no sé lo
que me digo, ni lo que escribo. ¿O sí? |
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«AQUEL DÍA»
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El día en que Pepe Almeida no llegó a Agaete con su moto, donde
lo esperábamos para almorzar, después de haber cantado al
Patrono Santiago en Gáldar la Polka del Conejo (una mujer muy
formal, compró un conejo barato y al pasar por el fielato lo
escondió en el delantal), fue porque dio a parar con sus huesos
( y nunca mejor dicho) en el Hospital del Pino, donde le
pusieron un hierro desde la cadera hasta la rodilla y que ya no
se quitaría en los siguientes veinticinco años.
En aquellos jóvenes años, alegres y
despreocupados del todo, éramos la esencia viva de la juventud.
Y ahora al mirarnos al espejo, donde todos los días nos decimos
adiós, como dijo Ramón Gómez de la Serna, seguimos sintiendo esa
juventud en nuestro interior. Sí, ya sé que un poco matizada,
pero no me negarán ustedes que en el fondo todos nos sentimos
jóvenes, aunque caminemos lentamente, aunque tardemos más en
hacer las cosas que antaño, aunque apenas salgamos por las
noches y ya ni siquiera vayamos al cine. Esto de la existencia
realmente es un misterio. Cuando murió el cantante Carlos Cano,
un amigo suyo dijo que había mejorado al final pero después
añadió: sí, es la mejoría de la muerte. Y algo debe haber que
cuando más débiles estamos, hay una fuerza interna, una eterna
juventud, que nos hace creer que de ésta saldremos adelante. Y
mi tío Evaristo, zapatero él en Las Palmas, en sus momentos
finales era cuando más ilusión tenía en regresar a su taller,
para plasmar nuevas ideas en aquellos zapatos de verano que
inventaba con verdadera maestría y vendía luego a los turistas
en el Parque de Santa Catalina.
Pero la vida es la vida y el destino tiene su
final. Bueno, yo sólo quería contar una anécdota de nuestros
años mozos, y me he ido por otro camino. Debe ser la melancolía
de estos días grises. |
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«MADRID. 1981»
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El día en que yo le llevé dos bombas a mi amigo Domingo
Sarmiento, cuando realizábamos la mili en Madrid, cerca de TVE,
lo recuerdo con cierta nitidez. Sí, sí, no exagero: ¡dos bombas
dos! las l | |