El Ayuntamiento de Arucas, a través de su Concejalía de Cultura, coincidiendo con el Día de las Bibliotecas, en el Centro Municipal de Cultura, bajo la organización de la Biblioteca Municipal, el jueves 24 de octubre, celebró el primer «TAGORAL DE CUENTOS» de Gran Canaria pretendiendo con ello dar a conocer y dignificar el oficio del narrador y narradora de cuentos. Fue el primer acto de un ciclo, “Memorial Antonio Lozano”, que el grupo Labrantes de la Palabra dedica al que fuera creador y director del Festival Internacional de Narración “Cuenta con Agüimes”, y gran promotor de la narración oral en Gran Canaria.
 Con este memorial y en la línea del trabajo realizado por Antonio Lozano, “Labrantes de la Palabra”  reivindica la palabra como elemento esencial de la comunicación humana, la recuperación del hábito de contar y el encuentro multicultural en torno a la oralidad.
 En este TAGORAL DE CUENTOS participaron las narradoras y narradores Paco Sosa, Carmen Chacón y Carlos Jiménez (Taller de Juglares), Matilde Mora, Silvia Torrents y Laura Escuela.
  Al comienzo del acto se procedió a leer el Pregón  Día de las Bibliotecas y cuyo texto ofrecemos:

 

PREGÓN "LA SIN CUENTO"
GEMMA PASQUAL

 No quería ser princesa, no quería ser liberada por el príncipe azul. Tampoco que el beso de un Príncipe la devolviera a la vida; ni que la salvara de la explotación infantil, no quería esconderse en la casa de los siete enanitos y ser su criada hasta que un príncipe la viniese a rescatar. No era capaz de renunciar a su voz por el amor de un muchacho; ni esperaba que San Jorge la salvara del dragón. Nobles princesas condenadas a dormir o al silencio, por orden de una madrastra, de un padre o de un hada buena.
  Y se calzó sus zapatos rojos y huyó de su cuento, corrió y corrió buscando refugio, convirtiéndose en una sin cuento. Era una sin libro, una sin papeles, no la querían en ninguna parte.
  En una cáscara de nuez navegó por el Mar de las Letras, y naufragó. Nadaba contracorriente, fuertes olas de frases la ahogaban, y cuando se dio por vencida y se abandonó a su suerte, de repente, la salvó la capitana Pippi Långstrump, una niña libre, generosa, que nunca se aburría, que se atrevía a cuestionar el razonamiento de los adultos. Acompañada por Matilda navegaban por el mar de las letras para rescatar a todos aquellos personajes que se aventuraban a cruzar el mar buscando un cuento mejor. Heroínas con fuerte sentido de la justicia y del deber de proteger a los más débiles.
  Finalmente, después de muchas tribulaciones llegaron a puerto seguro, el Puerto de la Biblioteca, el Paraíso del que le había hablado Borges. Un lugar lleno de tesoros hundidos, como le había dicho Virginia Woolf; una nave espacial que la llevaría a los puntos más lejanos del universo; una máquina del tiempo que la transportaría al pasado lejano y al lejano futuro; una salida a una vida mejor, más feliz y más útil, como le explicó Isaac Asimov. Un lugar donde no necesitaba ser princesa para ser la protagonista de todos los cuentos.
  Larga vida a las bibliotecas, refugio de todos, también de los sin cuento, de los sin libro, de los sin papeles, de las niñas que no quieren ser princesas y de los niños que no quieren ser héroes. Larga vida a los bibliotecarios y bibliotecarias, guardianes del Paraíso, de máquinas del tiempo y de grandes tesoros como son los libros.

 

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